Toy Story 4

Foto: Internet
 
Cinemazcopio lunes, 24 junio, 2019 12:00 PM

Primero que todo, qué trabajo tan extraordinario realizaron los artistas de Pixar para crear el contexto en que se desarrolla la nueva aventura de Woody y Buzz Lightyear. A veces pareciera que se mezclaron elementos reales con los dibujos animados.

Ese es solo un aspecto que demuestra el inagotable potencial creativo de esta empresa asociada con Walt Disney Pictures para continuar con esta saga que, además, ahora se basa en una de las historias más inteligentes que este equipo de producción ha concebido.

Todo comienza con el temor que Bonnie tiene ante su primer día de escuela, donde, finalmente, termina elaborando un juguete de tenedor de plástico al que nombra Forky, este objeto se convierte en el favorito de la niña, aunque el personaje tiene un problema de identidad: más que sentirse un vehículo de entretenimiento, se considera a sí mismo una cosa desechable que debería ir a la basura.

Sin embargo, Woody sabe perfectamente que Forky está en un error y quiere que rectifique su andar y reconozca lo importante que es para la niña. Forky es necio y, justo cuando la familia se va de viaje, se lanza al bote de desperdicios. Woody -siendo como es- va tras él y así se topan con una tienda de antigüedades donde reaparece Bo Peep y la extraña muñeca Gaby Gaby, el atrevido motociclista Duke Caboom y los temibles Bunny y Ducky.

Con estos personajes, Woody descubrirá el mundo de los juguetes perdidos y estará tentando a quedarse ahí a pesar de su amor y lealtad con Bonnie. Esta lucha de emociones, bien exploradas a través de estos encantadores personajes, ponen sobre la mesa una vez más el tema de la amistad y sus desafíos en una sociedad individualista que bien se plantea a través de la brillante dirección de Josh Cooley, teniendo en sus manos el guion del veterano de Pixar, Andrew Stanton, y de la novata Stephany Folson.

Asuntos complejos como el sentido de la vida, el destino y la búsqueda interna, se mezclan perfectamente sin sacrificar el aspecto encantador de estos personajes ya clásicos a los que ahora se suma Forky, con todo lo interesante que es, hasta el momento en que comprende, por fin, por qué es tan valioso para la niña que lo imaginó y lo hizo realidad.

La conclusión es inevitable: aun cuando esta es la cuarta entrega de “Toy Story” desde su estreno en 1995, esperemos que vengan más largometrajes para esta serie original del maestro de maestros, John Lasseter. ****

Punto final.- Ahórrense “Men in Black International”. De veras.

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