Narcomenudista del Cártel de Sinaloa detrás de multihomicidio en El Florido

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Edición Impresa Lunes, 29 Enero, 2018 12:00 PM

El ataque que dejó tres muertos y ocho heridos en una casa de El Florido responde a un ajuste de cuentas por una deuda en la venta de droga dentro del Cártel de Sinaloa. “La Bibi”, una joven de 22 años y embarazada, era el blanco del ataque. Sobrevivió, pero fallecieron su tía y su hermano. El domicilio estaba identificado como punto de venta de droga, y entre los heridos hay varios con antecedentes por robo, portación de armas y delitos contra la salud

Al momento en que cuatro hombres entran al patio de una casa en la colonia El Florido, preguntan por “La Bibi”, una mujer de 22 años, embarazada, a quien buscan para asesinar por una deuda de droga.

Sin capuchas, apuntan tres pistolas nueve milímetros y un rifle AR-15 a la docena de personas que están en la vivienda. No pueden localizar a su objetivo. Sobrevivientes del tiroteo recuerdan que nadie se atrevió a señalar a la mujer por la que preguntaban los gatilleros.

Insisten a una mujer de 53 años que asumen es la mamá de Bibiana, cuando no responde, le disparan en el rostro. Era su tía, María de Las Nieves Sánchez Nevárez, quien quedó sin vida frente al televisor de la sala, marcado con varios balazos.

Lo que siguió fue una ráfaga que dejó 47 casquillos .223 y 9 milímetros percutidos, así como nueve balas, todos recolectados por peritos en la vivienda de los padres de “La Bibi”, quien había llegado poco antes del ataque.

Los sicarios, tienen entendido los investigadores, no pasaron de la puerta de la casa. Dentro quedaron asesinados Guillermo Ponce Sánchez, el hermano de 18 años de Bibiana y Milton Adrián Ríos Álvarez, de 16 años. Al igual que la mujer de 53 años, ambos murieron antes de que paramédicos llegaran para atenderlos.

Una vez detenido, uno de los homicidas confesó que un hombre identificado como “Ramsés”, quien rinde cuentas para el Cártel de Sinaloa, ordenó la ejecución de Bibiana Ponce Sánchez por una deuda relacionada con la venta de droga.

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La joven recibió un disparo cerca de la espalda. Fue una de las ocho personas heridas de bala, pero que sobrevivieron la noche del 22 de enero dentro del domicilio marcado con el número 24430 de la calle Principal de la colonia El Florido primera sección, al Este de Tijuana.

En los últimos meses, confirmaron corporaciones policiacas, en ese domicilio habían sido decomisadas dosis de droga y estaba identificado como un punto de venta de droga.

Contabilizan por lo menos seis detenciones de personas que utilizaban el sitio y un predio contiguo identificado como picadero por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), como punto de encuentro.

Además de los registros de droga decomisada, casi siempre cristal, también se tienen documentados arrestos de personas armadas.

 

ESPOSO DE “LA BIBI” EN LA CÁRCEL

Ha pasado un día desde el ataque y ni veinte baldes de agua con jabón alcanzan para sacar la sangre de la tierra y cemento en el patio. La oscuridad de la calle no permite distinguir los pedazos de madera y vidrio que dan forma a la barda y a la puerta por donde sale un grupo de personas.

Tampoco el local de abarrotes y máquinas tragamonedas ilumina, como normalmente lo hace, la casa con la que comparte terreno. A diferencia de otras noches, el punto de reunión de menores y adultos, está cerrado con una cortina metálica.

Para esas horas, médicos ya declararon fuera de peligro a Bibiana, quien tiene cuatro meses de gestación. Salvó la vida, pero quedó claro que era el objetivo del homicidio.

Aunque “La Bibi” no cuenta con antecedentes penales, los sobrevivientes coinciden en que los homicidas preguntaron por ella desde un principio. La familia de la joven niega que esté involucrada con la venta de droga, pero hay testimonios de su grupo cercano que corroboran sus nexos con el narcomenudeo.

No solo eso. Uno de los detenidos aseguró que la ejecución de “La Bibi” era una orden directa de un hombre identificado como “Ramsés”, miembro de una célula del Cártel de Sinaloa.

De acuerdo con esta versión, la joven adeuda varios miles de pesos a raíz de droga que le fue entregada para vender y no pagó.

La PGJE confirmó que recolectó testimonios de que días antes del ataque, unos hombres buscaron a “La Bibi” a razón de una deuda. Hasta el momento, es la principal línea de investigación para resolver el crimen.

Si bien, Bibiana no cuenta con antecedentes penales, su esposo, de nombre Jaime Moreno Gallardo, está recluido en prisión desde octubre de 2017 por el delito de fraude.

Pero no es el único antecedente penal con el que cuenta. Antes, Moreno Gallardo ha sido detenido por portación de armas, delitos contra la salud, robo calificado y le fue cumplimentada una orden de aprehensión por robo equiparado.

Por lo menos desde 2003, el hombre ha sido detenido, de acuerdo con un registro de la Policía Estatal Preventiva (PEP) que lo capturó ese año en posesión de marihuana, precisamente en la colonia El Florido.

 

HOMICIDAS CON ANTECEDENTES HASTA EN ESTADOS UNIDOS

De acuerdo con la PGJE, agentes de la Policía Municipal lograron la detención de dos de los hombres que participaron en la masacre. Sus descripciones coinciden con las de los sicarios.

Uno de ellos es Carlos Espinoza Ortega, quien ya cuenta con varias detenciones por narcomenudeo. Una de las más recientes data de 2013, cuando la PEP lo detuvo en el fraccionamiento Villas del Sol en posesión de un paquete con marihuana y 55 envoltorios de cristal.

Su historial delictivo llega hasta Estados Unidos. De acuerdo con información consultada en la Corte Superior del Condado de San Diego, al hombre de 40 años de edad, le fueron fincados cargos el 24 de enero de 2001 por robo, fraude y delitos contra la salud, por lo que se le giró una orden de aprehensión.

El otro detenido responde al nombre de Víctor Ruelas Villalpando. En agosto de 2016, fue detenido junto a Luis Ángel García Acuña mientras huían después de haber robado a usuarios de una casa de cambio en Mexicali tras dispararle a uno de ellos.

Despojaron a sus víctimas de 5 mil pesos y 2 mil dólares, así como artículos personales, para huir en un vehículo Dodge Stratus, pero fueron capturados. Meses antes, Ruelas Villalpando fue detenido por portación de arma de fuego.

Carlos Espinoza Ortega y Víctor Ruelas Villalpando fueron arrestados en posesión de varias dosis de droga, por lo que fueron turnados a la Unidad de Narcomenudeo, pero Miguel Ángel Guerrero, coordinador de la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales, adscrita a la PGJE, no descarta que la procuraduría obtenga órdenes de aprehensión para ambos por el delito de homicidio.

Si bien, se les imputarían no solo los tres homicidios cometidos, sino el delito de homicidio en grado de tentativa por las víctimas lesionadas, el funcionario detalló que se requiere trabajar primero en la carpeta de investigación.

Ya que el narcomenudeo no es un delito que amerite prisión preventiva para los acusados mientras se lleva a cabo el proceso, Guerrero no descartó que sean puestos en libertad, pero confió en que sean reaprehendidos con una orden emitida por un juez.

Para el coordinador de Investigaciones Especiales de la PGJE, hay una diferencia entre este crimen y los otros 140 homicidios registrados en lo que va del año en Tijuana. Más allá del número de heridos y ejecutados, que supera escenarios recientes, también fueron más los gatilleros.

Explica que casi todas las ejecuciones ocurridas en la ciudad son llevadas a cabo por uno o dos tiradores, así que este grupo de cuatro sicarios llama la atención de la PGJE.

No solo eso, también la presencia de un rifle AR-15 distingue la agresión de las otras, casi todas llevadas a cabo con armas cortas. La potencia de esta arma larga, refieren expertos, ocasiona que los tiros sean menos precisos y como en este caso, resulten heridas más personas de las que se pretende lesionar.

La versión de los cuatro asesinos coincide con los resultados de las pruebas de Servicios Periciales que dan constancia de 34 casquillos calibre nueve milímetros de tres armas distintas.

Sin embargo, hasta el momento ninguna de las armas corresponde a las marcas dejadas en casquillos recogidos en otras escenas de crímenes en la ciudad.

 

ENTRE ADOLESCENTES Y DELINCUENTES

Para el momento que los homicidas llegaron a la vivienda, había un grupo de más de 12 personas en el patio.

La escena del crimen resultó caótica para los paramédicos. Cuerpos con disparos en abdomen, espalda, piernas y brazos, incluso en la cabeza, sobre el patio y dentro de la vivienda.

Muchos eran menores de edad, un grupo de amigos que se reunía frecuentemente en las maquinitas tragamonedas después de la escuela. Otros eran adultos, conocidos de la familia de Bibiana.

Entre los heridos destacan dos menores de 17 años, un hombre y una mujer, quienes se encuentran estables de salud. También una adolescente de 15 años que fue atendida por lesión en el dedo izquierdo.

Así como un joven de 23 años y un hombre de 33, a quien le han sido cumplimentadas tres órdenes de aprehensión por portación de arma prohibida en los últimos años, se encontraban jugando en el local de máquinas tragamonedas, pero fueron alcanzados por las balas.

También con antecedentes penales, un hombre de 23 años que ha sido turnado al Ministerio Público por robo, así como por delitos contra la salud.

Uno más de los lesionados, de 60 años de edad, registra detenciones por posesión de droga, robo con violencia a comercio, entre otros delitos.


 

Tijuana: 47 ejecuciones en siete días

En una semana, 47 personas fueron privadas de la vida en distintos puntos de la ciudad. La cifra de homicidios dolosos asciende a 143 crímenes en lo que va del año.

De acuerdo a la estadística emitida por el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública  al cierre de 2017, la cantidad de crímenes registrados aun cuando no concluye el mes en curso, ya supera los asesinatos anotados en enero del año anterior, 103; febrero registró 108, marzo 122  y abril 120.

Asesinatos múltiples, cuerpos embolsados, encobijados, enfrenamientos y narcomensajes entre cárteles de drogas; figuraron entre los hechos delictivos de la semana.

El lunes 22 de enero, con una lesión por proyectil de arma de fuego en la cabeza, fue hallado el cadáver de un masculino de alrededor de 37 años de edad en la colonia La Gloria. En la escena del crimen se localizó un casquillo calibre 9 milímetros. Los cuerpos de dos hombres con lesiones provocadas por arma prohibida, fueron localizados en un departamento de la colonia Las Delicias 3. Jesús Enrique Gálvez Mejía, de 23 años, murió en el Hospital General luego de los balazos propinados en la colonia Los Valles. Un individuo  sin vida con las manos atadas y múltiples manchas pardo-rojizas en cuerpo, fue encontrado en la colonia Camino Verde. En la colonia Burócratas Ruiz Cortines, fue hallado un cadáver envuelto en plástico negro con cinta gris.

El martes 23, mientras conducía una calafia fue asesinado Luis Antonio Aguayo Delgado, de 28 años; los hechos ocurrieron frente a un conocido centro comercial sobre el Bulevar  J. Clouthier. A la víctima le dejaron un narcomensaje. Los cuerpos sin vida de dos masculinos con lesiones producidas por arma de fuego fueron localizados en Lomas de la Presa; fueron identificados como Josué Cervantes Cornejo,  de 28 años y  Ulises Ramírez Mata, de 23. En el interior de una humilde vivienda en la colonia México fue asesinado a balazos un desconocido de entre 25 y 30 años. Los cadáveres de dos varones, uno de entre 25 y 30 años y el otro entre 30 y 35 años, fueron encontrados en la colonia Granjas Familiares. Ambos tenían disparos de arma de fuego.

El miércoles 24, en la parte posterior de una camioneta RAM color gris, fue abandonado el cadáver de un masculino de entre 35 y 40 años  en la colonia 20 de Noviembre.  En estado de putrefacción, envuelto en cobijas y con huellas de violencia, fue hallado el cuerpo de una persona en la sección Costa Azul del fraccionamiento Playas de Tijuana. Por arma de fuego fue asesinado Melchor Torres Noriega, de 38 años, en la colonia Miramar. Diego de la Cruz, de 20 años, fue privado de la vida a balazos en el fraccionamiento Del Prado. La conductora de Uber, Karla Garrufe Martínez, de 21 años, fue acribillada de un tiro en la cabeza en la colonia Leandro Valle, Delegación Sánchez Taboada, derivado de una discusión tras un accidente vial.

El jueves 25, con lesiones contusas y envuelto en una sábana dentro de una caja de plástico fueron encontrados los restos de un sujeto de entre 25 y 30 años en la colonia Los Álamos. En el Mariano Matamoros fue asesinado a tiros un desconocido de entre 30 y 35 años. En un ataque armado en la colonia 3 de Octubre, una mujer murió y dos personas más resultaron lesionadas. Los presuntos responsables, dos jóvenes, huyeron en una camioneta Tahoe color blanco.


 

Ejecutan a conductora de Uber tras choque; dejan narcomanta a calafiero asesinado

 

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En dos hechos distintos registrados esta semana, un chofer de calafia y una conductora de Uber fueron ejecutados mientras transitaban en los vehículos de transporte público en Tijuana.

La mañana del martes 23 de enero, Luis Antonio Aguallo Delgado manejaba una unidad rojo y crema de la empresa Calfia sobre el Bulevar Insurgentes en la colonia Tercera Etapa del Río, cuando uno de los pasajeros pidió parada frente al centro comercial Macroplaza.

El calafiero de 28 años de edad detuvo la marcha y entonces que el usuario sacó un arma y le disparó desde atrás, para luego colocar una cartulina a un lado del cuerpo sin vida, mientras bajaba de la unidad.

Según testigos, el asesino cruzó la calle y abordó un vehículo para tomar la Vía Rápida y huir.

La cartulina, de color amarillo, decía “ahy esta tu pinche mugroso mandadero versi que te sigan haciendo caso de andar poniendo a la gente los voy a seguir matando mugrosos atte CTNG La clika del Parche” (sic).

De acuerdo con un investigador del caso, un hombre apodado “Versi” está identificado como parte de la célula del Cártel de Sinaloa que lideraba Arturo Giovanni Gómez Herrera “El Gross”, abatido en 2016 en Guadalajara, Jalisco.

A partir del mensaje, autoridades sospechan que el conductor de calafia, quien no contaba con antecedentes penales, trabajaba para el grupo contrario al Cártel Tijuana Nueva Generación.

Al día siguiente, pero por la noche, Karla Garrufe Martínez, conductora de Uber, fue ejecutada de un disparo en la cabeza al sostener una discusión con un hombre que manejaba un automóvil que la joven impactó, indicó la PGJE.

Cerca de las nueve de la noche, la mujer se encontraba manejando en la calle Adolfo Ruiz Cortines de la colonia Leandro Valle cuando el Volkswagen Vento gris que conducía golpeó un carro que viajaba frente a ella.

La conductora descendió del automóvil con documentación de la aseguradora y el registro del vehículo, según indican testigos. El otro conductor también bajó de su vehículo, pero al poco tiempo la conversación escaló a discusión.

Fue entonces que el hombre sacó un arma y disparó contra Karla, quien cayó sobre la calle frente a la unidad Uber con su teléfono celular a un costado y la documentación del carro sobre el cofre.

Policías municipales atendieron el reporte, pero cuando arribó atención médica, la mujer vestida con sudadera gris, pantalón de mezclilla y tenis ya se encontraba sin vida.

De acuerdo con Miguel Ángel Guerrero, titular de la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales de la PGJE en Tijuana, el vehículo tipo sedán registra daños en la parrilla delantera, lo cual coincide con la versión de que se registró un choque por alcance.

Aunque la mujer tenía diez meses como conductora de Uber, dos días antes había rentado el vehículo que conducía al momento de su muerte, indicó el propietario del automóvil a personal de la PGJE.

Guerrero explicó que por el momento se sigue la investigación como si se tratara de un homicidio circunstancial, a raíz del percance vial, pero se busca información adicional sobre los últimos servicios que la joven realizó.

 

Precisamente horas antes de este homicidio, funcionarios de la PGJE en Tijuana sostuvieron una reunión con representantes de la empresa Uber para establecer un convenio de colaboración que permita formalizar la solicitud y entrega de información requerida en investigaciones penales.

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