Evidenciados

Foto: Internet
 
Dichoz y Hechoz lunes, 18 marzo, 2019 12:00 PM

El viernes 8 de marzo en Mexicali, quedaron evidenciadas dos situaciones al interior del PAN. Primero, la falta de liderazgo del dirigente nacional Marko Cortés Mendoza, y segundo, el entreguismo del gobernador Francisco Vega de Lamadrid en busca de un pacto de impunidad que lo aleje de las averiguaciones previas durante la siguiente administración. A la reunión que convocó el michoacano con todos sus diputados locales, los trece, para pedirles que votaran contra la reforma constitucional para la ampliación del periodo a cinco años de la gubernatura siguiente, sólo acudieron cuatro. Dos mujeres y dos hombres: Eva Vázquez, Triny Vaca, Miguel Osuna y Andrés de la Rosa. Aparte de Cortés, el gobernador y José Luis Ovando, el dirigente estatal albiazul. El resto de los legisladores desairaron a Marko Cortés y al cada vez más débil mandatario bajacaliforniano. Y cuando empezaron con los reclamos, una de las diputadas le dijo al dirigente nacional que ella apoyaría la ampliación del término, porque le aseguraron que la orden venía del gobernador. Cuando Marko volteó a ver a Vega, éste le dijo que sí, pero además, que Cortés ya estaba enterado y esa había sido la línea que había salido de una negociación entre él y la dirigente de Morena, Yeidckol Polevsnky, donde el primero se comprometió a ampliar el término en Baja California a cambio que la segunda apoyara el nombramiento de un panista como gobernador interino en Puebla. Descubiertos los dos, Cortés y Vega en el cambio de planes, que primero sí apoyaron la ampliación y después no, el dirigente nacional justificó que ese pacto había terminado cuando de interino en Puebla nombraron a un priista. Vega, quien en el pacto había solicitado el voto mayoritario para la aprobación de contratación de deuda, aprobación del segundo piso, reactivación de la desalinizadora de Rosarito y no investigación en la próxima administración, excusó que a partir de la noche anterior ya no estaba enviando el mensaje al Legislativo de aprobar la reforma local. Los diputados se quedaron de a seis ante la exhibida de ambos políticos, su falta de convocatoria y de compromiso ideológico. El resto de los días se la pasaron enviando mensajes a los diputados panistas para que no apoyaran la ampliación del término, incluso amenazando que quien lo hiciera, sería expulsado del partido, y aquel que tuviera candidatura le sería retirada. Ahora sí que cuando les conviene, cuando no, regresan todo: lo cobrado, lo pactado y de paso la dignidad.

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