– ¡Mamá, mamá, no tenemos qué comer! – Deja de molestar, agarra al loro y fríelo… – No hay aceite. – Hiérvelo. – No hay agua. – ¡Pues ásalo! – No hay gas. – ¡Entonces mételo al microondas! – No hay luz. Al oír eso el loro grita: – ¡Viva Enrique Peña […]
Coppel – Canadá Hanna – Montana La India – María Knorr – Suiza París – Hilton Sonora-Santanera Irán – Castillo Denzel – Washington Indiana – Jones China – Made-in Kentucky – Fried chicken Colorado – Chapulín Autor: Un panista… tampoco muy ilustrado que digamos.
Le dice un vecino a otro: – Oye, qué lástima, la gente cada vez lee menos. – ¿Y tú como lo sabes? – Lo acabo de oír en la radio… Autor: Un televidente empedernido.
En la clase de Jaimito, la maestra les pide a los niños que se porten bien aquella tarde, porque el director iría a visitar la clase. Les pide específicamente que no digan: – “Maestra: ¿puedo ir al baño a hacer pipí?” Mejor digan: “Maestra: ¿puedo ir a cortar una flor?” Pues se escucha más bonito […]
El lunes 14 de julio el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte fue el escenario de un crimen. EN ZERIO!, dos jóvenes de 21 años de edad se robaron la réplica de un dinosaurio bebé, además de otros objetos que formaban parte de una exposición de historia en otra área el recinto. Las […]
– ¡Terminamos por tu inmadurez! – ¿Qué dijiste? – ¡Que terminamos por tu inmadurez! – No oigo, no oigo, soy de palo, tengo orejas de pescado. Autor: Ex marido de alguien.
Un ladrón entra a un banco y apunta con su arma al cajero y exige que le dé todo el dinero. Ya con el botín, se da vuelta hacia uno de los clientes y le pregunta: – ¿Me viste robar? – Sí, ¡pero solo de reojo! El ladrón le da un tiro en la pierna. […]
Manuel recibió un loro por su cumpleaños; ya era un loro adulto, con una muy mala actitud y vocabulario. Cada palabra que decía estaba adornada por alguna palabrota, así como siempre de muy mal genio. Manuel trató desde el primer día de corregir la actitud del loro, diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación, le […]
Un hombre llama por teléfono a un manicomio y pregunta: – ¿Quién está en la habitación 24? – Nadie. A lo que el hombre responde lleno de júbilo: – ¡Bien!!! ¡Entonces sí me escapé! Autor: Loco de la habitación 25.