Después de la seudopandemia, millones de jóvenes ya no regresaron a estudiar y muchos adultos dejaron de trabajar. Y para rematar, después del odiado Calderón ya no tuvimos presidentes bilingües, puros burros.
La tendencia del capitalismo no es elevar el nivel de los salarios sino por el contrario, hacerlos bajar a su límite mínimo. Asegurando con esta medida el rápido y superabundante acrecentamiento de las ganancias de los burgueses explotadores.