Aquel febrero de 1988, El Siglo de Torreón documentó la expulsión de Bonilla y de los Potros de Tijuana de la Liga Mexicana del Pacífico. No fue un conflicto menor: la liga lo acusó de “deshonestidad” y de “quebrantar principios éticos elementales”. La votación fue contundente: siete clubes a favor de expulsarlo, dos en contra. El equipo campeón quedó fuera del circuito y su directiva fue desterrada de por vida.