Témoc Ávila Hernández, quien durante varios años fue un férreo opositor a los gobiernos del PAN, que incluso intentó ser candidato independiente a la Gubernatura de Baja California, tiene varios años callado, terso y enfocado en otras prioridades.
Quien prefirió el silencio, es el alcalde de Tijuana, Arturo González Cruz, quien ante los señalamientos del gobernador Jaime Bonilla Valdez, de implicarlo en un homicidio, de la Fiscalía General del Estado judicializando el caso y otra vez del mandatario amenazado con expropiar el Club Campestre de Tijuana, del que fue presidente González, efectivamente se quedó calladito. No ha permitido ni que sus abogados hablen al respecto.