El domingo 12 de octubre no hubo actividad en los campos agrícolas de Maneadero. A diferencia de otros fines de semana, cuando algunos jornaleros trabajan, esta vez los esfuerzos de los pobladores se concentraron en recuperar pertenencias entre el lodo y a sumarse a la búsqueda de 10 habitantes arrastrados por la tormenta tropical “Rachel” en su paso por Ensenada. Al cierre de esta edición, el jueves 15, aún faltaba localizar a Rosalinda Olivera Almazán, de 24 años.
Durante cinco días, un gran contingente de civiles, hombres y mujeres, de distintos orígenes étnicos, ingresó al cauce de los arroyos sin equipo especializado, y con sólo la fuerza de sus brazos, acostumbrados al trabajo en las empresas agrícolas, removieron lodo, toneladas de maleza, animales muertos y basura, hasta encontrar los cuerpos de niños, jóvenes y adultos.
La carretera Transpeninsular divide al poblado en dos zonas, la parte alta y la parte baja de Maneadero, compuesta por cuatro ejidos: Sánchez Taboada, Esteban Cantú, Antonio Meléndez y Pipila. En la localidad habitan alrededor de 90 mil personas, en su mayoría migrantes provenientes de Chiapas, Guerrero y Oaxaca, quienes trabajan en la siembra y cosecha para más de 150 grandes empresas agrícolas que producen bienes de exportación. Hasta 2023, el presupuesto municipal anual destinado a la delegación era de aproximadamente un millón 500 mil pesos.
El día de la tormenta, el Gobierno de Ensenada llegó tarde al llamado de auxilio de la mayoría de las familias migrantes indígenas que lo perdieron todo, por las condiciones de precariedad en que habitan, en casas de madera con pisos de madera, y techos de lámina.
Aunque la gobernadora morenista Marina del Pilar Ávila Olmeda declaró que su administración implementó medidas preventivas y emitió alertas sobre el impacto, los mensajes no habrían llegado a las colonias indígenas que más peligro corrían.
Unas horas antes de la tormenta, hasta el sábado 10 de octubre, el DIF de Ensenada aún no publicaba informes sobre las condiciones para habilitar los refugios. De último momento se informó sobre la activación de uno en Maneadero y otro más en sus instalaciones de la calle Floresta.
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Antes de la tragedia, los asentamientos a lo largo del cauce de los arroyos Oaxaca y El Pípila ya representaban un riesgo para sus residentes, ya que las casas estaban instaladas en zonas federales administradas por la Comisión Nacional del Estado (Conagua), y en lo local Protección Civil Municipal, responsables de prevenir riesgos, vigilar zonas federales y en caso de emergencia ordenar las evacuaciones.

“Nos rebasó”, así lo expresó la alcaldesa Claudia Agatón Muñiz, la noche del lunes 12 de octubre cuando en una rueda de prensa se refirió a los fatales acontecimientos y daños que dejaron las lluvias en Maneadero.
La presidenta municipal reconoció que la emergencia evidenció problemas relacionados con el crecimiento urbano y la compra de terrenos en zonas irregulares, particularmente los ubicados a lo largo de los arroyos, que es una actividad común en los ejidos habitados principalmente por migrantes indígenas que llegan a trabajar en el campo. Sin embargo, Protección Civil Municipal no ha hecho su función de evacuar a ciudadanos que infrinjan las leyes mexicanas de habitar en zonas federales, como son los arroyos.
DESCOORDINACIÓN ENTRE CORPORACIONES
La primera señal de alerta fue mal atendida. A las 18:39 horas del sábado 10 de octubre, agentes de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) encontraron a Leonel, un menor de edad que caminaba desorientado. El niño les contó que vivía en el Cañón Buena Vista, que el agua se había llevado a su familia.
De acuerdo con los mismos testimonios recabados en la zona del desastre, el menor fue entregado a un tío, en vez de canalizarlo a la Fiscalía General del Estado (FGE), lo que generó un atraso en las diligencias para localizar a sus familiares.
Mientras la corriente de agua que bajaba de la sierra y seguía su curso hacía el mar con fuerza, otras familias intentaban averiguar qué ocurría con sus seres queridos. Se acercaban con elementos del Ejército Mexicano, quienes tampoco les recomendaron interponer una denuncia por desaparición.
La desinformación sobre el número de víctimas se acumuló; fue de esa manera como, en las siguientes horas del domingo 11, las autoridades de investigación tuvieron que reconstruir los hechos basados en testimonios de los pobladores para iniciar la búsqueda con personas identificadas.
EL MIEDO DE ESA NOCHE PERSISTE EN LOS SOBREVIVIENTES
Los gritos de ayuda apenas se escuchaban la tarde noche del sábado 10 de octubre cuando se registraron las primeras lluvias torrenciales en lo alto de la sierra de Ensenada. Las imágenes y los sonidos quedaron en la memoria de los sobrevivientes.
La primera víctima mortal fue identificada como Ivonne Regina Burgos Terán, de 13 años. Su cuerpo quedó atrapado entre las ramas en la estructura del puente El Pípila y después aparecieron los restos de su madre, Erika Ivonne Burgos Terán, de 35 años.

En este caso fueron cinco integrantes de una familia los que fueron arrastrados por la corriente y localizados en las siguientes 48 horas, hallándose también a Silvia Burgos Terán, de 30 años, Gael Gustavo Terán Burgos, de 14 años, y Aarón Vega Burgos, de 4 años.
El esposo de Ivonne, Luis Alberto Vega Alonso, describió el siniestro. Explicó que hubo una fuerte lluvia con viento por un lapso de dos horas, y después una calma total, entre silencio y un rugido que aún no comprende.
Ellos vivían en las inmediaciones del arroyo Oaxaca. A lo lejos del cauce, en la oscuridad, Luis Alberto alcanzó a ver una gran nube negra que al final resultó ser “una manga de agua”, dijo. Describió cómo intentó agarrar las llaves de su camioneta pick up, pero la corriente lo arrastró 200 metros hasta que se aferró a una rama.
Los vecinos salieron de las casas que estaban construidas con material ligero para ver los estragos que había dejado el agua. Se escuchaban ruidos muy fuertes. De inmediato corrieron, otros intentaron regresar a sus viviendas para tomar algunas pertenencias, unos más abordaron sus vehículos, aunque para salir de las comunidades era necesario atravesar el arroyo que ya había rebasado el nivel.
El segundo desaparecido durante la tormenta lo reportó la hija del señor Valentín, quien vivía en las inmediaciones del arroyo El Pípila. Ella llegó a buscar a su padre; lo que encontró fue sólo tierra, basura y agua porque la casa ya había sido arrastrada. Lo había visto un día antes. En ese momento se despidió de él.
A la lista de víctimas se sumó una de tantas congregaciones religiosas de extranjeros que predican y al mismo tiempo llevan mano de obra, así como recursos materiales a las comunidades indígenas, a quienes les construyen viviendas.
Una de estas agrupaciones vivía en la zona serrana entre Maneadero, en el Rancho Génesis, ubicado a 60 kilómetros cuesta arriba, donde quedaron atrapados por la fuerza del agua que destrozó los accesos.
Sólo una mujer que pudo tener comunicación con el grupo recurrió a las autoridades para solicitar apoyo aéreo e informar que en el Rancho Génesis había 35 personas incomunicadas, que las lluvias habían arrastrado diez casas de madera.
Mencionó que la fuerza del agua había arrastrado a una compañera, de nombre Keila Asalia Sandria González, de 32 años, quien era traductora de la congregación y originaria de la Ciudad de México, así como varios niños lesionados.
En la última alerta de desaparecidos se sumaron los nombres de Rosa María Olivera Almazán, de 44 años, y Rosalinda Olivera Almazán, de 24 años, quienes también vivían en las faldas del arroyo. Al intentar huir quedaron atrapadas por la fuerza del agua.
INFRAESTRUCTURA DEFICIENTE EN HOSPITALES PÚBLICOS
“En otros años nos llueve poco y ya nos estamos goteando, ponemos cubetas para evitar encharcamientos; ya era de esperarse que pasara algo así porque nunca arreglan nada”, compartió una administrativa en relación a las condiciones en que se encuentra el edificio del Hospital General, ahora IMSS-Bienestar, del fraccionamiento Loma Dorada.

A esta situación, la empleada —que mantuvo el anonimato— agregó que en el verano, cuando el termómetro alcanzó casi los 40 grados, estuvieron trabajando sin aire acondicionado.
Otro trabajador manifestó que en 40 años que él tiene laborando en el hospital, es la primera vez que ve una inundación tan grave.
Los estragos de la tormenta se pudieron detectar desde que comenzó a caer la lluvia. A las 23:00 horas del sábado 10 de octubre el Hospital General, ahora IMSS-Bienestar, estaba totalmente inundado.
El secretario de Seguridad, general Laureano Carrillo Rodríguez, informó durante un recorrido por el arroyo Oaxaca, que había hasta el lunes 11 un total de tres mil 500 efectivos de distintas corporaciones estatales y municipal. La capacidad más grande es de las fuerzas armadas y Guardia Nacional, con mil 500 elementos que se desplegaron por la zona ejidal así como en la zona serrana.
Mencionó que como parte del operativo de búsqueda solicitaron el apoyo de al menos seis perros K9 especializados en la búsqueda de cadáveres, que forman parte del equipo de Ensenada, Mexicali y Tijuana.
DOS DESAPARECIDOS EN SAN FELIPE
Aunque la depresión tropical “Rachel” no impactó severamente en Mexicali y San Felipe, el paso del fenómeno meteorológico dejó consecuencias importantes, siendo lo más grave la desaparición de dos integrantes de una misma familia en el séptimo municipio.
Según la información oficial, las dos personas desaparecidas son Óscar Ulloa, de 40 años de edad, y Adrián Caro Villares, de 12, ambos integrantes de la misma familia (tío y sobrino), quienes esa tarde salieron a pescar desde el campo La Poma, ubicado a la altura del kilómetro 133.5, pero debido a las condiciones agresivas provocadas por el mal tiempo, complicaron el manejo de la embarcación en el Mar de Cortez. La última vez que lograron observarlos fue durante la tarde del sábado 10 de octubre, en los alrededores del campo Mazatlán, a la altura del kilómetro 32 de la carretera San Felipe-Puertecitos, al sur del puerto.
Tanto personal de la Marina vía marítima como aérea, han iniciado vuelos de reconocimiento en la zona en busca de localizarlos, como a su pequeña embarcación.
En Mexicali se canceló el evento de los 50 años de las Fiestas del Sol, previsto el sábado; sólo continuaron las actividades del Palenque, donde se presentó el cantante de música regional, Julión Álvarez.
Respecto a los estragos de la ciudad y su valle, se dio el cierre de puentes, sobre todo los pasos a desnivel Eje Central y Lázaro Cárdenas, así como Héctor Terán Terán y la carretera a San Felipe, donde hubo la necesidad de frenar totalmente el flujo vehicular, lo cual no impidió que un conductor quedara atrapado justo debajo del monumento Lázaro Cárdenas, a causa de la inundación; la víctima fue rescatada por personal de bomberos, su carro sufrió averías severas.
La administración de Norma Bustamante habilitó diversos albergues y se inició un operativo para contener los riesgos derivados de las lluvias, pero no hubo mayores complicaciones. Para el domingo 8, la situación estaba prácticamente normalizada.

SAN QUINTÍN, PÉRDIDAS TOTALES
De acuerdo con los primeros informes del censo implementado tras la tormenta “Rachel”, hasta este jueves 14 de octubre, San Quintín contabilizaba 65 viviendas con pérdida total, así como daños a comercios y escuelas.
Al menos en San Quintín, el impacto de la tormenta se resintió principalmente con las ráfagas de viento de hasta 120 kilómetros por hora, iniciadas desde las seis de la tarde del sábado 11 de octubre. Los estragos de las precipitaciones fueron menores en comparación con el viento.
El impacto de las condiciones meteorológicas derivó en cortes de electricidad —en algunas zonas extendidos por más de 48 horas— y caída de la red de telefonía móvil. Tanto a orilla de carretera como en las colonias se apreciaban los postes y cableado colapsado sobre las vialidades.
Los reportes del Gobierno Municipal de San Quintín indican que en los primeros días del censo en las comunidades, confirmaban daños en 258 viviendas, entre las cuales 65 presentaban daños totales. La calidad de los materiales influyó en el destrozo de la propia estructura, situación que ya fue detectada por las autoridades de los tres niveles de gobierno.
En los censos desplegaron brigadas coordinadas por la alcaldesa Miriam Cano Núñez y autoridades de seguridad. Tenían previsto completar el reporte para entregar apoyos inmediatos y, a su vez, solicitar la intervención del Gobierno del Estado y Federación.
Cano Núñez declaró que la prioridad es “acompañar a las familias afectadas, particularmente a quienes se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad”. Especificó que dieron prioridad a las casas derrumbadas en su totalidad o con techos dañados. También aseguró que continuarán trabajando de manera coordinada con las autoridades estatales y federales para identificar las afectaciones, dar seguimiento a los casos registrados y gestionar la atención que requieren.

Por su parte, la Secretaría de Bienestar del Estado reportó que han distribuido alrededor de tres mil 500 apoyos de primera necesidad, entre canastas básicas, cobijas, colchonetas y lonas. Personal de la dependencia formó parte de las brigadas distribuidas por el municipio en las zonas detectadas con mayor rezago social.
En el ámbito educativo, la Secretaría de Educación de Baja California confirmó afectaciones —desde menores hasta aulas destruidas— en 99 escuelas de educación básica y media superior. Las incidencias más comunidades fueron desprendimiento de techumbres, caída de árboles, inundaciones de accesos, levantamiento de techos, cortes en tuberías, caída de cercos perimetrales y acumulación de tierra en los alrededores.
Uno de los planteles con mayor incidencia fue el Centro de Estudios Tecnológicos del Mar (CETMAR) número 42. Su director reportó seis aulas destruidas, una cocina y un invernadero recientemente donado por la Secretaría de Pesca y Acuacultura (Sepesca) y la Universidad Autónoma de Baja California.
Ante este daño, padres y madres de familia apoyaron con la limpieza en los planteles, mientras que autoridades de la Secretaría de Educación, a través del Departamento de Infraestructura Educativa, acudieron a las escuelas con mayores afectaciones para el levantamiento oficial de las necesidades. De igual manera, directivos tenían previsto adecuar medidas internas y alternativas para continuar con las clases.
En otro de los ejes, durante la tormenta un total de 105 personas acudieron a los albergues instalados en el municipio. Algunos tuvieron que ser apoyados para su traslado a causa de las condiciones meteorológicas. Tras el paso de las lluvias, desde el domingo, la mayoría de los refugiados optó por retirarse de estos espacios.
La lista completa de albergues fue compartida por la mañana del sábado 11 de octubre en las redes sociales del Ayuntamiento, horas antes del impacto de los vientos. Asimismo, la información preventiva compartida por la Subdirección de Protección Civil Municipal se enfocó en las precipitaciones, sin considerar a detalle las ráfagas de viento.

Para los próximos días, la Coordinación Estatal de Protección Civil alertó sobre el posible ingreso del huracán “Simón”, categoría 1, hacia Baja California, con impacto principalmente en las comunidades del sur de San Quintín. Sus efectos podrían resentirse el próximo domingo 18 de octubre.
ESTRAGOS EN TIJUANA, PRIMER AVISO DEL “SÚPER NIÑO” 2026
De acuerdo con el coordinador estatal de Protección Civil de Baja California (CEPC), Ignacio Lozoya Morales, en Baja California llovió más de lo que estaba proyectado con el ciclón post-tropical “Rachel”. Los municipios que más cantidad de agua acumularon fueron Tijuana, con 49 milímetros, Tecate, con 87, y Ensenada, con 116, cuando originalmente se estimaba 50 en la entidad, además de un oleaje de entre cuatro y cinco metros.
Según Lozoya, no estaba contemplado que el meteoro causara estragos en Ensenada y San Quintín.
“Indudablemente, ‘Rachel’ va a ser una experiencia que nos va a quedar marcada, sobre todo porque impacta a un municipio que no estaba contemplado de que el meteoro fuera tan impactante en esta zona. La verdad, nosotros teníamos pensado que iba a impactar más la parte de Rosarito, Tijuana. Pero sí, la verdad nos pone en un reto para todas las autoridades y para el gobierno que tenemos que afrontar”, comentó en entrevista Lozoya Morales.
El Maestro Ismael Velázquez Mendoza, técnico del Laboratorio de Pronóstico Meteorológico del CICESE, explicó que el ciclón dio un giro de 90 grados rumbo hacia el noroeste de la entidad, ocasionado por un sistema de baja presión al norte que funcionó como un canal de baja presión y facilitó su desplazamiento final. Con el fenómeno de “El Niño” en puerta, la temperatura del mar está un par de grados más arriba de lo normal.
El Gobierno del Estado informó el domingo 11 que se registraron 425 atenc

iones por afectaciones de “Rachel”, de las cuales 72 por ciento correspondieron a inundaciones en distintas zonas de la entidad; se atendieron más de cuatro mil reportes al C5, realizando más de 200 rescates y reubicando a más de 100 personas ubicadas en zonas de riesgo, y hubo un despliegue de más de 12 mil efectivos para la atención de las incidencias.
El paso de “Rachel” por Tijuana trajo lluvias moderadas y constantes desde la tarde-noche del sábado, que provocaron inundaciones, apagones, desborde de canales, deslaves, socavones y hasta deslizamientos que dejaron a decenas de familias sin su patrimonio.
Entre los primeros incidentes registrados estuvo el rescate de un hombre que quedó atrapado en un desarenador de la colonia Mariano Matamoros Centro; y el rescate de ocho personas, entre ellas un menor, en la colonia Valle de las Flores, donde el nivel del agua alcanzó entre 1.80 metros de profundidad sobre la calle Gladiolas. Ambos fueron atendidos por la División Acuática de la Dirección de Bomberos.
En esta última colonia las lluvias también provocaron un deslave sobre la Vía Rápida Oriente que bloqueó parcialmente la vialidad, dejando encharcamientos y azolve en los carriles de acotamiento, que más tarde fueron atendidos por personal del XXV Ayuntamiento.
Cerca de la medianoche del mismo sábado, vecinos del fraccionamiento Riberas del Bosque reportaron el desbordamiento de un canal. Las lluvias, sumadas al flujo de agua que normalmente arrastra el pluvial, provenientes de colonias como Valle Verde y Terrabella, trajeron consigo basura, provocando un taponamiento y con ello el desborde. Desde la madrugada del domingo, personal del Ayuntamiento trabajó en la limpieza del área con ayuda de maquinaria pesada.
Las colonias Orozco y Florido sección I también sufrieron el desborde de un canal la noche del 10 de octubre. En el caso de la primera, el nivel del agua subió tanto que terminó por sobrepasar la altura del puente vehicular sobre la Avenida Las Torres, afectando la movilidad de automovilistas; en el caso de la segunda, la calle principal sufrió afectaciones similares, preocupando a los residentes por la posibilidad de una inundación, situación que aseguran es constante cada época de precipitaciones, sin embargo, no hay proyectos de prevención.

En el puente vehicular que conecta el Ejido Francisco Villa con la colonia Terrazas del Valle se abrió un socavón la mañana del lunes 12 de octubre en el que quedó atrapado un neumático de un vehículo que circulaba por ahí. Las reparaciones, según el Ayuntamiento, corresponderán al Gobierno del Estado, ya que forman parte de las obras realizadas en el Corredor 2000.
Datos posteriores del Ayuntamiento indicaron un saldo de 10 familias afectadas por inundaciones en la ciudad.
Otra incidencia fue la falta de energía eléctrica en varias colonias, como Otay Magisterial, Infonavit Lomas del Porvenir, Independencia, Villa del Campo, Divina Providencia, Playas de Tijuana, Ejido Lázaro Cárdenas, Cerro Colorado, Granjas Familiares, Juárez, Los Altos, fraccionamiento Bonilla, Mariano Matamoros, Otay Módulos, 10 de Mayo y Campestre Murua. Pese a que los reportes saturaron el número de atención 071 de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) fuentes de la dependencia minimizaron la falta del servicio a “algunas casas” en dichas demarcaciones, principalmente por ramas de árboles, lonas y láminas que cayeron sobre las líneas eléctricas.
Para la tarde del domingo, la CFE ya reportaba que en Baja California y Sonora se había recuperado el 84.7 por ciento del suministro afectado, aun cuando las interrupciones de luz han sido una constante en Tijuana, primero durante la pasada ola de calor y ahora por la primera tormenta del año que comenzó dejando a oscuras a la zona restaurantera del Bulevar Agua Caliente la noche del sábado 10 de octubre.
Los efectos más graves del meteoro se registraron en la colonia 3 de Octubre, sobre la calle Punta Arenas, donde desde la noche del domingo vecinos reportaron el deslizamiento de cinco casas. No obstante, la situación había sido reportada alrededor de 10 días antes. El titular de la Dirección de Protección Civil Municipal, Óscar Jesús Páez Ruiz, afirmó que la gravedad de la situación en ese momento ameritó que solo se etiquetaran seis viviendas con engomado amarillo.
Para el lunes 12 de octubre, en un recorrido realizado por ZETA, la banqueta de esta colonia ya lucía con cuarteaduras, estaba varios centímetros separada de la calle y se escuchaba el estruendo de la tierra al moverse; afuera de las casas afectadas había un socavón lleno de agua que se filtraba por debajo del suelo y desembocaba en el cañón, deslavando la tierra, por lo que pronto el número de viviendas en riesgo subió a 34, todas engomadas en rojo (cifra al corte de este cierre de edición).
De acuerdo a expertos, como el presidente del Colegio de Ingenieros Civiles A.C. de Tijuana (CICT), Javier Franco Casas, el riesgo en esa zona era inminente. “Se ve previamente que era un deslizamiento antiguo, porque se ve muy claramente toda la encarpada esa zona. Es un deslizamiento antiguo, que la gente se subió arriba del mismo deslizamiento”, explicó Franco. “Se lo iban a fatigar y tenía que suceder, ya sea por los mismos pesos propios o alguna fuga de alguna tubería, que es lo más recurrente siempre”.
La causa que pudo provocar o acelerar el deslizamiento aún no está definida; vecinos señalaron que desde hace un año reportaron una alcantarilla de drenaje de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) que se fracturó y comenzó a derramar el agua, sin embargo, esto no fue atendido.
Al respecto, el titular Protección Civil indicó que corresponderá a la comisión atender el tema o en su defecto a la Fiscalía General del Estado (FGE) para deslindar responsabilidades. De momento, la recomendación para los damnificados es desalojar sus casas para mantenerse a salvo, pues el deslizamiento continúa activo, lo que significa que el colapso es inminente.
Para apoyar a las familias afectadas, el Gobierno Municipal analiza opciones, entre ellas la reubicación de los habitantes, sin embargo, al momento no hay nada definido y esperarán a que finalice la temporada de lluvias para revisar el número total de personas damnificadas que deberán auxiliar. Mientras tanto, los afectados deberán permanecer en albergues, en caso de no tener familiares con quienes refugiarse.
NULA INFORMACIÓN
Durante todo el sábado cuando se registraron las primeras lluvias de “Rachel”, el Gobierno Municipal de Tijuana, encabezado por Ismael Burgueño Ruiz, no informó sobre los incidentes antes mencionados, ni sobre zonas de encharcamientos, cables o postes caídos, calles cerradas y zonas de riesgo. En su mayoría, la información vino de las denuncias ciudadanas de los mismos afectados a través de redes sociales, lo que evidenció la falta de preparación y respuesta ante una contingencia de esta magnitud.
No fue sino hasta el mediodía del domingo cuando se comenzaron a enviar los primeros enlaces para transmisiones y comunicados del presidente municipal anunciando las acciones después del paso de “Rachel”, como refugios habilitados, atención al desborde del canal en Riberas del Bosque e información sobre las líneas de atención, datos.

CICESE ADVIRTIÓ LOS EFECTOS POTENCIALES DE “EL NIÑO”
Desde el mes de abril de 2026, expertos del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) advirtieron a las instituciones de gobierno sobre la evolución de “El Niño”, y la posibilidad de que éste alcanzará una intensidad excepcional durante el otoño e invierno.
Las primeras alertas se dieron a conocer cuando todavía estaban las condiciones neutrales en el sistema-atmósfera, pero ya con un 61 por ciento la probabilidad de que “El Niño” se desarrollara entre los meses de mayo y julio.
De manera paulatina, los efectos graves del fenómeno fueron creciendo. En mayo la probabilidad aumentó a 82 por ciento, y en junio este fenómeno presentó condiciones para determinar una fuerza excepcional, como indican los pronósticos del CICESE que están publicados en la plataforma de la institución.
La tendencia que manejan los expertos siempre fue en línea ascendente. Para los meses de julio y agosto ya mostraban un panorama más fortalecido en cuanto a lluvias, viento y temperatura. En septiembre, el centro envió más avisos, ya que las estimaciones elevaron a un 90 por ciento la probabilidad de episodios muy fuertes durante el otoño e invierno.
Ahora se advierte un 69 por ciento de posibilidad de un fenómeno climatológico que alcanzó una magnitud histórica con valores superiores a los 2.5 grados Celsius en el índice oceánico de lo que llamaron El Niño Relativo (RONI, por sus siglas en inglés).
Ignacio Lozoya informó que, según pronósticos, a Baja California el fenómeno meteorológico ingresará a finales de noviembre y permanecerá hasta marzo de 2027 con lluvias más puntuales y fuertes, que podrían dejar una caída de hasta 250 milímetros en zonas altas y montañosas del estado, con valores más altos que los registrados en 1993, que sumaron 150 milímetros de agua en Tijuana.
“El otro día tuve una reunión virtual, y un meteorólogo de Estados Unidos decía: ‘Donde llovía va a llover el triple de veces, donde hacía frío va a hacer el triple de frío’, para que tengamos una idea de lo que nos podemos llegar a enfrentar… Nos tenemos que ir al peor escenario… Hay mucha posibilidad de tormentas invernales también”, mencionó el titular de la CEPC.
Ana Karen Ortíz, Víctor González, Ediuardo Villa Lugo





