El 28 de octubre de 2026, el ministro de Transportes de España, Óscar Puente, atribuyó el choque ferroviario ocurrido en la provincia de Toledo a la autorización indebida para que un tren de alta velocidad de Renfe continuara su trayecto pese a que una señal permanecía en rojo.
En declaraciones a periodistas en Madrid, Puente explicó que la señal se puso en rojo por un fallo de comunicación informática que detuvo de forma automática la circulación, debido a que había un tren detenido más adelante en la vía. El ministro señaló que se tomó la decisión errónea de autorizar al tren de Renfe a reanudar la marcha, con lo que se incumplió el protocolo.
El operador del sistema ferroviario español, ADIF, informó que el choque se produjo la mañana de esa fecha en territorio toledano.
El Gobierno regional de Castilla-La Mancha confirmó 64 muertos, mientras que la agencia Reuters reportó al menos 68 fallecidos. Los equipos de rescate continuaron la búsqueda entre los restos de los vagones descarrilados.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, acudió al lugar de los hechos.
El accidente ocurrió en plena campaña electoral para las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026 y meses después de que la colisión de dos trenes de alta velocidad en Adamuz, Andalucía, dejara 46 muertos en enero del mismo año.






