Es el año 1979 y Olmo (Aivan Uttapa) tiene 14 años, y un padre enfermo de esclerosis múltiple al que todos en casa deben cuidar. La familia es de Nuevo México y su economía no resulta nada holgada.
Matt Johnson logró una biopic a la altura de su protagonista, Anthony Bourdain. Aquí lo conocemos simplemente como Tony (Dominic Sessa), un joven de 19 años, estudiante de Vassar College que pierde la posibilidad de una beca de creación literaria y en ese mismo verano loco de 1975 descubre su pasión por la cocina.
Todo ha cambiado y esto saca de balance al superhéroe de Marvel, sobre todo tras la muerte de su tía May (Marisa Tomei) por una trampa del Green Goblin (Willem Dafoe), y la pérdida de memoria que misteriosamente sufre respecto a su amigo Ned (Jacob Batalan) y MJ (Zendaya).
Naim (Joe Bird) es un adolescente que recién ha llegado a un pueblo donde su madre creció. Es una comunidad pequeña, conservadora y muy religiosa. Ahí conoce a Ryan (Stacy Clausen), ambos con el mismo secreto que queda revelado cuando inician una relación. Luego vienen los celos y la traición. Naim delata a Ryan y lo demás ya es una historia de horror muy bien desarrollada con un acierto tras otro por el director y guionista Adrian Chiarella.