Tributo a una gran mujer, llena de bondad y amor


 
Cartaz lunes, 4 noviembre, 2019 12:00 PM

A mi madre María de Jesús Camargo, viuda de Necochea

 

Fuiste una buena hija, hermana y esposa.

Una madre excepcional, que les dio a sus hijos todo el amor incondicional y que eligió ser más madre que mujer.

Una excelente compañera de viaje, ya que esos momentos los llevaremos en nuestro corazón. Por siempre. Fuiste una mujer llena de bondad para todos.

Lloro por mí, porque no te volveré a ver, pero estoy en paz porque sé que estás donde querías estar, con Dios y al lado de tu mamá y de las personas que tanto querías.

Solo cerraré mis ojos y ahí estarás.

Perdón por no seguir tu ejemplo de amor y unión familiar, donde la más perjudicada fuiste tú. Perdón por las lágrimas que derramaste por esta situación, cuando tu mente era sana.

Padeciste una enfermedad que no merecías. Perdón por no haberte dado tu última despedida, digna de ti, rodeada de tu familia y seres queridos.

Solo te pido que, cuando llegue mi momento de partir, seas tú quien guíe mi camino.

Te estaré esperando.

A nuestros seres queridos, que partieron antes de ti y están a tu lado, pídeles que miren hacia abajo: aquí estamos, llorando su ausencia y recordándolos con mucho amor.

Estás en buenas manos.

Te extrañaremos y recordaremos por siempre. Si tuviera que elegir de nuevo a mi madre, serías tú, sin pensarlo.

Descansa en paz, madre.

Tu hija, Nina.

 

Avelina Necochea

Tijuana, B.C.

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