Vivir sin agua: dilema de miles de tijuanenses

Fotos: Ramón T. Blanco Villalón
 
Edición Impresa Lunes, 10 Septiembre, 2018 01:00 PM

Derivado de diversas circunstancias como las olas de calor, el constante incremento en solicitudes de servicio por parte de la población, infraestructura insuficiente y falta de alternativas, miles de ciudadanos han pasado hasta veinte días sin el servicio de agua, lo cual les ha llevado a un descontento generalizado y a emitir cientos de quejas por la falta de servicio. Ante la poca eficiencia de la CESPT para solventar el problema, vecinos generan estrategias individuales y colectivas para su supervivencia, lo que significa un mayor gasto e incluso pago de un servicio que no están obteniendo a cambio

Durante más de veinte días, vecinos de las colonias Pegaso, Rinconada 2, División del Norte, Margarita Morán y Rancho Ontiveros -entre muchas otras-, ubicadas a espaldas del Cerro Colorado, se quedaron sin servicio de agua y a la deriva de poder solventar la situación bajo sus propios medios y recursos.

Una alta demanda de servicios y una racha extrema de calor, justificadas por las autoridades de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT), propiciaron un desabasto masivo de agua desde el día 8 de agosto en gran parte de la Zona Este, Otay y parte del rumbo del Aeropuerto y la colonia Libertad, propiciando que miles de ciudadanos se quedaran sin el líquido e interpusieran cientos de quejas ante la CESPT, quedándose sin certezas y ante la incertidumbre de no saber qué pasaría después o cuándo podrían recobrar nuevamente y con normalidad el servicio.

La desesperación de ver los días pasar y no contar con el líquido vital, ni con respuestas de las autoridades de la CESPT para resolver su problema, llevó a algunos vecinos a organizarse para tomar medidas alternas y obtener el agua, fundamental para realizar cualquier tipo de actividad en el hogar.

De tal manera que en las colonias antes mencionadas se abocaron a formar grupos y comités encargados de conseguir apoyos o patrocinios para comprar pipas de agua, lo cual fue complicado en un principio: el desabasto también encareció los servicios de pipas de agua.

De 40 pesos que se pagan por el relleno de un tambo, subió hasta 120 pesos, y cada garrafón de agua potable que normalmente cuesta 11 pesos, se los subieron a 15 los mismos repartidores de tiendas, quienes “se aprovecharon” de la situación.

“Era todo un caos en un principio, después del tercer día la gente comenzó a desesperarse, no sabían qué hacer, la gente no se podía bañar, los niños no tenían ropas limpias, batallaron para hacer la comida, pero alguien tenía que tomar el control y así formamos los comités; gracias a ello y a las redes sociales, se generó una unión entre colonos, así es como hemos podido salir adelante con esto”, compartió Domingo Juárez, líder comunitario de la colonia Pegaso.

 

REDES SOCIALES, PRIMORDIALES PARA VISIBILIZAR LA PROBLEMÁTICA

Luego de dos días sin agua, el señor Miguel Becerra Sánchez, vecino de edad avanzada de la colonia Pegaso, se levantaba todas las mañanas y salía de su hogar hacia la colonia División del Norte, que se encuentra en la cima del cerro y es de difícil acceso para vehículos.

Cargaba consigo unos baldes para ir a comprarle el agua a una de las vecinas que se ofreció a compartir el agua –que todavía recibía-; le pagaba dos pesos por balde, precio que ambos acordaron luego de una “discusión” -como refiere el señor- a una plática que tuvieron previa a sellar el convenio:

“Ella quería dármela así de gratis, pero yo no quise, no me la quería llevar así nada más, le dije que aunque fuera me recibiera los pesos para que se ayudara cuando recibiera su recibo, y me la dejó en dos pesos por balde”, relató.

Luego de percatarse de las largas jornadas que realizaba el señor Becerra para poder conseguir algo de agua, vecinos de la misma colonia -que  entonces ya comenzaban a organizarse-, le tomaron una foto cargando sus baldes y la compartieron en Facebook, generando que personas de otros puntos de la ciudad comenzaran a darse cuenta de la problemática que estaban teniendo en estos sitios, lo que llevó a los vecinos a crear en esa red social una página de la colonia Pegaso, donde comparten fotografías e información que va aconteciendo respecto a este problema.

Así, mucha gente comenzó a apoyarlos, se solidarizaron con ellos y empezaron a mandarles dinero, primero desde Estados Unidos y posteriormente de la propia ciudadanía, recurso con el que compraron pipas de agua que se repartían entre los más afectados, aunado a los garrafones de agua potable que cada uno por su cuenta adquiría en pequeños comercios y tiendas de autoservicio.

“Todo lo que íbamos captando y comprando lo destinábamos a las áreas o personas con mayores urgencias, así fue como nos coordinamos con líderes de calles, de manzanas o de colonias”, comentó Dalia Cruz, una de las afectadas por el repentino desabasto.

 

SE ELEVARON LOS COSTOS, EL GASTO FUE INSUFICIENTE

El flujo y las constantes peticiones de servicios de pipas y agua en garrafones, provocó otra disyuntiva entre los afectados, los comerciantes comenzaron a ver en ello una opción para aprovecharse, incrementando los costos, lo cual complicó un poco más la situación.

No solamente en esas colonias, también en Pontevedra, Fraccionamiento Natura y otras más donde ZETA realizó un recorrido y se pudo observar la situación.

“Los que tenemos un empleo formal podíamos de alguna manera comprar el agua, pero hay personas que no tienen los recursos para ello y son los que más han batallado, porque muchos son discapacitados o enfermos, madres solteras, de la tercera edad”, compartió Domingo.

Derivado de ello empezaron a “luchar” en esas colonias para obtener el líquido, insistiendo con llamados a la CESPT; donde en algún momento ya no les contestaron las llamadas telefónicas, lo cual generó “todavía más desesperación, pero a la vez más unión entre colonos”.

De esta manera se organizaron para exigir a las autoridades encargadas de este servicio mediante manifestaciones en sus instalaciones, para que les regresaran los servicios del líquido vital y pudieran tener “una vida normal” y “no batallar”, sobre todo porque los recibos del cobro del agua les llegaron, muchos de ellos con cantidades arriba de lo que “normalmente” estaban pagando.

En respuesta, la CESPT les dio servicio de agua durante un par de horas en las colonias mencionadas, lo que le sirvió a muy pocos para captar el agua en tinacos y posteriormente les envió un par de pipas; sin embargo, fueron “insuficientes”, debido a que por la orografía de las calles no pudieron ingresar a gran parte de la colonia y mucha gente se quedó sin agua.

Sobre la disyuntiva, la señora Magdalena Bravo comentó que para subsistir, de un garrafón de agua ella sacaba dos jarras como de litro y medio para bañar a los dos hijos, del resto para bañarse ella, para el baño, un poco para lavar los trastes y hacer la comida, aunque la mejor opción fue comprar utensilios desechables para no estar utilizando el agua, cosa que hicieron la mayoría de los vecinos.

De los tambos, la mitad la usan para la lavadora y la restante para las plantas u otro tipo de actividades, como limpieza general de la casa.

 

INCREMENTÓ DEMANDA DE SERVICIOS

En entrevista con ZETA, Germán Lizola Márquez, director de la CESPT; detalló que la intensa racha de calor que se presentó por lo menos durante tres semanas en la ciudad, en un momento en el que los niños y jóvenes aún se encontraban de vacaciones, incrementó en exceso el consumo del agua, aunado a que la demanda de servicio creció un 15 por ciento.

Esto propició que los contenedores de la planta El Florido disminuyeran considerablemente, por lo que en algún momento del día no se tenía la capacidad para ser rellenados, por ello algunas colonias ubicadas en las partes altas de los cerros, se quedaron sin agua por completo y en otras tantas se las cortaban a determinada hora del día.

 

Situación que “mejoró” en la última semana, dado que el calor aminoró y el clima fue “más favorable” para resarcir el desabasto, el cual “se irá reestableciendo gradualmente”, en cuanto los calores extremos no persistan.

 

CONTINUARÁN TANDEOS EN LA CIUDAD

Para resarcir de momento la situación, el funcionario refirió que los tandeos continuarán como medida auxiliar en esta problemática, es decir, empezaron a realizar cortes momentáneos de agua en colonias que no tienen problemas para abastecer los tanques distribuidores de las colonias más perjudicadas.

En el caso de la colonia Pegaso y alrededores, el agua en tandeos regresó el viernes 31 de agosto, sin embargo, se ha dejado sin agua a toda la zona de Otay, y sigue manteniendo a la expectativa a  las personas que por más de veinte días continuos estuvieron sin el servicio.

 

Para solventar el caso de los recibos de agua de personas afectadas durante casi un mes, el director de la CESPT compartió que se está en pláticas para revisar cada uno de los casos y ver así la manera de realizarles algún tipo de descuento, convenio que vecinos del fraccionamiento Natura dijeron ya haber pactado.

Vecinos donde han padecido la falta de agua desde hace más de un mes, aunque no derivada del repentino desabasto, sino de una problemática que persiste con el desarrollador, quienes colocaron un abastecedor sin una válvula, la cual ya se comprometieron a instalar y quedará lista en un par de semanas.

 

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