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domingo, diciembre 18, 2022
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La misión no está cumplida

A ver, a ver,  a ver,  a ver, a ver… Para empezar, si hubieran hecho bien su trabajo, si no hubieran dejado escapar a Joaquín Guzmán, no hubieran tenido que gastar durante seis meses, cientos de miles de pesos de impuestos de los mexicanos y horas hombre, en operativos para reaprehenderlo. En el proceso, tampoco habrían aterrorizado comunidades enteras que despertaron a balazos como resultados de esa búsqueda. Pero como el hubiera no existe, resulta que no queda más que estar de acuerdo con aquella declaración del Presidente Enrique Peña cuando en febrero de 2015 le dijo al periodista León Krauze que la fuga del “Chapo” -que sucedió cinco meses después- “es imperdonable”. En resumidas cuentas, al capturarlo lo único que están haciendo es cumplir con su trabajo y corregir -solo en una mínima parte- aquel cúmulo de acciones corruptas que expusieron de nuevo a México como uno de los países de mayor impunidad  ante el mundo. Entonces salió sobrando, por mucho, esa alegría exacerbada del Presidente y los miembros de su gabinete, las alabanzas en boca propia, las mutuas felicitaciones con abrazo y todo, los aplausos de cónsules y embajadores mexicanos, o de funcionarios en las dos conferencias informativas que se organizaron. De hecho, el uso de Palacio Nacional para hablar del criminal y la entonación del Himno Nacional para celebrar su detención, resultan ofensivos, caricaturesco para cualquiera con un mínimo de formación cívica.  Igual de lastimosas y exageradas al punto del rendimiento ante el oficialismo, resultaron las decenas de declaraciones y opiniones expuestas por algunos políticos, opinólogos  y abajo firmantes que se deshicieron en halagos y congratulaciones. Luego una breve revisión del discurso, obliga a darse cuenta que la egolatría de nuestro Presidente es tristemente comparable con la que llevó a “El Chapo” a su captura. Recordemos: en julio de 2015, Enrique Peña regresó de Francia seis días después de la segunda fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, y en una “improvisada” conferencia en Michoacán, decidió usar eufemismos para hablar del tema y evadir la cruda realidad: “El Gobierno de la República no ha evadido su responsabilidad, asume plenamente la tarea que implicaba mantener plena vigilancia sobre este delincuente”, declaró. Por lo que resulta que hace seis meses el responsable de la fuga, según la conveniente  visión del titular del Poder Ejecutivo, fue “el gobierno mexicano”. Ahora, tras la recaptura del sinaloense, el mandatario salió con que el mérito es de él: “Días y noches se abocaron a cumplir la misión que yo les ordené: capturar al criminal y presentarlo ante la justicia”. “Yo les ordené”, dijo el hombre, pues nada más faltaba que después que permitieron la fuga de Guzmán Loera, en su calidad de máximo responsable de la seguridad de todos los mexicanos, el licenciado Peña mandara otra cosa. Y no se trata de escatimar méritos, definitivamente es una acción positiva, pero que lo celebren como un acto heroico que se debe aplaudir, ridiculiza el dedicado trabajo de las decenas de marinos y agentes federales que arriesgaron su vida en el desarrollo de estas acciones.    Pero de todas las frases manifiestas por el Presidente tras la reaprehensión de Guzmán, tal vez la más preocupante fue la primera: “Misión cumplida…”, se redactó en el mensaje por Twitter cuando anunció la detención, texto al cual, por cierto, un alto porcentaje de los receptores reaccionó con incredulidad, al pensar que le habían hackeado la cuenta.    No queda claro qué entienden Peña y su gabinete por misión cumplida, pero en este caso es sencillo darse cuenta que esa frase dista mucho de la realidad. Evidencia 1. Pese a haber sido detenido en tres ocasiones, los bienes mal habidos por Guzmán, su familia y cómplices, siguen intocables para que continúe construyendo túneles y comprando los favores de autoridades y civiles. Evidencia 2. Desde 1993, el gobierno mexicano lo acusa de  homicidios, tráfico y venta de enervantes, uso de recurso de procedencia ilícita, pero a la fecha solo ha sido sentenciado por “cohecho y asociación delictuosa”. Le dieron 20 años de prisión en 1993, y se fugó cuando apenas llevaba cumplidos ocho años de la condena. Evidencia 3.”El Chapo” sigue obteniendo amparo tras amparo en el proceso de extradición. En este punto agregue Usted, amable Lector, todos los pendientes del tema que recuerde. El punto es que a  los señores de la administración peñista les queda mucho por hacer antes de vanagloriarse de una misión cumplida.   Cierto, como expresó el Presidente, “hoy, México confirma que sus instituciones tienen las capacidades necesarias para hacer frente y superar a quienes amenazan la tranquilidad de las familias mexicanas”, por eso es más molesto e indignante que la corrupción reinante termine por empañar casi todo, y que los funcionarios implicados conserven sus puestos, no sean acusados penalmente y, si lo son, ni siquiera alcancen una sentencia ejemplar. En estas condiciones, deben dejarse de festejos, queda mucho trabajo por delante y la misión, no está cumplida.


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Autor(a)

Redacción Zeta
Redacción de www.zetatijuana.com
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