Criminales de BC: Tumba y cárcel en Jalisco

Foto: Archivo.- Arturo Giovanni Gómez Herrera “El Gross”
 
Edición Impresa lunes, 11 marzo, 2019 01:00 PM

Jefes del narcotráfico han sido detenidos o asesinados en municipios como Guadalajara, Zapopan o Tlajomulco durante los últimos años. “El Monito” y “El Gross” fueron ejecutados en 2017 y 2018; mientras que “El Atlante” y “El Piolín”, han sido aprehendidos en suelo jalisciense. Hoy, “El Luisillo” Toscano se siente acorralado y, en vez de correr a Jalisco, solicitó un juicio de amparo en busca de protección

Líderes de las organizaciones criminales que operan en Baja California llegan a Jalisco, epicentro del narcotráfico en México, con la expectativa de ampliar sus nexos, expandir sus territorios y mejorar los precios de sus ilícitas mercancías, pero durante los últimos años, sólo han encontrado la muerte o ser detenidos por autoridades federales.

Los casos más recientes así lo comprueban. El más flamante de los asesinatos se registró a finales de 2018 en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, cuando Luis Roberto Toscano Torres “El Monito”, líder del Cártel Arellano Félix (CAF), fue sorprendido por sus enemigos y a mansalva le dispararon cuando viajaba con su hijo de dos años a bordo de un vehículo de modelo reciente. El niño resultó baleado.

Antes de este hecho, miembros de los cárteles De Sinaloa (CDS) y Jalisco Nueva Generación (CJNG) han sido apresados o acribillados. Entre ellos Alfonso Lira Sotelo “El Atlante”, quien sorpresivamente fue atrapado por agentes de la Policía Federal en los días patrios de septiembre de 2014, en un centro comercial de la ciudad de Zapopan, junto con varios de sus colaboradores.

Luego se conocería también en septiembre, pero de 2016, la detención en el mismo municipio de Martín Gaudencio Avendaño Ojeda, lugarteniente del Cártel del Pacífico que coordinaba una red de distribución de droga hacia Estados Unidos, teniendo como centros de operación Ensenada, Baja California y los municipios de Comondú y Loreto en Baja California Sur. Sus hermanos Sergio y Manuel ya estaban detenidos para ese tiempo.

También en 2016, en noviembre, fue asesinado en una barbería de Guadalajara, Arturo Giovanni Gómez Herrera “El Gross”, quien lideraba una facción del CJNG en Tijuana. Presuntamente había llegado a “La Perla Tapatía” a visitar a unos familiares. Un solitario sujeto se metió al comercio y disparó a bocajarro contra el hombre que para esos momentos era uno de los más buscados por las autoridades de la frontera.

Otro que tuvo que ceder su liderazgo para una nueva ocasión, y ahora está en riesgo de ser extraditado, es Juan José Pérez Vargas “El Piolín” o “El JP”, del mismo CJNG. En septiembre de 2017 decidió viajar a Guadalajara con sus colaboradores y fue detenido con armas, un poco de droga y dólares en efectivo. Policías estatales verificaron en Plataforma México y se dieron cuenta que el sujeto contaba con orden de aprehensión por el delito de violación. Lo refundieron en el penal de Puente Grande.

Y uno que se quedó sin saber qué hacer, tras la ejecución de su hermano “El Monito” en vísperas de la Navidad pasada, amenazas de los grupos rivales y la presión de las autoridades para detenerle, fue Luis Alexis Toscano Varela “El Luisillo”, líder emergente del CAF que, al darse cuenta que ir a esconderse a Jalisco era lo menos oportuno, prefirió promover una demanda de amparo en Tijuana para no ser apresado.

 

CRIMEN SIN RESPUESTAS

El homicidio de Luis Roberto Toscano “El Monito” es todo un misterio. La Fiscalía General de Jalisco, que en el sexenio en curso tiene como estrategia de comunicación no informar sobre hechos no resueltos ni tampoco sobre los avances de las investigaciones –si es que los hubiere-, no abrió un solo dato del suceso a los medios informativos, a los que pasó de noche que se trataba del líder de una organización criminal tijuanense.

El jefe del CAF aprovechó las vacaciones decembrinas para convivir con su hijo avecindado cerca de Guadalajara. El 16 de diciembre pasó por el niño al domicilio de su ex pareja en el fraccionamiento Casa Fuerte en Tlajomulco, y al retirarse en una camioneta KIA Sportage modelo 2016, color blanco, placas de circulación JME9525 de Jalisco. Cuadras adelante fue acribillado al salir del poblado de Santa Anita.

Unos cinco individuos que circulaban a bordo de una camioneta minivan Chrysler Voyager color gris y otros que iban en un automotor no identificado, le cerraron el camino sobre Avenida Prolongación López Mateos. Toscano Torres metió reversa y los sicarios le vaciaron la carga de sus armas de fuego. El vehículo paró su marcha sobre la banqueta con las víctimas heridas. Dos sujetos se aproximaron al chofer para dispararle a corta distancia y asegurar su muerte.

Los asesinos huyeron y cuadras adelante abandonaron la Voyager con huellas de choque. El niño fue llevado a un hospital y a la fecha se desconoce su destino. En el lugar de los hechos se localizaron veinte casquillos de los calibres 9 milímetros y .223 (AR-15). Soldados de un cuartel cercano localizaron la unidad abandonada, mientras que a la escena del crimen llegó la ex pareja sentimental del occiso -Mayra Gabriela Rabadán Gudiño-, quien identificó tanto a “El Monito” como al infante.

La mujer es hermana de Francisco Rabadán Gudiño “El Aguacate”, de 29 años, colaborador del presunto narcotraficante Alfonso Arzate García “El Aquiles”, del CDS, principal sospechoso de la ejecución junto con Luis Arturo Jain Peña “El Arcángel” por disputas territoriales en diversas zonas de Tijuana para la venta de drogas, según datos obtenidos por ZETA. Los señalados habrían participado en el homicidio de Marcos Rafael Toscano Rodríguez “El Cuate” -tío de “El Monito”-, perpetrado el 28 de julio de 2018.

 

EL TEMOR DE “EL LUISILLO”

Cuando los delincuentes se sienten muy seguros por el poder que ostentan, lo último que piensan es en defenderse del gobierno a través de medios legales. Siempre es el último recurso. Por ello, se estima que Luis Alexis Toscano Varela “El Alexis”, hoy líder de células del CAF, se siente acorralado, pues ha visto caer a sus familiares, siente a los enemigos muy cerca y de alguna manera también a las autoridades.

A través de los abogados Pablo Castillo y Salvador Camarena, “El Luisillo” promueve un juicio de garantías ante el Juzgado Tercero de Distrito en Materias de Amparo y de Juicios Federales en el Estado de Baja California, con residencia en Tijuana. Señala como acto reclamado una posible orden de aprehensión en su contra y la ejecución que de ésta pudiese hacer el procurador general de Justicia del Estado y otras autoridades.

El recurso fue interpuesto a finales de enero y, aunque la audiencia constitucional para su resolución estaba programada para el 21 de febrero, la fecha fue diferida para el 20 de marzo. El joven de aproximadamente 18 años cuenta con la suspensión provisional del acto reclamado, para lo cual tuvo que exhibir una garantía por la cantidad de 31 mil pesos.

Junto con otros de sus familiares, Luis Alexis Toscano Varela es el heredero del control de la Zona Norte de Tijuana para la distribución de drogas por parte del CAF, sitio que antes ocupó su padre Luis Manuel Toscano Rodríguez “El Mono” y tiempo después su medio hermano, Luis Roberto “El Monito”, ambos finados.

Foto: Archivo.- Alfonso Lira Sotelo, “El Atlante”

Según las historias que se cuentan en el mundo de la delincuencia en la frontera, “El Luisillo” habría iniciado su participación en actividades delictivas siendo un niño. Quedó marcado cuando el 8 de enero de 2011, en un intento por matar a su papá “El Mono”, sicarios los lesionaron en la colonia Altamira. Luis Alexis tenía entonces 10 años de edad. La esposa de Luis Manuel llegó al sitio para llevarse a los heridos a un sanatorio particular y aprovechó la situación para fingir la muerte de su marido.

Previo al asesinato de “El Monito” en Jalisco, en Tijuana comenzaron a aparecer narcomensajes en los que se proferían amenazas al clan familiar, por lo que ahora esas represalias se encarnan en la persona de “El Luisillo”, quien busca protección por todos los medios posibles.

 

LA MUERTE DEL “GROSS”

El asesinato de “El Monito” sin respuesta de las autoridades investigadoras no debe extrañar a las familias de presuntos criminales, pues el homicidio de otro personaje fronterizo destacado del narcotráfico, como Arturo Giovanni Gómez Herrera “El Gross”, ocurrido en Guadalajara hace más de dos años, tampoco ha sido aclarado.

Gómez  estaba en lo más alto del CJNG operando en Tijuana, cuando en octubre de 2016 se le ocurrió ir a Guadalajara. La noche del día 27, aproximadamente a las nueve de la noche, se reportó a la Policía un homicidio en una barbería ubicada sobre el cruce de Calzada Independencia y Avenida Sierra Madre, en la colonia Independencia.

Elementos policiales y paramédicos encontraron sobre el piso el cadáver ensangrentado de un hombre con la silla de peluquería volcada. El barbero estaba consternado. Pudo decir que al sitio habían arribado dos sujetos, uno de los cuales ingresó al local y disparó la carga de un arma tipo escuadra calibre 9 milímetros sobre la humanidad del que sería su último cliente de ese día.

Los sicarios escaparon a bordo de una motocicleta que abandonaron dos cuadras después para continuar su huida por otros medios. El cadáver de Arturo Herrera quedó tendido entre el ingreso al negocio y la banqueta, donde había más de una decena de casquillos. El resultado de la necropsia indicó que “El Gross” presentaba cinco heridas producidas por proyectiles de arma de fuego.

En la fe ministerial de cadáver se asentó que la víctima contaba con múltiples tatuajes en todo el cuerpo, de los cuales destacaban el dibujo de un beso (labios) en el hombro derecho, el número 664 y el rostro de una niña. La identificación oficial del infortunado la efectuó una mujer que dijo ser su esposa.

El crimen, igual que el de Toscano, pasó inadvertido para los periodistas locales que lo apuntaron como un homicidio más de los muchos que ocurren en la Zona Metropolitana de Guadalajara y cuya publicación, carente de datos por la falta de información por parte de las autoridades, se ha normalizado. ZETA recibió datos que confirmaban la identidad del presunto capo, lo cual fue finalmente aceptado por la fiscalía jalisciense que a la fecha mantiene ese asesinato impune.

 

CAPTURA Y LIBERTAD

Otro personaje que operaba entre la frontera y Guadalajara era el narcotraficante Alfonso Lira Sotelo “El Atlante”, ex líder del CDS en Tijuana. Estuvo preso por lo menos tres años luego de ser detenido en un centro comercial de Jalisco y finalmente liberado para volver a Baja California, aunque sus enemigos lo desplazaron a Sinaloa, donde terminaron por matarlo hace unos meses.

Lira Sotelo fue detenido el 16 de septiembre de 2014, a la edad de 44 años, señalado de trasiego de drogas hacia Estados Unidos. Entonces se dijo que contaba con orden de localización y presentación con fines de extradición a ese país por actividades de narcotráfico, misma que al parecer nunca existió o no se ejecutó.

Junto con “El Altlante” fueron capturados Felipe Misael Angulo Rentería y Juan Carlos Beltrán Ayala, quienes estaban en un automóvil en Plaza Galerías en el municipio de Zapopan. Policías federales les sorprendieron y les aseguraron en el vehículo una subametralladora 9 milímetros y una pistola tipo escuadra del mismo calibre.

Al momento de identificarse ante los federales, uno de los sujetos -que llevaba una identificación falsa- terminó por confesar que le apodaban “El Atlante” y cambiaba de nombre porque se encontraba prófugo de la justicia y por cuestiones de seguridad, ya que lo querían matar, pues tenía problemas con grupos rivales. El tipo aceptó dedicarse a pasar drogas en vehículos hacia Estados Unidos.

Otro de los detenidos reconoció que había sido agente federal hasta febrero de 2012, fecha en que causó baja de la corporación. Al revisar el automotor, una mujer policía localizó un hueco en la guantera, donde había una bolsa cubierta con cinta canela que contenía aproximadamente 500 gramos de un polvo blanco que a la postre resultó ser cocaína.

Alfonso Lira Sotelo y sus colaboradores fueron encausados por su probable responsabilidad en la comisión de los delitos de portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, así como contra la salud en la modalidad de posesión de clorhidrato de cocaína con fines de comercio. Fueron internados en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) Número 2 Occidente en Puente Grande, y en el Cefereso Número 4, con residencia en El Rincón, Nayarit. En 2017 fueron absueltos.

En septiembre de 2018, “El Atlante” sería asesinado en Culiacán, Sinaloa. Fue identificado como el hombre que el día 13 de ese mes fue ingresado a la clínica CENSI de la colonia Chapultepec con heridas de bala en la cabeza, y a quien por más cuidados, no pudieron salvarle la vida.

 

 “PIOLÍN” GANA TIEMPO

Juan José Pérez Vargas “El Piolín” o “JP”, era el líder del CJNG en Tijuana cuando fue aprehendido el 19 de septiembre de 2017 en Guadalajara, tras una revisión aleatoria al vehículo en que circulaba sobre Calzada Lázaro Cárdenas y Avenida López Mateos. Le encontraron un cargador para arma calibre 9 milímetros con nueve balas, 70 mil pesos en efectivo y una cantidad de dólares americanos no precisada.

El presunto narcotraficante, que utilizaba el falso nombre de Alberto Rodríguez Vargas, se hallaba en Guadalajara para visitar a su madre y viajaba en una camioneta Jeep Wrangler con otros dos sujetos identificados como Efraín “N” y Luis “N”. Contaba con orden de aprehensión dictada en 2015 por el Juzgado Primero de lo Criminal por su probable responsabilidad en la comisión del delito de violación en agravio de una mujer.

Fue remitido al Reclusorio Metropolitano. Mientras se le instruía el proceso penal 221/2015 y recibía auto de formal prisión el 2 de octubre de 2017, el Ministerio Público Federal solicitó -por petición del gobierno norteamericano- una orden de detención provisional con fines de extradición internacional en un Juzgado de Distrito del Centro de Justicia Penal Federal en Jalisco. El mandamiento judicial fue concedido.

La razón por la que se anulará el fallo de extradición, se debe a que la cancillería hizo caso omiso de la opinión jurídica de un Juez de Distrito para que adecuara la conducta criminal atribuida al presunto narcotraficante y fuese equiparable en ambos países, tal y como lo prevé el tratado internacional signado.

El amparo no exonera a Pérez Vargas, sino que ofrece a la autoridad administrativa la posibilidad de subsanar la pifia y dictar una nueva resolución, la cual podría ser en el mismo sentido que la anterior.

Tampoco se dejará sin efecto la orden de extradición en lo inmediato, pues la sentencia del juicio de garantías fue impugnada mediante un recurso de revisión y el asunto será conocido por un Tribunal Colegiado en Materia Penal de Ciudad de México.

“El Piolín” es señalado como uno de los responsables de ordenar la ejecución de narcotraficantes y sicarios de cárteles rivales, y en Estados Unidos es requerido por la Corte del Distrito Sur de California, con base en San Diego, por asociación delictuosa para distribuir drogas.

La Fiscalía del Distrito Sur de California reveló que la orden de aprehensión dictada el 30 de enero de 2017 en la Corte del Distrito Sur de California reclama la extradición de Juan José Pérez Vargas por dos cargos relacionados con el tráfico de drogas duras como integrante y jefe de células del CJNG.

El primer cargo contra el narcotraficante fronterizo refiere que “a sabiendas e intencionalmente se asoció delictuosamente con otras personas, comenzando en fecha conocida por el Gran Jurado y continuado hasta y durante enero de 2017 dentro del Distrito Sur de California, para distribuir y causar la distribución de sustancias controladas”.

Apenas hace un par de meses, un Juez de Distrito en Jalisco le concedió un amparo para que se reponga el procedimiento y se haga una adecuada equiparación de los delitos por los que se le acusa en el extranjero, para determinar que sean compatibles con los establecidos en la legislación mexicana.

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