Ley Mordaza


 
Cartaz lunes, 27 abril, 2015 08:00 PM

Transcurría el cuatrienio presidencial de 1880 a 1884. Recién había terminado el primer periodo de gobierno de Porfirio Díaz, quien ante la imposibilidad de continuar en el mismo por no permitirlo la Constitución, había dejado las riendas del país al mando de su compadre Manuel del Refugio González Flores, con la consigna de que éste, después de obtener una reforma a la Ley Suprema, enseguida le devolviera el cargo, lo cual en efecto sucedió conforme a lo planeado, dando paso de esta manera al episodio histórico conocido como “El Porfiriato”. Manuel del Refugio González Flores, casi a finales del periodo, publicó un decreto que fue conocido como Ley Mordaza, en el marco del cual, cualquier periodista podía ser acusado, encarcelado y llevado a juicio por la denuncia efectuada por cualquier ciudadano, incluyendo en las posibles causas que hablara mal del gobierno (dicho decreto era un instrumento de control, ese fue el propósito de su promulgación), lo que se tradujo en la supresión de la libertad de expresión. Esta Ley fue creada en el gobierno de Manuel González, pero su aplicación se materializó en “El Porfiriato”, a través de arrestos, clausuras de periódicos y hasta asesinatos de periodistas. Todo esto sucedió hace más de cien años. Ahora, debemos estar en posibilidades de decir que esos tiempos de barbarie han quedado atrás. México entero se ve y se siente más despierto. Más audaz. El pueblo desde sus entrañas exige legalidad y el gobierno a través de sus instituciones hace como que la persigue y la instaura, pero en realidad no. El golpe asestado por MVS Noticias al equipo de la periodista Carmen Aristegui es una clara muestra de que el gobierno encabezado por Peña Nieto tiene la intención de ser cualquier cosa, menos respetuoso, legalista y demócrata. Nadie se cree el cuento de la pretendida violación al contrato cometida presuntamente por Carmen Aristegui y su equipo. Nadie. Pudo ser esa causa o cualquier otra, evidentemente la consigna estaba clara y venía desde las altas esferas del poder: quitarla a como diera lugar de ese espacio informativo. Y es que ya había hecho mucho daño, pues. La casa blanca de los siete millones de dólares, el tren México–Querétaro, la otra casa utilizada por el presidente, la otra adquirida por Videgaray, ya era mucho. Por esa razón al puro viejo estilo del PRI autoritario y represivo, me imagino una conversación en cortito muy posiblemente entre el presidente de manera personal por el encono y malestar visceral ocasionado por la periodista, incitado por su esposa molesta por las referencias que la obligaron incluso a dar un mensaje por televisión para aclarar el punto (que a nadie convenció, por cierto), sostenida con Joaquín Vargas, fundador y presidente de MVS comunicaciones. El propósito único: eliminar a Carmen Aristegui del espacio informativo a su cargo y de la empresa, a como diera lugar, lo que consiguieron usando como pretexto la supuesta utilización indebida de la marca al darle la bienvenida a la plataforma digital MexicoLeaks, decidiendo primero el despido de dos periodistas del equipo, para luego provocar la salida de Carmen Aristegui, con el objetivo de callar su voz y con ello evitar el acceso y conocimiento del pueblo a los actos de corrupción y enriquecimiento inexplicable de sus gobernantes. Es decir, la violación flagrante a la libertad de expresión y al derecho a la información. En el contexto internacional nos encontramos ante una revolución de los derechos humanos, en la cual por fortuna están siendo reconocidos de manera primordial en todos los tribunales, obligándose a todas las autoridades a fundamentar su actuación en ellos y respetarlos. Sin embargo en México, con esa actuación autoritaria y represiva de las autoridades, nos estamos ubicando a más de cien años de regresión, con lo que se pone evidencia el anacronismo que caracteriza a nuestros gobernantes, que aun creen que pueden manejar al país como lo hacían sus antecesores, con las opciones de “pan o palo”. Entendible es, cuando ha de haber servido de ejemplo para la política interna de EPN un Porfirio Díaz, un Díaz Ordaz o un Luis Echeverría. ¡¿Qué más se podía esperar?!   Atentamente: Lic. Alfredo Flores Ramírez Tijuana, B.C.

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