“Seguramente son los años…” trato de justificarme cuando una situación me hace sentir nostalgia, me alegra hasta la carcajada o me entristece hasta llegar a sentir humedad en mis ojos, entonces me doy ánimos: “Aunque ya pasas del sexto piso no te sientes viejo, y estás de buen ánimo, además sin problemas graves de salud”.