Krauze desmiente a Tatiana Clouthier; niega estar detrás del portal de guerra sucia Pejeleaks


 
Nacional jueves, 14 marzo, 2019 05:45 PM

Enrique Krauze Kleinbort afirmó este jueves que “son mentiras” las acusaciones que lanzó en su contra la diputada federal Tatiana Clouthier Carrillo, excoordinadora de campaña de Andrés Manuel López Obrador, quien en su libro ‘Juntos Hicimos Historia’, indica que supuestamente el historiador y escritor “encargó” una campaña en redes sociales contra el ahora presidente de México.

“Tatiana, la hija de mi amigo y compañero Manuel Clouthier [del Rincón], publica un libro en el que me difama. Todas sus afirmaciones son mentiras. Me reservo el derecho de actuar legalmente”, escribió en su cuenta de la red social Twitter, el director de la Editorial Clío y de la revista Letras Libres.

Después, el medio digital Aristegui Noticias difundió un correo electrónico de Krauze Kleinbort, en el cual dice negar “categóricamente todas las afirmaciones” que hace Clouthier Carrillo “sobre mí en su libro […] me reservo mis derechos para actuar legalmente”, abundó el historiador.

En su libro, la actual vicecoordinadora del grupo legislativo del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, afirmó que Krauze Kleinbort era una de las personas detrás del sitio web Pejeleaks, mimsmo que apareció durante el proceso electoral del año pasado.

Según lo narra la ahora legisladora sinaloense en su obra, el historiador y escritor “encargaba” contenido contra López Obrador, como parte de una supuesta trama financiada por empresarios mexicanos para desprestigiar al político tabasqueño.

“Indagaciones me llevaron a descubrir que la página de Pejeleaks había sido comprada en Panamá, operada desde Los Ángeles, California, y su financiamiento provenía, como se había contado, de empresarios mexicanos. Más tarde descubrí que se trataba de trabajos que Fernando García Ramírez, mano derecha de Enrique Krauze, le encargaba”, indica Clouthier Carrillo en su libro ‘Juntos Hicimos Historia’.

En su texto, la legisladora sinaloense asegura que “Enrique Krauze ha prestado servicios a los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, realizando metódicos y persistentes ataques contra López Obrador. En los últimos 10 años, Krauze ha recibido el apoyo financiero del Grupo Coppel y, en particular, de Agustín Coppel”.

Este mismo día, el medio digital Eje Central, publicó un reportaje en el cual asegura que mediante la denominada “Operación Berlín”, Krauze Kleinbort operó junto con un grupo de empresarios e intelectuales una campaña de guerra sucia contra López Obrador, para impedir que éste llegara a la Presidencia de la República.

Según el reportaje, desde mediados del 2016, los empresarios Francisco Agustín Coppel Luken, presidente y director general de Grupo Coppel; Alejandro Ramírez Magaña, director general de Cinépolis, entonces presidente del Consejo Mexicano de Negocios; y, Germán Larrea Mota-Velasco, presidente del Consejo de Administración de Grupo México, destinaron “cuantiosos” recursos para financiar la campaña negativa en contra del político tabasqueño.

El reportaje de Eje Central señala que el encargado de orquestar la campaña negativa contra López Obrador fue el director de la revista Letras Libres y de Editorial Clío, junto con el crítico literario Fernando García Ramírez, quien actualmente es columnista del diario El Financiero.

En la investigación firmada por Juan Carlos Rodríguez se afirma que fue Krauze Kleinbort dirigió la campaña negativa en contra de López Obrador y sostuvo reuniones mensuales con el grupo de empresarios en unas oficinas localizadas en Santa Fe, al poniente de la Ciudad de México.

El periodista supuestamente obtuvo la confirmación de dichas reuniones de uno de los colaboradores del proyecto, quien de forma anónima le proporcionó datos y le mostró las conversaciones por mensajería instantánea, en las que recibía instrucciones de los adversarios de López Obrador.

Además, según Eje Central, la fuente -quien permanece en el anonimato “para evitar represalias”-, les entregó una serie de documentos, entre ellos recibos que la empresa Coppel expidió a su nombre por el pago de sus servicios.

Sin embargo, según el reportaje, Krauze Kleinbort nunca acudió a la casa ubicada en la calle de Berlín, número 245, en la colonia Del Carmen, alcaldía de Coyoacán, en la Ciudad de México, lugar desde donde se operaban sitios web para atacar a López Obrador.

Pero, insiste Eje Central, Krauze Kleinbort fue el encargado de reclutar a “intelectuales de alto rendimiento” que elaboraran materiales para atacar a López Obrador desde sitios de internet y perfiles de la red social Facebook como Populismo Autoritario, Napoleopez y Prensa México.

Según el medio digital, era en citas en restaurantes donde Krauze Kleibort daba “el visto bueno” a cada una de las personas que trabajaban en el cuarto de guerra donde se generó la guerra sucia contra López Obrador, asegurándose de contar con elementos que pudieran convertirse en “una especie de mercenarios de la propaganda política”.

Para lograr su objetivo, Krauze Kleinbort “sedujo” al personal encargado de difundir noticias falsas e infundir miedo entre los ciudadanos, con la falsa expectativa de que en un futuro formarían parte de las filas de la revista Letras Libres, además de que les prometió incursionar en proyectos editoriales o de investigación de su autoría.

Según Eje Central, en una especie de examen, el historiador y escritor les preguntaba a las personas elegidas lo que pensaban sobre López Obrador, para asegurarse de “que cumplían con el perfil necesario” para integrarse al cuarto de guerra sucia.

Cuando los examinados le respondían con elogios sobre sus ensayos contra “el mesías tropical” o calificaban a López Obrador como un personaje megalómano y obsesionado con el poder, surgía la empatía y ya en confianza, les revelaba sus verdaderas intenciones, asevera el reportaje.

Tras describir a López Obrador como “un político intolerante y explosivo”, que seguía siendo “un peligro para México”, Krauze Kleinbort les confiaba que no se podía permitir que el tabasqueño llegara a la Presidencia, para dar paso a invitarlos a formar parte de su grupo de “intelectuales de alto rendimiento”.

“Me preguntó que si deseaba incorporarme. Y yo, emocionado y pensando que me sumaría a sus huestes intelectuales, le respondí que sí”, detalló uno de los ex trabajadores de la supuesta campaña de guerra sucia al medio digital Eje Central.

Según el reportaje, la estrategia de guerra sucia se puso en marcha formalmente en la casona de Berlín 245, en marzo de 2017, y contó con la participación de más de 100 personas, entre ellos publicistas, diseñadores, editores de video y “community managers”.

Este grupo de personas se encargaban de procesar 20 guiones diarios y descargar las “frustraciones” de sus jefes, realizando perfiles falsos, páginas de repudio, videos y memes contra López Obrador. El papel de Krauze Kleinbort fue dirigir los ataques, aprobar las estrategias e idear la campaña en contra del entonces candidato presidencial, indicó Eje Central.

Una de esas campañas fue dirigida hacia John Mill Ackerman, a quien por su colaboración en el canal de noticias Russia Today (RT) se le trató de hacer pasar como agente de Moscú, con el fin de relacionar la campaña de López Obrador con los rusos y hacer un escándalo mediático parecido al acontecido en las elecciones de Estados Unidos, en las que Donald Trump resultó electo.

Sin embargo, esta campaña y la de una posible hackeo al sistema virtual del Instituto Nacional Electoral (INE), se “desinflaron por completo” cuando el propio López Obrador subió un video a sus redes sociales, en el cual haciendo uso de la ironía, dijo estar en las costas de Veracruz esperando el “submarino que nos traerá el oro de Moscú” y se autoproclamó como “Andresmanuelovich”.

Finalmente, el reportaje de Eje Central, explica que a un mes de que terminara la campaña presidencial y con un López Obrador en lo más alto de las preferencias electorales, Krauze Kleinbort abandonó el proyecto, y en una reunión con sus patrocinadores les dijo que “su salida del país era inevitable” y que se refugiaría en Nueva York.

A pregunta expresa del medio digital que publicó el reportaje, sobre su participación en esta trama, Krauze Kleinbort respondió: “He leído los párrafos que me aluden [del libro de Clouthier Carrillo]. No hay una palabra que sea verdad. Le agradezco su interés y leeré su reportaje. Un abrazo afectuoso”.

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