Un niño cavernícola llega a la cueva y le da las notas a su padre, que las lee detenidamente y al rato le dice:
– Mira, que repitas caza lo comprendo porque eres pequeño y todavía no puedes con la lanza.
– Que repitas pintura rupestre te lo perdono porque todavía eres pequeño y no coordinas.
– Que repitas agricultura te lo paso porque es un rollo y al principio cuesta trabajo cogerle el truco, pero que repitas historia, ¡no me digas hijo! si no llevamos ni dos páginas.
Autor: Anónimo de la Nueva Escuela Mexicana.
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Un verdadero castigo
– ¿Conoces el castigo para la bigamia?
– Tener dos suegras.
Autor: Una suegra.
El matrimonio
Después de medio siglo de armonía total en el matrimonio, él muere y poco tiempo después ella también.
Ambos, creyentes y practicantes van al cielo.
Allá en el cielo, busca al que fue su marido durante 50 años y corriendo hasta donde él se encuentra, lo abraza, lo besa, le hace infinidad de caricias y le dice:
– ¡Queriiiiiidoooooo! ¡¡Que suerte encontrarnos nuevamente!!
A lo que él responde:
– No, no, no. No me vengas ahora con tonterías. El trato fue: ¡¡HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE!!
Autor: Un novio eterno.
En pleno desierto
Van dos rubias por el desierto. Una lleva una cantimplora y la otra una puerta de un carro. La que lleva la puerta le pregunta a la otra:
– Oye, ¿y tú por qué llevas una cantimplora?
– Pues verás, así cuando tengo sed, bebo.
– Ahhh.
– Oye, ¿y tú por qué llevas una puerta?
– Es que así, cuando tengo calor, bajo la ventanilla.
Autor: Una morena.
El remedio
El marido le dice a su esposa:
– Mi amor, te he traído una aspirina a la cama.
– ¿Y para qué? Si a mí no me duele la cabeza.
– ¡No se diga más!
Autor: Una divorciada.
El entierro
Un campesino pide al cura del pueblo que asista al entierro de su gato:
– Padre, desearía un entierro cristiano para mi mejor amigo.
– ¡Pero hombre, eso es imposible!
– Bueno, perdone, Padre. Voy a pedirle al señor pastor protestante que me atienda. Dispongo de 30 mil pesos…
– ¿Cómo? ¡Haber empezado por ahí! ¡No sabía que tu gato era católico!
Autor: Un monaguillo.
Así me llaman
– Mamá, mamá, en el colegio me llaman mafioso.
– Bueno hijo, ya iré mañana a arreglar eso.
– Bueno mamá, pero que parezca un accidente.
Autor: Un niño con futuro.
Una familia judía
Una madre judía pasea con sus dos hijos por Brooklyn.
– ¡Qué lindos chicos! – dice admirada una vecina. – ¿Qué edades tienen?
– El médico va a cumplir 12 – responde la madre-, y el abogado tiene 10.
Autor: Un educador.
Vacaciones
– Chica, pero ¿quién te puso el ojo así?
– Mi marido.
– ¿Pero no estaba de viaje?
– ¡Eso era lo que yo creía!
Autor: Una soltera feliz.
Tres mujeres
Tres mujeres: una con un amante clandestino, la segunda con novio y la tercera casada, deciden poner a prueba una técnica de seducción.
Deciden que las tres, esa misma noche, usarán bodys de cuero negro, tacones aguja de 20 centímetros, medias sexys y una máscara negra para recibir a sus hombres.
Al día siguiente, se reúnen para comparar experiencias: La del amante clandestino cuenta:
– Apenas abrió la puerta y me vio de body, tacones y enmascarada, gritó como un salvaje, y me poseyó cuatro veces ahí mismo, en el suelo, sin parar…
La que va de novia, a su vez, cuenta:
– Yo me puse el body, los tacones y me pinté, pero me dio algo de vergüenza, y me puse una bata encima. Cuando llegó al apartamento, y abrí la bata, se puso como un loco, me llenó de besos y fuimos a la cama, donde hicimos el amor dos veces seguidas…
La casada, gruñe y cuenta:
– Bueno, yo también me puse el body de cuero negro, los tacones, las medias, la máscara y me pinté. Llegó el gordo de mi marido, se tiró sobre el sofá, cogió el mando a distancia y gritó:
– ¡Ehhh, Batman! ¿Qué hay para cenar?
Autor: Robin.





