Las críticas de Donald Trump al espectáculo de medio tiempo de Bad Bunny reavivaron el debate político y cultural en torno a uno de los escenarios televisivos más influyentes de Estados Unidos.
Trump aplaudió la adquisición de Twitter por parte Musk y afirmó que está ahora en "manos de una persona cuerda" y no de "los lunáticos de la izquierda radical".