Con el argumento de crear una unidad de investigación interna, la Policía Municipal pretende prácticamente regular sola los posibles actos irregulares de los agentes policiacos
Por increíble que parezca, la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Mexicali carece de un reglamento que defina sus facultades y operaciones dentro de la administración. Esto quiere decir que los más de mil 700 policías que forman parte del Estado de Fuerza de la corporación no tienen certeza sobre ciertas funciones y no descansan sus responsabilidades en un marco legal definido, sino mediante protocolos de acción y acuerdos tomados por los mismos titulares en determinados momentos.
Desde su creación, la Policía Municipal ha funcionado de esta manera, con todos los problemas que esto conlleva, incluso para los mismos agentes. Sin embargo, desde hace algunos años se han hecho algunas propuestas para definir un reglamento interior, donde tanto mandos como tropa estén regulados debidamente.
Lo único malo es que la propuesta presentada por supuestos gurús de la seguridad dentro de la dependencia —los cuales parece que saben lo mismo de seguridad que de física cuántica— pretenden crear una especie de “minisindicatura”, la cual será regulada propiamente por los mandos policiacos. Es decir, una especie de órgano interno que determinará sí alguna sanción es grave o no.
La propuesta ya fue presentada al director Luis Felipe Chan Baltazar, la cual, en sus artículos del 24 al 29, crea la “Unidad de Control Interno Policial”, que será nombrada por la Presidencia Municipal y se considerará “la instancia interna de supervisión y sobrevigilancia de la actuación del personal de la dirección y del cumplimiento de los deberes normativos”, misma que tendrá independencia técnica y de gestión, pero que servirá de apoyo para la dirección y la alcaldía.
Entre sus facultades se encuentra la de recibir quejas de la ciudadanía, verificar la prestación del servicio mediante visitas y requerimiento de información, entre otros elementos de género y Derechos Humanos.
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Si bien la “minisindicatura” no tendrá facultad de sancionar, lo preocupante es que, según los artículos 28 y 29 del proyecto del reglamento, tendrá la facultad de clasificar (dependiendo de sus criterios) si la falta es grave o no; si hay delito o no; y en determinado caso, cerrar el expediente.
Es decir, la unidad propuesta —que se colocará dentro de la Policía Municipal y que servirá como brazo de investigación para el director de la Policía— es la que definirá si existe una falta, lo que le permitirá definir por su propio criterio si archiva el documento o si lo canaliza al director (si no es grave), a la Sindicatura (si es grave) y a la Fiscalía General del Estado (si es un posible delito).
Lo interesante es que estas facultades las tiene ya la Sindicatura Municipal, actualmente dirigida por Óscar Vega Marín, por lo que lo que pretenden hacer es una especie de filtro que definirá si los actos reclamados ameritan alguna sanción.
Esto, indirectamente, es darle el poder de sanción al director de la Policía, lo que podría prestarse a complicidades, dado que sería él quien podría turnar o no el caso hacia las instancias encargadas de la investigación y respectiva sanción.
Entendiendo que, durante los últimos años, la Policía Municipal de Mexicali ha sido “comprada” por la delincuencia organizada hasta en sus más altos niveles, resulta complicado pensar que la mejor fórmula para depurar a la corporación sea otorgarle más facultades a los mandos policiales a que se regulen solos. En cambio, la Sindicatura, que bien o mal es un ente con mayor independencia, se limitaría a investigar sólo los casos que la Unidad considere que son graves.
Darle más poder al poder nunca ha sido la solución para ninguna problemática, y menos con el descrédito tremendo que tiene hoy la Policía Municipal de Mexicali.





