En un principio, en el sumario de la portada se leía: “VERSOS QUE DESOLLAN”, en alusión a la obra de Jaime Sabines; «Originalmente la portada decía versos “desgarradores”», argumentó tras dimitir a la dirección de la Gaceta UNAM
Julio César fue asesinado y con el tiempo las publicaciones fueron prohibidas por Augusto César. Las actas del Senado siguieron escribiéndose, pero sólo podían publicarse con un “permiso especial”. ¿No les suena conocido? Guardando las proporciones históricas y técnicas, la diurna urbis actae no fue otra cosa que la “mañanera” de Julio César.
Es el caso que dentro de cuatro años -que como plazo máximo establece el decreto- todos los poderes judiciales de las diversas entidades del país se verán obligadas a implantar el nuevo Código Nacional con el traslado a la oralidad, y por supuesto, la digitalización de los conflictos que se susciten entre particulares.