Un gobierno como el de Baja California, que desde 2014 fue exhibido internacionalmente como uno de los principales espías a nivel nacional de activistas, periodistas, rivales políticos y demás, debería tener mayor interés en transparentar sus actividades de intromisión en la vida privada de las personas y limitar tales actividades cuando esté justificado legalmente en temas de seguridad pública y procuración de justicia.
A partir del lunes 14 de abril, Daniel de la Rosa Anaya está de regreso en Baja California. Secretario de Seguridad por nueve años -en los dos últimos gobiernos del PAN en el Estado, los seis de José Guadalupe Osuna Millán y tres del señalado de corrupción, Francisco Vega de Lamadrid-, en Baja California Sur también hizo lo propio.