La oscura muerte del “Piolín”

Fotos: Archivo
 
Edición Impresa lunes, 10 junio, 2019 01:00 PM

Autoridades judiciales apenas fueron notificadas del deceso ocurrido en mayo. Un anónimo avisó del fallecimiento como un homicidio. En el reclusorio se dijo que “lo suicidaron”. El resultado oficial que ahora se revela es que Juan José Pérez Vargas murió por broncoaspiración alimenticia el 15 de mayo en el penal de Puente Grande, tras consumir su cena

Tuvieron que pasar dos semanas para que se confirmara la muerte de Juan José Pérez Vargas “El Piolín” o “El JP”, ex líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Tijuana, dentro del Reclusorio Preventivo de Guadalajara, ante un extraño ocultamiento de información de diversas autoridades.

A mediados de mayo llegó un reporte anónimo a la redacción de ZETA que daba cuenta del presunto asesinato del referido personaje. Palabras más, palabras menos, se nos informó: “Mataron al ‘Piolín’ en Puente Grande, averigüen”. Ya era de noche, y de inmediato se procedió a consultar en “La Perla Tapatía” sobre el supuesto hecho.

Tanto en la Dirección General de Reinserción Social como en el Servicio Médico Forense (Semefo), quienes atendieron la solicitud de datos negaron que el hecho fuese cierto. A la mañana siguiente se consultaron los partes de novedades de la Fiscalía General de Jalisco y se volvió a preguntar en Semefo, pero el resultado fue el mismo: no existe dato de que haya habido un muerto en la prisión.

Algunos medios de comunicación principalmente digitales que recibieron el mismo reporte de alguna fuente bien informada del bajo mundo, difundieron la noticia no confirmada y como un homicidio. En ZETA se continuó con la pesquisa tanto en fuentes penitenciarias como en los tribunales.

Fue hasta hace unos días que personal del Juzgado Primero de Distrito de Amparo en Materia Penal de Guadalajara, Jalisco, pretendió notificar de un acuerdo, en una demanda de garantías, al reo, y al preguntar por él, un actuario fue informado por unos custodios que Pérez Vargas había fallecido en días anteriores.

En el juicio de amparo 360/2019 contra orden extradición, se asentó el dicho del actuario judicial. “Le fue informado por personal de vigilancia y custodia de la Comisaría de Prisión Preventiva del Estado de Jalisco, que dicho interno había fallecido en esas instalaciones el 15 de mayo del año actual”.

Se cuestionó a algunos funcionarios del penal sobre el ocultamiento de la información, pero dijeron que en realidad desconocían el hecho, y por ende, las causas de muerte. Uno de los trabajadores del Reclusorio Preventivo confío escudándose en el anonimato: “Lo único que puedo decir es que ‘lo suicidaron’. No puedo hablar nada más”, dando a entender que el deceso pasó como una inmolación.

Nuevamente en el Juzgado del Amparo contra Extradición, se asentó en un acuerdo: “(…) Ahora bien, como se desprende de las constancias de referencia, el quejoso Juan José Pérez Vargas, falleció en las instalaciones de la Comisaría de Prisión Preventiva donde se encontraba interno, por lo que al no haber voluntad de la parte a quien perjudique el acto reclamado, con fundamento en la Ley de Amparo, se decreta fuera de audiencia constitucional el sobreseimiento en el presente juicio de amparo, respecto del citado quejoso”.

La autoridad estatal seguía sin confirmar el hecho. También en el Juzgado Séptimo de Distrito de Procesos Penales Federales de Jalisco, se sorprendieron de que no se les avisara antes del “(…) deceso del implicado Víctor Manuel Sigala Hernández o Juan José Pérez Vargas o Alberto Rodríguez Vargas u Omar Alejandro Cuevas, y una vez que el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses remita el certificado de defunción, se hará llegar a este órgano jurisdiccional”. Ahí se le procesaba por diversos secuestros.

En rueda de prensa realizada el lunes 3 de junio, el fiscal general de Jalisco, Gerardo Octavio Solís Gómez, fue cuestionado sobre el suceso por un reportero de Milenio. El funcionario contestó: “Necesitaríamos revisar el asunto compañero. La verdad, si la persona está puesta a disposición de Juzgados del fuero común, tendríamos en todo caso el dato específico de su posible fallecimiento o no. Si estaba puesto a disposición de un juez federal o de otro Estado de la República, necesitaríamos corroborarlo”.

Pidió se le dejara el dato para revisarlo, además de justificar el desconocimiento del asunto. “Claro, si es un reo del fuero común, de inmediato obviamente debemos estar enterados por dos razones. La primera, porque nos notifica el reclusorio del fallecimiento de esa persona. Y segundo, se inicia la investigación, necropsia, todo eso; y en el caso del procedimiento que tiene en su contra se tiene que declarar sin efecto”.

El encargo del fiscal a uno de sus subalternos, surtió efectos al día siguiente. Se informó que efectivamente Pérez Vargas murió la noche del 15 de mayo en el penal estatal para procesados. La causa del deceso fue broncoaspiración por bolo alimenticio. Supuestamente murió después de cenar y acostarse.

A mediados de septiembre de 2017, “El Piolín” fue detenido en Guadalajara, cuando circulaba en un automotor con varios de sus colaboradores por la confluencia de las avenidas López Mateos y Lázaro Cárdenas. Se le encontraron residuos de droga y unos dólares, nada relevante. Pero tenía una orden de aprehensión de 2015 por el delito de violación y fue remitido al Reclusorio Metropolitano en condiciones de máxima seguridad.

Una vez preso, le surgieron una orden de detención con fines de extradición internacional a Estados Unidos por su supuesta pertenencia al CJNG o Tijuana Nueva Generación, y otra por la comisión de diversos secuestros cometidos en la década pasada, cuando supuestamente colaboró con el grupo criminal conocido como “La Resistencia”.

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