La premisa no tiene pierde. En la era de la gran depresión, en Oregon, Samuel Murphy (Ethan Hawke) es enviado a un campo de prisioneros donde hará trabajos forzados. Su hija será dada en adopción si no recupera su libertad y la reclama en 30 días. En eso Clancy (Russell Crowe) le ofrece una salida: trasladar lingotes de oro para reducir su condena. Así inicia un sólido thriller de Padraic McKinley, donde el director explora la desesperación a través de distintos escenarios.