La excepcionalidad de una película se determina porque es incomparable con todo lo que la antecede. Ese es el caso de lo que aquí comenzó como un documental sobre los últimos 34 días de libertad de Elizabeth Holmes antes de iniciar su condena en una prisión federal y que terminó siendo la recreación de la telaraña que esta defraudadora de Silicon Valley nunca dejará de tejer.
Pese a que el Banco Mundial mejoró en 0.1 puntos porcentuales su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para este año advierte que el fenómeno de “El Niño” presionará la subida de precios hacia el inicio de 2027.
Por un lado está Theodore Kaczynski (Jacob Tremblay), un estudiante de 16 años que destaca en Harvard como matemático, pero quiere ser filósofo. El principal obstáculo para su vocación es su padre, un carnicero polaco que quiere que su hijo mayor haga una carrera brillante y sea muy rico.
Dos sacerdotes decidieron ir a Cancún de vacaciones. Estaban determinados a tomar una real vacación, no usando nada que pudiera identificarlos como clérigos.
Tan pronto...
Con el atrevimiento del documentalista Lance Oppenheim de pasar de la realidad a la ficción con esta película, el actor británico ha hecho de las suyas encarnando a Chris Hansen en el centro de su programa de reality TV “To Catch a Predator”, de la cadena NBC.
La premisa no tiene pierde. En la era de la gran depresión, en Oregon, Samuel Murphy (Ethan Hawke) es enviado a un campo de prisioneros donde hará trabajos forzados. Su hija será dada en adopción si no recupera su libertad y la reclama en 30 días. En eso Clancy (Russell Crowe) le ofrece una salida: trasladar lingotes de oro para reducir su condena. Así inicia un sólido thriller de Padraic McKinley, donde el director explora la desesperación a través de distintos escenarios.