Agua contaminada en el Valle

en el hermosillo, mezclando manualmente el cloro
Reportajez BCS Viernes, 7 febrero, 2014 04:24 PM

En el Valle de Mexicali, cerca de 70 mil personas viven en poblados, ejidos, y colonias rurales que no cuentan con el servicio de agua potabilizada ofrecido por Comisión Estatal de Servicios Públicos de Mexicali  (CESPM), en su lugar funcionan los llamados Comités de Agua, una especie de organismos ciudadanos encargados, por cada poblado, de administrar y proporcionar el servicio; forma de organización que implica serias diferencias en la calidad. Existen comités que pese al rudimentario y obsoleto equipo con que cuentan, entregan agua de buena calidad sanitaria. Pero en el otro extremo, hay poblados donde la mancha urbana “rodeó” a los pozos abastecedores, infectaron el subsuelo y contaminan el líquido que, además, no se clora adecuadamente. Afectados por estas condiciones insalubres, residentes del Valle cachanilla se comunicaron con ZETA, por lo que se visitó la zona afectada y se tomaron algunas muestras del líquido que fueron llevadas al laboratorio Arodi en Mexicali. De los 72 poblados se tomaron muestras en tres ejidos, dos no tuvieron problemas. Pero en el Ejido Lázaro Cárdenas, el estudio químico detalló que el agua que consumen los residentes de la zona contiene dos tipos de bacterias, E coli y Escherichia coli. Los encargados de los comités aseguran que periódicamente la calidad del agua es analizada tanto por la CESPM, como por el Sector Salud. Consultado respecto al problema denunciado por los residentes y confirmado por los estudios del laboratorio particular, Leopoldo Jiménez Sánchez, director de Protección contra Riesgos Sanitarios del Instituto de Servicios de Salud Pública del Estado de Baja California (ISESALUD), explicó que los análisis semanales realizados por esta entidad en los poblados que administran su propio sistema de agua, indican que en 54 de los casos se detectó baja cloración, “esto pone en riesgo sanitario a 39 mil residentes”. Mientras que en 34 zonas encontraron  presencia de microrganismos como la amiba de la vida libre, el vidriocolera O1 no toxigénico, bacterias coliformes y fecales. Por esas condiciones, cerca de 20 mil vecinos del Valle estarían en riesgo sanitario. La información fue expuesta en la reunión del Consejo de Cuenca del Río Colorado en diciembre de 2013. Pero ni la Comisión Nacional del Agua, ni las instituciones estatales, han tomado medidas al respecto, pese a que meses atrás, esta situación provocó brotes diarreicos en algunas poblaciones -recientemente en el Ejido Yucatán-, donde se estableció un cerco sanitario y se implementaron medidas para contrarrestarlo.   Por sí mismos En la mancha urbana de Mexicali, los datos de la Secretaría de Planeación y Finanzas arrojan que la cobertura en la capital del estado es del 99.69 por ciento de la población. Pero en el caso de la zona rural, las comunidades históricamente se han autoabastecido a base de pozos. Los Comités de Agua Potable funcionan desde la creación de los ejidos hace 76 años, lo que implica que la infraestructura, tuberías y depósitos, estén en muy mal estado. Igual de rudimentarios resultan los mecanismos para la cloración, realizada de forma manual en un tibor conectado a la red. Información oficial indica que un total de 72 poblados o ejidos -algunos con más de 5 mil habitantes, como el Hermosillo-  están auto-organizados para abastecerse del agua potable dentro del llamado Programa de Agua Limpia, del que dependen 69 mil habitantes de la zona rural de Mexicali. Uno de los casos de éxito, es el Ejido Hermosillo -abastece a casi 6 mil habitantes-, donde trabajan en coordinación con el Comisariado Ejidal, cobran cuota fija mensual sin medidores -recién aumentaron de 125 a 130 pesos- y lo encabeza Francisco Martínez, quien a la vez, funge como presidente del comisariado. “Tenemos el Programa de Agua Limpia, ese sí lo manejamos con servicios estatales”, afirmó Alicia Ramírez. El proceso de cloración que debe llevarse a cabo, dos veces por semana, por empleados del comité. Lo hacen manualmente, calculan el cloro en un tibor, lo revuelven y ahí lo dejan para que, por medio de una bomba, se integre a la red de agua potable. Ramírez aseguró que los empleados son capacitados y cada semana llegan enviados de la CESPM para sacar muestras de la calidad del agua. Tienen tres pozos, uno casi en la entrada norte, y dos más en la salida hacia el Ejido Chiapas. Son pozos agrícolas resguardados con cerco, no tienen almacenaje, de ahí el dosificador inyecta el cloro, y el agua que generan es la que gastan. La encargada del Comité menciona que los pozos han sido cambiados de lugar, debido a la baja en los mantos acuíferos y al crecimiento de la comunidad. “Como aquí hay muchas fosas sépticas, se mueven, se mandaron hacer a las orillas tras un permiso de CONAGUA”, indicó. En cuanto a las aguas residuales, Ramírez mencionó que cada casa tiene su fosa séptica, y al preguntar dónde es desechada, “es la misma pregunta que nosotros nos hacemos”, recordó en relación a la responsabilidad del Municipio o el Estado. Dice que hay personas que otorgan el servicio de desagüe. De los piperos comentó: “Lo que sabemos, es que se va a las orillas de las parcelas y empieza a regar los caminos”. En el análisis químico del agua ordenado por ZETA, el resultado arrojó: en la Cuenta de Coliformes Totales “No Detectables” y en la de Coliformes Fecales, “Ausentes”. En el ejido aledaño, el Chiapas 1, la realidad es muy diferente. Un solo hombre es responsable de todo -cobra, administra, clora, repara-, Manuel Huizar, un mexicoamericano pensionado que se encarga del servicio desde hace 10 años. Es una comunidad pequeña, apenas 286 familias -aproximadamente mil 36 personas- que deben pagar 80 pesos mensuales, cuota que apenas alcanza para los gastos, incluido el recibo de electricidad, que en verano suma más de 20 mil pesos. En entrevista con ZETA, Huizar refiere que lleva una década insistiendo al Gobierno del Estado para que apoye la perforación de un pozo más profundo -calcula el costo en 750 mil pesos-, pero hasta el momento no ha habido respuesta. Mientras tanto, operan con dos pozos que abastecen  por temporadas ya que “batallan” de junio a septiembre. “Yo soy el que clora el agua, los que vienen a traerme el cloro, no sé si son del Estado o del Municipio, me dicen lo que tengo que hacer, a mí me toca todo”, refiere el titular del Comité de Agua Potable, para agregar que hay varios ejidos que seguido se quedan sin agua, aunque algunos vecinos afirman que ahí mismo, en el Chiapas 1, se han quedado sin agua debido al corte de energía eléctrica. En el caso del agua residual, existen fosas que son desahogadas por piperos. ”A veces vemos la pipa alrededor de las parcelas”, comenta Huizar mientras muestra el obsoleto equipo de los pozos. El análisis de laboratorio realizado a la muestra extraída en el Ejido Chiapas 1 resultó similar al del Hermosillo: al momento de tomar la muestra, el agua era bacteriológicamente potable y apta para consumo humano.   Que entre gobierno “Aquí de hecho no hay agua, estamos batallando mucho porque no hay agua”, reclamó Sonia Ríos Zavala, quien junto a otros residentes del Ejido Lázaro Cárdenas, ha cuestionado el funcionamiento del Comité de Agua Potable en esa parte norte del Valle, muy pegada al Ejido Benito Juárez. En el Ejido Lázaro Cárdenas viven cerca de 800 familias, que suman 2 mil 658 personas. El Comité de Agua es encabezado por Marisela Castro Siqueiros, agente del Ministerio Público en la Procuraduría General de Justicia del Estado, donde percibe un sueldo de 24 mil pesos mensuales.   El problema del agua ha polarizado la situación interna de los pobladores del ejido, pues una parte -donde participa Ríos Zavala- busca que el sistema de agua potable pase “al gobierno”, a la CESPM,  incluso han enviado documentos con esa petición al titular de la paraestatal, Modesto Ortega Montaño. “El agua la cortan a las diez de la noche, nos dicen que el pozo está descompuesto, que no quieren gastar luz. Hemos durado hasta dos meses sin agua”, aseguró la joven, por lo que la gente ya está enfadada de no tener el vital líquido. Detalló que hay dos pozos,  pero solo funciona uno. Algunos estudios reportan -sin mencionar la fuente- que el agua está contaminada. La mujer mostró al reportero el líquido que sale de la llave instalada afuera de su domicilio -antes tiene que abrir manualmente la llave de paso-, y el agua emerge con partículas color café, evidentes a simple vista. De acuerdo al análisis realizado por el laboratorio Arodi, el agua del Ejido Lázaro Cárdenas, en el parámetro de Cuenta de Coliformes Totales, en 100 mililitros resultaron 240 unidades; en la Cuenta de Coliformes Fecales, el resultado fue de 93 unidades. La conclusión emitida por el laboratorio, es que la cuenta de coliformes totales y fecales excede la norma. De acuerdo a la Norma Oficial Mexicana (NOM), mencionada en el diagnóstico clínico, en la parte 4.1.4, “El agua abastecida no debe contener E.Coli o coliformes fecales en ninguna muestra de 100 mililitros…”. Ríos Zavala expuso que el agua que están usando proviene del pozo más viejo, ubicado casi en medio del ejido, al ser el único que funciona. Asegura que hay mucha gente que ha tenido problemas con alergias y enfermedades estomacales. “Imagínese a los bebés que los bañan con esa agua, con esa agua lavan la comida…”, lamentó.   Riesgo en la salud “Esta agua no es apta para el consumo humano, la población se expone al riesgo de sufrir enfermedades”, comenta el doctor Héctor Sandoval al revisar los resultados de los análisis clínicos del recurso que se utiliza en el Ejido Lázaro Cárdenas, del Valle de Mexicali.

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