A mí me tocaron las de la zona del Rio Tijuana; con puestos de comida, bebidas, juegos mecánicos y salones de baile. Asistían familias enteras a divertirse, con sombreros mexicanos, bigotes postizos, ruidosas trompetas; globos de colores, cascarones de huevo rellenos de confeti o harina, algodones de azúcar.