Luego un edificio de la CESPT y, a 100 metros, descarga de agua del drenaje al Pacífico. Ni un solo barco se vio. A lo lejos, las inusuales y olvidadas Islas Coronado. Pegado al muro más graffiti, plegarias y rezos en el cerco de Estados Unidos y libertad para que caiga el muro, pero jamás será eso.