Riesgo por arsénico en El Triunfo

Foto: Antonio de Jesús Cervantes G.
 
Edición Impresa martes, 5 noviembre, 2019 01:00 PM

Profepa confirmó la clausura de la planta de Mexxim que llevaba a cabo la remediación de toneladas de terreros en el Ejido El Triunfo. Sergio Padilla Arellano, químico metalurgista, explicó a ZETA el dañino proceso por el que pasan los desechos tóxicos abandonados desde hace más de un siglo

A través del oficio BP/493-2018, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) confirmó la clausura en primera instancia parcial y después total, de la planta de la empresa Mexxim, SA de CV, encargada de la remediación de toneladas de terreros abandonados en el Ejido El Triunfo.

La planta ubicada en el predio Demasías de las Flores en el Ejido El Triunfo en La Paz, que a través del Proyecto La Testera -como se le conoce por su cercanía con una mina abandonada con el mismo nombre- empezó en 2009 con acuerdo previo con el ejido para recolectar los terreros tóxicos de  minerías antiguas abandonados hace más de 140 años.

“Con la actividad, se dotaba a los ejidatarios de recursos, ya que Mexxim les pagaba por tonelada de desechos tóxicos que recolectaban para extraer los minerales de la tierra, incluido oro, plata, cuarzos y el tóxico arsénico, que naturalmente se encuentra en la tierra, pero se activa con el agua de lluvia. Desde que la Profepa paralizó, los terrenos siguen abandonados, ni ganan los ejidatarios y las autoridades no limpian”, dijo un empleado de la planta a ZETA.

La primera clausura surgió el 1 de mayo de 2018, cuando la Profepa justificó: “El manejo de una bitácora de generación de residuos peligrosos, haber presentado ante la SEMARNAT la Cédula de Operación Anual, que los  residuos peligrosos generados fueron llevados a tratamiento, reciclaje y/o disposición final y que tiene contratado un seguro ambiental vigente”, indica el documento.

Todo empezó por unos acumuladores, de ahí la PROFEPA fue poniendo piedras en el zapato para beneficiar a otro proyecto minero

En el almacén temporal se encontraron residuos peligrosos consistentes en aproximadamente 165 litros de aceite lubricante usado, 60 litros de agua aceitosa, 190 kilogramos de sólidos impregnados de aceite lubricante usado, y cuatro acumuladores de plomo-ácido usados. Estos últimos no se encuentran incluidos en su registro como generador que la empresa realizó ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Ante las irregularidades encontradas en el manejo de los residuos peligrosos, se procedió a ordenar como medida de seguridad la clausura total temporal del almacén temporal de los residuos peligrosos.

La clausura fue ordenada por Saúl Colín Ortiz, entonces delegado de la Profepa; tiempo después, se apersonaron nuevamente inspectores de la Procuraduría y, sin contar con estudios geológicos ni analizar residuos de piedra, brindaron un informe malintencionado.

Según un miembro de la Profepa consultado por ZETA, la información fue tergiversada intencionalmente, “no tenían los estudios necesarios, ellos no son geólogos, ellos debieron solicitar la intervención del Servicio Geológico Nacional para analizar los residuos encontrados y no determinar que fueron extraídos de la mina La Testera, pero había intereses más fuertes. Pareciera que, o fue instrucción del entonces delegado o la otra empresa interesada (La Pitalla, SA de CV) sobornó al personal para levantar falsas acusaciones, porque nada de lo establecido en el acta se podía comprobar a simple vista y ellos lo afirmaron”.

Se sabe que hubo malos manejos en las delegaciones de Profepa y Semarnat en Baja California Sur, pues recientemente se dictó orden de aprehensión en contra de un ex delegado de la Secretaría, al parecer por la entrega de concesiones en zona federal de manera irregular.

La Profepa clausuró la planta La Testera, giró boletín a todos los medios de comunicación diciendo que supuestamente detectaron que Mexxim extrajo la piedra de la beta en la mina aun sin comprobarlo. Solo unas horas después de la visita a la planta, ya tenía veredicto: nunca se extrajo material para examinarse.

En un principio, la Profepa intentó sancionar a la empresa por el supuesto uso de cianuro para extracción de los minerales de los terrenos, pero justificaron que desde 2012 se hacía por flotación con aceite de pino, para después colocar el resultado en costales y enviarlos a China junto con el arsénico; de manera que la empresa limpiaba oro, plata y otros minerales, incluido el tóxico arsénico, lo que da por hecho que estaba desintoxicando la zona y, pese al bien que provocaba, fue clausurada. Irónicamente clausuraron a la única empresa que limpiaba la zona y aparte dejaba ganancias al ejido.

 

CONTAMINACIÓN ASFIXIA POBLADO

Tanto la Profepa como la Semarnat no han evitado la contaminación o mal uso de los recursos, sino para frenar la economía del Ejido El Triunfo y de la desintoxicación de su suelo.

Para los ejidatarios fue la peor intervención, ya que el actuar de mala fe por parte de funcionarios de ambas instituciones ambientales tiene que ver con intereses de una empresa minera, la cual además de apropiarse de los terreros tóxicos, pretende dejar sin ganancias a los ejidatarios.

“Todos los terreros están sobre los terrenos de uso común. Cada año se deslava y todo eso corre para abajo, todo eso se está filtrando, todos esos terrenos se pierden para el crecimiento de vegetación, para su uso, para nosotros y sería importante; sería una ayuda para que nazca pasto, ya que se recogerán todos esos terreros, se limpiarían con la remediación que hacía la empresa”, afirmó Edgar Estrada, presidente del Comisariado Ejidal de El Triunfo.

La principal afectación es que los habitantes se quedaron con la impotencia, la propia autoridad ambiental evitó que se aprovechara de manera sustentable el suelo contaminado, al mismo tiempo sin mejorar la economía.

Así como los predios invadidos por desechos tóxicos son propiedad del ejido, la empresa remediadora de terreros contaminados apoyaba a 76 familias (400 personas), generando cien empleos directos que reactivaron la economía.

“Estaban ganando algo cada semana, les estaban pagando por extracción de esas tierras contaminadas, sabían que podían agarrar ese dinero cada semana, cada quince días, y ahorita no están ganando absolutamente nada,  está contaminado mucho el suelo, y el agua, que es la vida”, lamentó el ejidatario de El Triunfo.

“Estábamos contentos porque iba a haber limpieza del área, íbamos a recuperar más tierras y nada, no se ha movido nada desde que paralizó la Profepa aquí. Supuestamente iba a ser un paro parcial, rápido, y hasta la fecha no se ha levantado para nada la clausura”, denunció Edgar Estrada.

Ya han redactado un escrito al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, cuya primera encomienda ha sido terminar con la corrupción, la cual sigue en las instituciones federales de BCS. Como es el caso del coordinador de Programas Federales, Víctor Castro Cosío.

“El llamado al Presidente de la República es que se libere, para que la planta trabaje y a su vez, haga la remediación de la zona, porque en esta parte de aquí está llegando mucho turismo, hay partes donde están estos terreros, donde no hay nada de vegetación, y a nosotros nos conviene tener limpio, la remediación. A su vez, te sirve para el ganado, para que nazca pasto y recuperar el terreno para cualquier otra cosa que quieras hacer; de otra forma, no”, advirtió el presidente del Comisariado Ejidal.

 

RESIDUOS AMENAZAN EL AGUA

Sergio Padilla Arellano, químico metalurgista, habló con ZETA del proceso por el que están pasando los desechos tóxicos abandonados desde hace más de un siglo y siguen generando un daño que podría ser irremediable.

La FGR en coordinación con la PROFEPA efectuaron un cateo por el delito de robo, ingresaron a La Testera que tenía meses parada, y supuestamente encontraron que se estaba sacando material de la mina, determinación que se hizo sin contar con  estudios geológicos

De todos es sabido el contenido altamente tóxico de los terreros abandonados en San Antonio y El Triunfo, por lo menos en este último. Estaban siendo tratados por una empresa e irónicamente las autoridades ambientales la paralizaron, al haber intereses de por medio.

“Todo mineral que es extraído del subsuelo, al ponerse en la superficie sufre un intemperismo debido a la oxidación del aire y del agua, esa oxidación altera químicamente los minerales, principalmente lixiviándolo, disolviendo los elementos químicos, en este caso los terreros que están depositados en El Triunfo, tienen alto contenido de arsénico. Con el paso del tiempo, la oxidación y en la lixiviación que han recibido, se ha ido a depositar al manto freático, al agua del subsuelo, contaminándolos con un alto contenido de arsénico”, apuntó el especialista.

Los ejidatarios no entienden de funcionarios corruptos, ellos quieren que se siga limpiando la zona, ya sea por Mexxim, Profepa o Semarnat.  Las pérdidas económicas son incalculables y eso no lo ven las autoridades.

“Debido a que los terrenos que están sobre la superficie del Ejido, están sufriendo el intemperismo, está haciendo la lixiviación y han estado por tantos años contaminando el manto freático, o sea, el agua que se tiene para hacer para uso personal o uso público. En este momento, al ser retirados de la superficie y darles un proceso, se va a evitar la contaminación, y al llevarse este mineral a un proceso, el desecho de ese proceso ya queda encapsulado, ya no se va a permitir que se vaya a contaminar los mantos freáticos, puesto que queda encapsulado y  el material está contaminando, el arsénico se va en un producto y se vende a China”, detalló Padilla Arellano.

A nivel nacional no existe una planta que se dedique específicamente a procesar desechos tóxicos y devolver tierra sana, que retire material contaminado y remedie la zona.

Ni las instituciones ambientales cuentan con un procedimiento. En cambio, la empresa ubicada en La Testera recolectaba los residuos, extrayendo el mineral tóxico para su venta en el mercado asiático.

“Es una procesadora de desechos tóxicos de la minería antigua, esa sería la palabra correcta, se llaman terreros. Sería mejorar el ambiente ecológico, aprovechar las grandes áreas que se van a descubrir para cuestiones agrícolas o ganaderas, y aparte, sanear el manto freático para que el agua que hay subterránea, pueda ser potable, de uso humano”, finalizó el experto en metalúrgica.

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