En un municipio como San Felipe, cuya conformación estuvo plagada de dudas e incertidumbre, es normal que existan limitaciones financieras y operativas para mantener el trabajo del puerto en marcha, pero el alcalde del séptimo municipio bajacaliforniano que apenas supera los 24 mil habitantes, José Luis Dagnino, parece estar llegando al extremo, al resguardar objetos del servicio público en su domicilio.