Hello, My Name is Doris

Foto: Internet
 
Cinemazcopio lunes, 11 abril, 2016 12:00 PM

Ésta es una comedia desarrollada alrededor de Doris Miller, una mujer de 69 años de edad que realmente nunca creció, y eso se debe a las circunstancias de la vida y las decisiones que ella tomó.

Doris tuvo un novio, quiso casarse con él, pero el tener que mudarse a otra ciudad y dejar a su madre sola, la rebasó. Así es que sacrificó sus años mozos, cuidó de la anciana y ahora que la señora ha muerto, se ha quedado en una casa llena de tiliches, con el trastorno de acumuladora y un trabajo que todos los días la lleva de Staton Island a Manhattan vía ferry. En el largo camino la protagonista se echa a la bolsa cuanto objeto viejo encuentra en la calle.

En la empresa Doris sigue trabajando en lo mismo: es una simple auxiliar de contabilidad que no pudieron despedir cuando otra compañía compró la firma y decidió conservar los puestos peor pagados.

Pero el mundo de Doris da un giro de 180 grados cuando un día, apretujada en el elevador, conoce a John Freemont (Max Greenfield), un diseñador de 35 años de edad que acaba de ser contratado y que se atreve a hacer un comentario favorable de sus lentes. Esta mujer ahí mismo se enamora.

Entonces comenzamos realmente a conocer a un personaje con un corazón de oro, que dejó su juventud pasar pero no ha perdido la ilusión de recuperar un tiempo que ya se le escapó de las manos.

Por consejos de su hermano, Doris acude a terapia, pero eso no evita que con ayuda de la nieta adolescente de Roz (Tyne Daly), su mejor amiga, abra una página de Facebook con un nombre y una foto falsa y empiece a investigar a su adorado John.

A la vez John empieza a trazar una amistad con Doris, acercamiento que ella lleva al terreno de la fantasía de las maneras más cómicas.

Pero el trasfondo es lo que estremece cuando entendemos las razones de Doris, esas que le expresa al hermano y también a la amiga que la critica porque teme verla caer. Bravo por la señora Sally Field que tiene historia demostrando lo que puede hacerse con la comedia, y con esta actuación lo que ofrece es una cátedra histriónica. Ella es la película que Michael Showalter tuvo a bien dirigir y escribir.

Gracias a este personaje tan cuidadosamente elaborado, el filme se distingue del promedio, se disfruta y se recuerda, como el buen cine que es. ****

Punto final.- ¿Qué tal el tráiler de “Rogue One: A Star Wars Movie”?

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