Aunque han transcurrido más de tres años desde su ratificación la brecha para su plena materialización puede prolongarse considerablemente y por eso es importante difundirla y promoverla. Cuando se trató de Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada en 1990, su incorporación efectiva al marco constitucional mexicano se concretó hasta el año 2000, con la reforma al artículo 4º y el desarrollo de leyes secundarias.