Impericia del gobierno: caos en caravana

Foto: Ramón T. Blanco Villalón
 
Edición Impresa y Lunes, 19 Noviembre, 2018 01:00 PM

Pese a la experiencia que se tuvo en la ciudad y el Estado hace dos años con la llegada de más de 20 mil migrantes originarios de Haití y el continente africano, organizaciones civiles consideraron que las autoridades de ambos niveles de gobierno no “aprendieron la lección” y, contrario a prevenirse ante la llegada de la denominada caravana migrante, dejaron transcurrir los días sin aplicar medidas efectivas, provocando caos y descontrol. Por el contrario, grupos migrantes se han visto organizados y firmes con su idea de solicitar asilo político a Estados Unidos. Minoría ciudadana les ha mostrado rechazo y hostigamiento

 

La falta de pericia de las autoridades municipales y del Estado, las nulas estrategias para mantener bajo control la situación y el no haberse anticipado y prevenido con acciones contundentes a la llegada de la caravana migrante, ha generado un “tremendo descontrol y caos”, como lo hicieron saber a ZETA algunos líderes de organizaciones civiles.

La situación no solamente se ha visto reflejada entre los integrantes de ese movimiento migratorio, a quienes no se les atendió de manera “correcta” y desde un principio no se impidió que se concentraran y pernoctaran a la intemperie en el faro de Playas de Tijuana, considerando que entre éstos vienen niños pequeños y varias mujeres, sino entre la propia ciudadanía, en la que se ha gestado un pequeño grupo caracterizado por un recalcado odio generalizado hacia los centroamericanos.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora .- Migrantes de la comunidad LGBTTTI agradecen tras la llegada a Tijuana.

Esto se extremó la noche del 14 de noviembre con algunos enfrentamientos y amedrentamientos verbales y físicos por parte de los auto-identificados “residentes” de Playas de Tijuana. Algo que para los activistas es “insólito” en Tijuana, ciudad que se ha construido históricamente por una comunidad migrante, sobre todo en estos tiempos en los que el Presidente de Estados Unidos ha generado un “tendencioso odio” hacia los migrantes mexicanos.

Otra circunstancia es que pese a la “experiencia” que se tuvo hace dos años con la llegada de más de 20 mil migrantes originarios de Haití y del continente africano, los propios activistas consideraron que pareciera que las autoridades “no aprendieron nada”, al no anticiparse a esta situación.

No tener la “seguridad” de que esta caravana llegara a esta frontera, ni la “certeza” de cuántas personas podrían arribar, fue lo que manifestaron en su momento el alcalde de Tijuana,  Juan Manuel Gastélum Buenrostro, y el gobernador del Estado, Francisco Vega de Lamadrid.

Para tratar de enmendar la situación, el Municipio, en conjunto con el Estado, habilitaron una unidad deportiva en la Zona Norte como refugio temporal con capacidad para 380 personas, acción que emprendieron cuatro días después que llegó el primer contingente, cuando en la ciudad ya se contaban a 810 migrantes y se esperaba el arribo de otros 800 que finalmente llegaron el día del cierre de esta edición, jueves 15 de noviembre.

Un albergue de mínimas capacidades para los más de mil 600 migrantes, dejó en la incertidumbre a los centroamericanos y a la ciudadanía en general, dado que las autoridades no tomaron en cuenta el tiempo de espera que deberán pasar los extranjeros -de uno a dos meses- para ser atendidos en su proceso de solicitud de asilo político.

Integrantes de la Coalición Pro Defensa del Migrante argumentan que como el Ayuntamiento de Tijuana ya estaba enterado que los migrantes venían en camino, debieron habilitar un albergue para 4 mil o 5 mil personas, que era el estimado que se tenía, siendo importante el detalle de que la mayoría no acepta separarse y quieren permanecer juntos.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora.- Elementos del Ejército de EU colocan alambre de púas en la garita de San Ysidro

El activista Irineo Mujica llegó a Tijuana el miércoles 14 de noviembre, para apoyar a los migrantes que ya se encontraban en la ciudad y rechazaban acudir a un albergue para tener un lugar seguro para iniciar su trámite de asilo.

Mujica se reunió con los centroamericanos que mantenían un improvisado campamento en el área del faro en Playas de Tijuana, y aceptó que las autoridades le mostraran el albergue temporal recién habilitado, sin embargo, el mismo activista michoacano calificó el lugar como “un infierno” por no mostrar respeto ni sensibilidad hacia los migrantes que ya habían aceptado quedarse ahí.

“No van a permitir el acceso a las organizaciones no gubernamentales y cuentan con personal que no está capacitado para atenderlos. Las personas que están ahí tratan a los migrantes hasta con desprecio”, expresó el activista luego de visitar la unidad deportiva que se acondicionó como albergue.

No permitir el acompañamiento de los organismos civiles que han brindado apoyo a los migrantes durante su recorrido por México, dijo, será una razón de peso para que éstos continúen rechazando establecerse ahí a esperar su cita para el asilo humanitario.

 

SOBRE LOS HECHOS

El 19 de octubre llegó la primera caravana centroamericana a México, en la que se contaban cerca de 7 mil hombres, mujeres y niños que habían partido de San Pedro Sula en Honduras, para llegar a Estados Unidos y solicitar el asilo humanitario al gobierno de Donald Trump.

Una primera versión indicó que la caravana tenía la intención de desplazarse hasta la frontera norte, en específico a la ciudad de Matamoros en Tamaulipas, mientras que una segunda apuntaba a que el destino sería Tijuana, Baja California, por considerarse una ruta más segura entre los propios migrantes.

Sin embargo, desde que los primeros centroamericanos cruzaron la línea divisoria, las autoridades en Baja California, que auguran se estuvieron reuniendo constantemente para tratar este tema, descartaron por completo que los migrantes optarán por esta ruta y se limitaron a “no anticiparse a ningún plan, hasta que estén aquí”.

Sin embargo, el 15 de noviembre, el contingente completo de migrantes decidió en asamblea realizada en Ciudad de México que su destino final sería Tijuana, fue así como en distintas comitivas se fueron desplazando cada uno bajo sus propios medios y el apoyo que les iban brindando en cada uno de los estados a su paso.

El primer contingente que arribó a esta ciudad fue el de la comunidad LGBTTTI, integrado por 77 personas, llegó en autobuses de ruta directamente a la central camionera y posteriormente se trasladaron a un domicilio en renta en la sección Coronado de Playas de Tijuana, donde permanecieron hasta el jueves 15 para trasladarse a Enclave Caracol, ubicado en la Zona Norte, a la espera de poder plantear la solicitud de asilo ante las autoridades migratorias de Estados Unidos.

Foto: Ramón T. Blanco Villalón .-Migrantes LGBTTTI en la casa que rentaron en Playas de Tijuana

 

POLÉMICA POR REPRESENTANTES ESTADOUNIDENSES

Tras la llegada de este grupo, se presentó una serie de cuestionamientos derivados de la forma en que arribaron a la ciudad y por los constantes señalamientos que se hicieron al grupo en el entendido que ellos venían “patrocinados” y con representantes legales bien establecidos.

Un acompañante legal de este grupo, que pidió el anonimato, compartió a ZETA que efectivamente este grupo viene acompañado por un grupo de activistas de la comunidad LGBTTTI que se dedica a “rescatar” a otros miembros en situaciones vulnerables para poder llevarlos con sus familiares en el país vecino, o simplemente brindarles nuevas oportunidades de vida en la Unión Americana.

El grupo de abogados o representantes legales previo a que parta la caravana con destino hacia el norte, revisa y contempla cada uno de los casos de quienes intentarán llegar “al otro lado”, los preparan para que puedan presentar de mejor manera sus casos y así obtener el asilo.

El grupo de activistas viene realizando este tipo de acciones de acompañamiento durante el trayecto desde 2015; los perfiles de las personas que buscan ayudar se basa en dos cosas: que realmente se encuentre en situación vulnerable, o tengan algún tipo de vida precaria.

Contrario a los otros grupos de migrantes que salen de sus hogares sin tener la menor idea de lo que puede pasar y lo que tienen qué hacer, este contingente ya viene bien preparado, con rutas bien trazadas, con apoyo de organizaciones civiles y el objetivo claro de ayudar a las personas que se han unido en caravana.

 

POBREZA Y NARCOTRÁFICO, LOS MOTIVOS DE LA HUIDA

A diferencia del grupo anterior, están las personas que han decidido salir por voluntad propia ante las amenazas que han recibido por parte del crimen organizado y las pandillas, además de la pobreza en que se encontraban sumergidos.

Sandy Carolina Estrada, originaria de Honduras, es una de las más de mil 600 que actualmente se encuentran en Tijuana, ella salió huyendo de su país debido a las amenazas que le hicieron integrantes del crimen organizado, pero antes, a su pequeño hijo de 12 años, la Mara Salvatrucha intentaba integrarlo a sus filas.

Ella llegó en el segundo grupo de la caravana migrante el martes 13 de noviembre y, al igual que la mayoría de las personas, llevaba más de un mes y medio recorriendo desde su país y todo el territorio mexicano mediante caminatas, en “raites” y finalmente en camiones que les rentó el gobierno de Sonora para desplazarse hasta esta ciudad fronteriza.

Así como ella, José Lino Izaguirre salió de su país por la inseguridad que impera; a uno de sus familiares lo asesinaron y a él lo quisieron integrar al crimen organizado, pero antes de que eso pasara, decidió salir con dos de sus hermanos y un sobrino para llegar a la frontera.

Fotos: Ramón T. Blanco Villalón .- Dos niños hondureños saludan tras su arribo a Tijuana

Ellos se dedicaban al campo y la construcción, así como la gran mayoría de los migrantes hombres que han llegado a la ciudad –que oscilan entre los 20 y 35 años de edad-, trabajaban de seis de la mañana a seis de la tarde y solamente percibían el equivalente a 160 pesos mexicanos, razón que les llevó a tomar este largo y sinuoso camino a la frontera.

La gran mayoría de estos migrantes son de clase baja, con estudios truncos y necesidades básicas de supervivencia “muy fuertes”. Los cuestionados por ZETA argumentaron venir de pueblos con carencias de infraestructura y programas sociales, donde el crimen organizado controla sus territorios y campos, los cuales se han venido abajo en los últimos años.

Aunque hay alrededor de 30 familias, la gran mayoría vienen solos y dejaron atrás a madres, hermanos o esposas con hijos, tienen la firme intención de poder encontrar asilo en Estados Unidos, muy pocos piensan quedarse en Tijuana si no hay otra opción.

 

PREVÉN NULAS POSIBILIDADES DE OBTENER ASILO

Alejandro Salinas, coordinador del Grupo BETA del Instituto Nacional de Migración (INM), confirmó a este Semanario que existen nulas posibilidades de asilo en el país vecino, sin embargo, ellos realizarán el registro y listado como lo han venido haciendo con quienes ya estaban a la espera de ser atendidos  -alrededor de 2 mil 400 en espera-.

Situación que también prevé como tiempo estimado alrededor de un mes para que esta nueva caravana pueda comenzar a ser atendida y un mes más para atender a todos, tomando en cuenta que personal de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) recibe diariamente un promedio de 30 a 50 personas.

El coordinador de Grupo BETA resaltó que durante este tiempo se dejará que los migrantes se concentren en los albergues, el refugio temporal o los lugares donde ellos quieran y “no serán molestados”, aunque sí resaltó que a la menor provocación o falta administrativa que cometan, serán remitidos para considerar su estatus legal en México.

Foto: Ramón T. Blanco Villalón.- Elementos del ejército de EU colocan alambre en Playas de Tijuana

 

ALBERGUE INSUFICIENTE; INCERTIDUMBRE SOBRE ESTADÍA DE MIGRANTES EN TIJUANA

El miércoles 14 de noviembre, el gobierno municipal, en conjunto con el Estado, acondicionaron como refugio temporal la Unidad Deportiva “Benito Juárez”, ubicada en la Zona Norte de la ciudad -una de las zonas más problemáticas y conflictivas de la ciudad- para albergar a los migrantes.

Sin embargo, la capacidad es solamente para 360 personas, cuando al momento al cierre de esta edición son más de mil 600 migrantes, y se espera un total de 2 mil 400, algo “ridículo” para los activistas, por considerar que aparte de que se abrió tarde, no se hizo con las capacidades suficientes para todo el contingente.

Lo que les hace pensar que otros cientos seguirán en la calle, como ha sido hasta el momento, durmiendo a la intemperie y bajo el acecho de las personas que han mostrado un odio exacerbado hacia ellos, bajo el temor de que puedan ser nuevamente agredidos como ya sucedió.

Incertidumbre que para activistas como Hugo Castro, de Ángeles de la Frontera Tijuana, es muy penosa porque las personas están expuestas a enfermar, a que sigan las agresiones, a que sea cada vez más la gente inconforme que quiera ser partícipe de esta “lamentable” situación.

Mario Osuna, secretario de Desarrollo Social Municipal, argumentó que este espacio está destinado principalmente para mujeres y niños, y en caso de requerir más lugares, se podrían habilitar las canchas con toldos para proteger a las familias.

Los activistas refieren que la autoridad no ha considerado que si los migrantes estarán aquí en promedio de uno a dos meses, van a padecer los fríos extremos de fin de año y las lluvias que se anticipan.

 

NO SE APRENDIÓ LA LECCIÓN

Pese a que el Gobierno del Estado y el Municipio han destacado que desde hace un mes se han reunido para resarcir esta situación, activistas refieren que de igual manera pareciera que “no han aprendido la lección” que les han dejado otros flujos migratorios como el de los haitianos.

El Padre Patrick Murphy, director de la Casa del Migrante Tijuana, señaló que “con los haitianos fuimos a tantas juntas, nos prometieron mil cosas y nunca pusieron en acción ningún plan. Surgió la iniciativa de animar a más iglesias para que abrieran sus puertas, y esto no va a funcionar, porque la gente se va a quedar mucho tiempo”.

Foto: Jorge Dueñes.- Los agitadores y agresores de migrantes y periodistas en Playas

Murphy compartió que en la primera quincena de octubre se contabilizaban 2 mil 500 migrantes en albergues esperando que se cumpliera su cita para tramitar el asilo humanitario, lo que en promedio del tiempo de espera será de 30 a 60 días, lo cual pondrá la situación en un estado “muy crítico” y no ve por dónde puedan solventar las autoridades esa situación.

El desorden y caos que señalan, lo han visto reflejado principalmente al arribo de los contingentes de migrantes desde el martes 13 de noviembre, cuando arribó el segundo grupo; no se sabía hacia dónde serían trasladados y se optó por el Desayunador Padre Chava para que les brindaran comida.

Pero la incertidumbre entre los migrantes por no saber hacia dónde dirigirse o qué hacer, les llevó a Playas de Tijuana, un espacio que no pretendían tomar como especie de campamento, pero que ante las nulas opciones de los gobiernos, optaron que podría ser un sitio para ellos.

A pesar que para el día jueves llegó el cuarto grupo con mayor cantidad de personas, el desorden nuevamente salió a flote cuando arribaron a la última caseta antes de ingresar a Tijuana, donde fueron abandonados por los camioneros, no había autoridades para recibirlos y comenzaron a desplazarse a pie por la carretera, hasta que fueron alcanzados en la zona del Alamar por elementos de la Policía Municipal.

De ahí fueron trasladados al Desayunador Padre Chava y después quedaron a la incertidumbre nuevamente, rechazando el refugio por considerarlo un espacio donde no pueden estar todos juntos como caravana.

 

TIJUANENSES AGREDEN A MIGRANTES

La tarde-noche del miércoles 14 de noviembre fue “crítica” para la comunidad migrante, dado a que fueron agredidos por ciudadanos bajo el pretexto de rechazar su presencia en el área de Playas de Tijuana, porque consideran, los centroamericanos vulneran su seguridad y las de sus familias.

Previo a esto, cuando el primer grupo de migrantes arribó a la ciudad el domingo 11 de noviembre, la mayoría integrantes de la comunidad LGBTTTI, fueron víctimas del rechazo de vecinos de la sección Coronado que al verlos llegar a su cuadra, acudieron de inmediato a enfrentarlos, se sentían agredidos porque las autoridades “no los habían consultado” ni informado de la decisión de los migrantes por instalarse temporalmente en esa zona.

A partir de entonces, los miembros del grupo de migrantes LGBTTTI mostraron una postura hermética a dar declaraciones a la prensa y preferían enfocarse en el trámite de su asilo humanitario, bajo la asesoría de un grupo de abogados y activistas pro diversidad.

Foto: Jorge Dueñes.- Aspectos del refugio temporal instalado en la Zona Norte

Simultáneamente, en redes sociales se percibía una opinión hostil hacia la presencia de los centroamericanos, lo que incrementó conforme fueron llegando los demás grupos a la ciudad, en su mayoría integrados por hombres, mujeres y niños de escasos recursos que habían recorrido el país a pie y con la ayuda de autoridades de los estados por los que pasaron.

El miércoles 14, personas que se identificaron como residentes de la zona, partieron de la delegación Playas de Tijuana hasta el área donde se encontraba el campamento migrante, manifestando su rechazo a la presencia de los centroamericanos, quienes continuaban sin aceptar el traslado al albergue que ese mismo día instalaron las autoridades.

Los ciudadanos manifestantes no dejaron de consumir bebidas alcohólicas mientras gritaban con rabia “Fuera centroamericanos” y “No los queremos aquí”, lo que provocó el descontento de los migrantes que se reusaban a tomar uno de los camiones para irse al refugio temporal.

Los ánimos se fueron calentando y la poca participación de los elementos policiales dio pie a varias confrontaciones entre ambos grupos, que llegaron a los insultos, las agresiones físicas y culminó con una “guerra” de piedras iniciada por los manifestantes. Algunos ciudadanos que se habían acercado a mostrar apoyo a los migrantes y reporteros de distintos medios de comunicación que acudieron a realizar su labor al área, quedaron en medio de la línea de fuego.

A la par de esta trifulca, mujeres y niños migrantes trataban de conciliar el sueño en el campamento que improvisaron cerca del faro, cuando los manifestantes arrojaron la primera piedra, las mujeres tomaron a sus hijos y corrieron lo más que pudieron del lugar para resguardarse, hecho similar que protagonizaron los policías que corrieron, pero a resguardar sus unidades.

 

AUTORIDADES TIENEN “FE” EN QUE FEDERACIÓN LES DÉ RECURSOS

El gobernador Francisco Vega de Lamadrid se reunió do miércoles 14 de noviembre con sus pares de los estados fronterizos y el secretario de Gobernación para determinar y solicitar un recurso económico de 80 millones de pesos para atender este flujo migratorio.

Ante la pregunta de si cuentan con un plan alterno en caso de que el recurso no sea otorgado o tarde en ser entregado, el secretario de Desarrollo Social Municipal, Mario Osuna Jiménez, dijo tener “fe” en que el mandatario realice una buena gestión para obtenerlo.

Aunado a que como Estado fronterizo, la Federación debería otorgar ese recurso, entendiendo que a ésta le corresponden este tipo de circunstancias migratorias.

 

NÚMEROS

Según datos del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos de Honduras, 5 mil 400 hondureños salieron de su país el 13 de octubre, ante la situación de violencia y pobreza extrema.

En 2016 y 2017, aquella nación registró  380 mil nuevos pobres, lo que organismos civiles hondureños traducen como un incremento del 65 al 68 por cierto. (Con información de OXFAM International)

Manifestantes arremeten contra prensa

Foto: Cortesía.- Mujer que agredió con un puñetazo a reportera

 La noche del 14 de noviembre, reporteros de distintos medios de comunicación de Tijuana, fueron agredidos por ciudadanos que acudieron al área del faro en Playas, para mostrar su rechazo ante la presencia de migrantes hondureños. Fueron principalmente mujeres quienes ejercieron la mayoría de las agresiones contra los representantes de la prensa, al igual que con migrantes, activistas, policías e incluso otros ciudadanos que no compartían su opinión.

La primera agredida fue una reportera del portal Uniradio Informa, quien fue acosada verbalmente por una mujer manifestante; en repetidas ocasiones le sugería ir “a atender a su marido” y dejar de grabarla, mientras agredía a migrantes que intentaban dormir en el área.

Un camarógrafo de periódico Frontera recibió insultos por parte de los manifestantes al negarse a apagar su equipo en un momento crítico de la discusión; uno de los hombres que gritaba que todos eran unos “vende patrias” por defender a los extranjeros, intentó arrebatarle el equipo, generando que el resto de los manifestantes empujaran a otros dos integrantes del equipo de Frontera y golpearan en el rostro a una reportera de ZETA.

Antes de retirarse del lugar, los manifestantes intentaron a abordar a un reportero de Frontera que permaneció en el lugar hasta el final de la trifulca, al que señalaban de “haberlos grabado y decir que estaban siendo violentos”. Sin embargo, elementos de la Policía Municipal los interceptaron. Lourdes Loza Romero

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