Gastos personales desmedidos en el Congreso

Fotos: Antonio de Jesús Cervantes G.
 
Edición Impresa martes, 26 noviembre, 2019 01:30 PM

Mientras los diputados gastan más de 3 millones de pesos en traslados y viáticos; 2 millones 864 mil pesos en imagen institucional; 4 millones 648 mil 400 pesos en gasolinas; 59 mil 035 pesos en alimentos y casi un millón en artículos de oficina, la XV Legislatura apoyó a los ciudadanos en la compra de químicos y farmacéuticos con 100 pesos

Rigoberto Murillo Aguilar, Presidente de la Comisión Permanente de Cuenta y Administración solicitó el reembolso de más de 23 mil pesos de un súper banquete

La XV Legislatura del H. Congreso del Estado de Baja California Sur se ha declarado oficialmente “La Legislatura de la Austeridad Republicana”.

“Con voluntad y trabajo, demostramos que llegamos para servirle al pueblo”, afirmó Homero González Medrano, diputado independiente.

Pero los hechos indican lo contrario, ya que los legisladores prometieron bajarse el sueldo cuando tomaron protesta, pero ninguno de los 21 cumplieron y desde la pasada Legislatura perciben 96 mil 702 pesos y 34 centavos -menos descuentos-, quedando su ingreso en 88 mil pesos; lo mismo que cobran los diputados en funciones.

Esto significa que cada legislador con prestaciones, bonos y demás, obtiene entre 213 mil y 346 mil pesos mensuales, con el derecho a gastar en sus compras personales y hacerlas efectivas de reembolso si se factura, otorgándoles más privilegios.

Por mes, solo tienen la obligación de asistir a ocho sesiones ordinarias y algunos se dan el lujo de faltar; por cada sesión se les pagan alrededor de 40 mil pesos.

En la factura del banquete solicitado por el diputado Rigo Murillo, se justificó con una reunión informativa de la Ley de Movilidad, al solicitar reembolso dijo que fue un desayuno para asesores parlamentarios por el día del Abogado, evidenciando la facilidad para comprobar gastos

Con el discurso de la “austeridad republicana”, en el primer semestre de 2019 los diputados justificaron la disminución del 12 por ciento en  gastos personales, aunque sí ejercieron un presupuesto de 69 millones 840 mil 093 pesos. Esto es, más de 11 millones 640 mil mensuales en servicios personales de los legisladores, más 550 mil por cada uno, si se dividiera entre los 21.

Pero también redujeron, y no lo refieren, la ayuda social en un 13% para el primer semestre de 2018, parte de la austeridad que debería reflejarse solamente en los gastos desmedidos de los legisladores.

Mientras el Congreso de Baja California Sur gasta más de 3 millones de pesos en traslados y viáticos; 2 millones 864 mil pesos en imagen institucional; 4 millones 648 mil 400 pesos en gasolinas; 59 mil 035 pesos por alimentación y casi un millón en artículos de oficina, la XV Legislatura apoyó a los ciudadanos en la compra de químicos y farmacéuticos con 100 pesos.

Ni qué decir de los apoyos en materiales de construcción o materia prima para emprendedores, los cuales están en ceros.

Pero como se les ha escuchado decir a algunos diputados que “el Congreso del Estado es beneficencia pública”, deberían retirar los 11 millones 364 mil pesos destinados para ayuda social en su presupuesto semestral y los 105 mil mensuales que cada uno se lleva al bolsillo en gastos legislativos y apoyos asistenciales.

En lo que los diputados se niegan a ayudar a la ciudadanía, se pagaron 11 millones 850 mil 746 pesos en estímulos a servidores públicos, adicionalmente, el Flujo Neto de Efectivo por Actividades de Operación aumentó casi el 200% en el primer semestre de 2019, mientras que en el 2018 la bancada panista tenía una bolsa por encima de los 5 millones 156 mil pesos. Actualmente se tiene una bolsa de más de 14 millones de pesos en el flujo de efectivo.

En contraparte, el diputado Ramiro Ruiz Flores refirió: “La Comisión de Asuntos Fiscales, para cumplir con las solicitudes, está analizando eliminar gastos superfluos en la administración estatal para destinarlos a la sociedad y con ello darle una eminente función social al gasto gubernamental. Queremos que los recursos presupuestales se traduzcan en beneficio para los sudcalifornianos, es decir, mayores partidas a lo largo del año para deporte, salud, educación cultura, pavimentos, etcétera”.

 

LOS ANTOJOS DE LOS DIPUTADOS

Los 21 diputados que fueron elegidos para servir a los pobladores de BCS no solo reciben su dieta mensual de entre 213 mil y 346 mil pesos, más de 11 millones al mes en gastos personales, combustible, viáticos y estímulos. También tienen la oportunidad de facturar sus gastos personales sin tocar su sueldo.

Si tienen algún antojo,  basta facturarlo al erario público y salir bien librados de su mensualidad. Bien pueden acudir a una cafetería, pedir la más excéntrica bebida y facturarla. Como lo exhibe la SNBOM 37834, factura solicitada el 5 de julio  por 106 en Starbucks.

La documentación en poder de ZETA corresponde a los meses de junio y julio de 2019, en las que se exhibe cómo a los servidores públicos del Congreso del Estado les encanta la comida oriental, por lo menos tres facturas de Jiro Sushi son evidencia de ello.

Los consumos se hicieron en efectivo, es decir, los diputados pagaron de su bolsa, pero solicitaron reembolso:

* Factura Jiro Sushi M-7715 por 790 pesos el 23 de junio, justificada como “Acuerdos prensa”.

Los Diputados de BCS son de paladar exigente, solicitan específicamente postres de sabores gourmet

* Factura Jiro Sushi M-7725 por mil 024 pesos, expedida el 3 de julio con  justificación de “Reunión con integrantes de la Junta de Gobierno”; en esa fecha Milena Quiroga Romero aún era Presidente de la Junta de Gobierno.

* Factura Jiro Sushi M-7636 por 910 pesos, del 6 de julio, justificado como “Comida festejo libertad de expresión”, que sería un festejo privado de tres o cuatro personas.

Respecto a la factura del 3 de julio, cuando se reunieron integrantes de la Junta de Gobierno, además de Quiroga Romero pudieron haber asistido los diputados Mercedes Maciel Ortiz, Daniela Rubio, Marisela Pineda, José Luis Perpuli, Anita Beltrán, Elizabeth Rocha, Homero González, Ramiro Ruiz, Lorenia Montaño, Sandra Moreno y Rigoberto Murillo.

“BANQUETES” EN EL CONGRESO

A los diputados de BCS les encantan las festividades, para todo utilizan la chequera institucional, que pareciera la caja chica de algunos de ellos.

Entre la documentación entregada a ZETA destaca una factura de City Club por  mil 116 pesos para la compra de postres para celebrar “cumpleaños del mes de junio”.

La factura BBABC-131711, con fecha 6 de julio de 2019, fue cargada por seis postres y aperitivos:

* Dos pasteles de queso tipo Tortuga, 404 pesos.

* 44 piezas de club sándwich, 170 pesos.

* Pay de chocolate, 101 pesos.

* Pastel de blueberry, 199 pesos.

* Un pastel Crunch, 242 pesos.

Pero no fue todo,  ya que el diputado Rigoberto Murillo Aguilar, del Partido Encuentro Social y quien titula la Comisión Permanente de Cuenta y Administración, facturó 23 mil 780 pesos por “Servicio de alimentos y bebidas ofrecido durante reunión estatal informativa sobre avances de la iniciativa de Ley de Movilidad para BCS” al servicio de banquetes y catering Pizza Sofía, con fecha 12 de julio de 2019.

Legisladores no gastan un solo peso, así sea un café o una bebida excéntrica lo facturan con cargo al erario público, ni siquiera eso pagan de su bolsa

No bastó con utilizar recursos públicos para una comida exageradamente cara, sino que Murillo solicitó el reembolso.

En un oficio dirigido a María Francisca Covarrubias Sánchez, directora de Finanzas del H. Congreso del Estado de BCS, solicitó lo que a continuación se lee:

“Con gusto de saludarle, me permito solicitarle de la manera más atenta de acuerdo a la suficiencia presupuestaria de este Poder Legislativo, Reembolso a nombre de un servidor por la cantidad de $23,780.00 por concepto de Festejo (Desayuno) a los Asesores de Este Poder Legislativo en honor al día del Abogado”.

Casualmente es el mismo monto de la factura, pero deja en claro que es fácil justificar gastos para que los diputados reciban íntegro su sueldo.

Con la evidencia documental, queda muy claro que los legisladores de Baja California Sur no gastan un solo peso sin facturarlo, ofrecen desayunos y comidas a su nombre, pero realmente reciben el reembolso del Congreso del Estado, satisfaciendo toda clase de antojos  con cargo al erario público, aunque el discurso sea  la “austeridad republicana”.

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