Sam Raimi es un director conocido por su gusto por los superhéroes, los thrillers, el suspenso y un tanto el horror. Esta historia es un poco distinta. Linda Liddle (Rachel McAdams) es una ejecutiva de estrategias y planeación en una consultora, de pronto vilipendiada por Bradley Preston (Dylan O’Brien), el hijo del CEO recién fallecido, quien hereda su cargo.