Si las historias de Lady Gaga y de “El exorcista”, del escritor Wlliam Peter Blatty, pudieran fusionarse en una película, terminaría siendo esta extravagancia del director David Lowery, no del todo lograda.
Una pareja tenía dos niños pequeños de 9 y 11 años de edad, que eran un par de diablillos. Siempre estaban metiéndose en líos y sus padres sabían que, si alguna travesura ocurría en el pueblo, sus hijos estaban seguramente involucrados.
Sam Raimi es un director conocido por su gusto por los superhéroes, los thrillers, el suspenso y un tanto el horror. Esta historia es un poco distinta. Linda Liddle (Rachel McAdams) es una ejecutiva de estrategias y planeación en una consultora, de pronto vilipendiada por Bradley Preston (Dylan O’Brien), el hijo del CEO recién fallecido, quien hereda su cargo.
Qué película tan divertida, inesperada y ágil con la excelencia de la animación de Disney/Pixar es ésta, además, con una historia que exhibe lo vital que son la comunicación y la empatía para lograr acuerdos. Y sin esto, no hay comunidad que sobreviva.
Bajo la dirección de Bradley Cooper, quien también participa aquí como actor en un rol secundario, explora el valor curativo de la risa haciendo de un melodrama una comedia y vaya que eso tiene su chiste.
- Con las aguas contaminadas hay que tener mucho cuidado.
- ¿Qué hace usted?
- Primero las hiervo muy bien...
- ¿Y después?
- ¿Después? Después tomo cerveza.
Autor:...