La justicia nunca llegó para María Luisa y su familia, quien entre el dolor por la desaparición de su hijo ha encontrado acompañamiento y respaldo por parte de otras víctimas indirectas de este delito, en una lucha por localizar a Everardo Alfonso.
Han pasado siete años desde la desaparición de Everardo Alfonso Gastelum Durán, sin embargo, su madre, María Luisa Durán, no ha detenido las búsquedas ni sólo día. Su historia da testimonio de la lucha que una buscadora emprende, en la que debe de enfrentarse al sistema, a las omisiones de las autoridades y la ausencia de justicia.
El 14 de marzo de 2019 fue la última vez que Everardo fue visto en La Paz; viajó desde Sinaloa a la ciudad capital por vacaciones, pero no regresó a casa.
María Luisa ha emprendido todo tipo de acciones para encontrar a su hijo, en un escenario que se complica para ella como madre buscadora, ya que se ve obligada a estar trasladándose constantemente entre Baja California Sur y Sinaloa.
“Yo vengo del estado de Sinaloa. Anteriormente me pasaba 15 o 20 días aquí, bajo mi propio riesgo. ¿Por qué? Porque el deber era encontrarlo yo. Las autoridades no se presentaban para nada; estaban ausentes hasta en las investigaciones, y en búsqueda, pues mucho más”, compartió.
“Es difícil pensar que vas a venir con una esperanza de encontrarlo, porque traes un argumento, una información. No sé qué es más difícil: regresar sin nada, derrotado. Y esta lucha ha sido mes tras mes, tras mes”, mencionó.
En su testimonio comenta que no cuentan con apoyos económicos reales, tangibles, a los que se pueda acceder con facilidad.
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Por ello ha buscado la forma de que se cumpla con la Ley General de Víctimas, para que personas como ella puedan contar con un respaldo eficiente en las búsquedas, sin embargo, reconoce que no es una lucha sencilla.
“Llegué a exigir mi derecho porque hay muchas personas que desconocemos que existe la Ley de Víctimas para las víctimas indirectas, el problema es hacer que se cumpla. Para eso están las leyes, como la Ley de Víctimas y la legislación en materia de desaparición”, subrayó.
“Las leyes existen porque nosotros no pedimos tenerlas, ha sido a base del dolor de cada una de las familias. Desgraciadamente, para ellos somos nomás una cifra, una cantidad que reciben por su trabajo. Ya basta, que se termine todo eso”, enfatizó.
Deja claro que sólo exige lo que por ley le corresponde, sin embargo, no ha logrado ese apoyo que como víctima indirecta le corresponde, como lo dice el artículo 8 de la Ley General de Víctimas.
“Soy la voz portadora de la voz de mi hijo y desgraciadamente el gobierno no tiene, o dice no tener, el dinero suficiente para darnos lo que debemos tener”, señaló.
María Luisa expone que las autoridades dicen no tener un fondo de atención para víctimas, no obstante, ella asegura que sí lo hay con recursos federales, por lo que seguirá luchando al lado de los colectivos para descubrir qué pasa con su distribución.
En sus viajes constantes entre Sinaloa y Baja California Sur, así como en las investigaciones que ella misma ha emprendido para lograr la localización de su hijo, se ha expuesto a riesgos que, según menciona, “no tienen nombre”.
María Luisa compartió que se ha metido donde nadie puede imaginar, pero confirma que es ante la desaparición de su Everardo donde aprendió a no tener miedo.
“Aunque nosotros ya tenemos versiones de que mi hijo no se encuentra con vida, yo no me canso ni me cansaré nunca de seguir buscando con mis compañeros. No es la manera en que queremos encontrarlos, pero saber dónde están sí nos puede dar un consuelo”, dijo.
Es en circunstancias como ésta donde la organización ciudadana ha sido clave, según expone María Luisa. El camino claramente no ha sido fácil, pero el acompañamiento de otras personas que viven el mismo dolor ha dado soporte y una esperanza de localizar a sus seres queridos.
Colectivos como Búsqueda x La Paz son un ejemplo de ello, siendo ésta una de las asociaciones que ha encabezado las expediciones de familiares de víctimas de desaparición en distintos municipios.
“Tengo siete años en la búsqueda de mi hijo, Everardo Alfonso Gastelum Durán. Como bien lo dicen, no es fácil, no ha sido fácil. No solo encontramos la incertidumbre, nuestro dolor crece día a día. Gracias al colectivo y a las familias buscadoras hemos tenido la oportunidad de ir creciendo dentro de este dolor, porque no nos sentimos solas”
“Necesitamos mucha fortaleza, necesitamos el amor que tenemos de nuestros desaparecidos. Mi lema es convertir ese amor en fortaleza para seguir buscándolos, porque no sólo tenemos la lucha en campo, también tenemos la lucha de los escritorios”, reiteró.

LA JUSTICIA NO LLEGA
Si hay algo en lo que los familiares de víctimas de desaparición coinciden es en que las investigaciones de cada una de las fichas activas simplemente no avanzan, siguen en blanco y otras ni siquiera se conocen sus estatus.
Búsqueda x La Paz sostiene que son las personas buscadoras quienes localizan las fosas clandestinas y a las víctimas dentro de ellas.
María Luisa también se ha enfrentado a la omisión de las autoridades. Según recuerda, cuando su hijo desapareció en La Paz creyó en las corporaciones y en que habría justicia, sin embargo, al encontrarse con la inacción institucional, se vio obligada a emprender ella misma las investigaciones.
“Yo creí ciegamente en la justicia. Mi familia y yo hicimos todas las investigaciones bajo riesgos y se nos hizo caso omiso. Nuestras carpetas, como las de varios compañeros, no las movían, no las dejaban avanzar. Aunque firmabas las ampliaciones de declaraciones y todo, para ellos era un juego”, denunció.
Por parte de los altos funcionarios de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de aquellos años tuvo promesas y argumentos sólidos de cómo localizar a Everardo, incluso hasta hubo un testigo protegido, pero éste ni siquiera fue entrevistado al final.
“Yo lo siento como una burla. Presentaban los casos, decían que era fácil y que pronto habría resultados, pero al final de cuentas no hacían nada. Tardamos tres largos años para llegar nosotros a una cierta verdad”.
“Hemos tenido algunos resultados que son sorprendentes hasta para las autoridades. Los hallazgos realizados han sido gracias a la gente que ha tenido el valor de hablar, les agradecemos de todo corazón y los invitamos a que lo sigan haciendo. No nos van a quitar el dolor, pero sí nos van a dar un consuelo”, manifestó.
Ante las adversidades, reafirma que no se rinde en su búsqueda, con la certeza de que podrá localizar tarde o temprano a Everardo.
Es por ello que también recordó la importancia del apoyo que la sociedad pueda brindar, mostrando empatía a las familias buscadores, así como cualquier dato que puede llevarlos a encontrar a sus seres queridos.
“Con el corazón en la mano les pido a toda la sociedad: no tengan miedo de hacer una denuncia de desaparición, no tengan miedo de buscar. Porque los buscamos porque los amamos. Estamos aquí, la familia Búsqueda por la Paz, para dar el apoyo que se necesite para este camino”, finalizó.
MÁS DE MIL 200 PERSONAS DESAPARECIDAS
La subsecretaria General de Gobierno del Estado, Claudia Elena Meza de la Toba, dio a conocer que en la base de datos estatal, en el histórico tienen reporte de desaparición de tres mil 483 personas en Baja California Sur.
Sin embargo, actualmente mantienen mil 208 fichas activas, donde más de un 90 por ciento corresponden a hombres y el resto a mujeres. La funcionaria destacó que han podido encontrar mil 194 personas con vida y 311 sin vida.
Entre otros de los datos que presentó, expuso que en lo que va del 2026 se han reportado 274 casos de desaparición, de los cuales 193 ya fueron localizadas: 182 con vida y 11 sin vida.

Claudia Meza hizo hincapié en que el 86 por ciento de las personas que tienen un reporte de desaparición han sido localizadas con vida.
En la base de datos estatal, el municipio de Los Cabos es el que cuenta con más fichas, con 520; le sigue La Paz, con 427; luego Comondú, con 117; después Mulegé, con 92; y al final Loreto, con 33 casos.
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNL), en Baja California Sur hay mil 69 fichas activa: 433 en Los Cabos; 397 en La Paz; 96 en Comondú; 89 en Mulegé; 31 en Loreto; y 23 sin clasificación por municipio.
Según autoridades como el titular de la PGJE, Antonio López Rodríguez, y la titular de la Comisión Estatal de Búsqueda, Lizeth Collins Collins, el desfase entre la base de datos estatal y la federal puede deberse al tiempo que pasa entre que se aprueba la baja de una ficha de desaparición desde la sede nacional.
El gobernador del Estado, Víctor Castro Cosío, ha calificado el delito de desaparición como “un hecho deleznable”, sin embargo, los representantes de los colectivos denuncian que no hay acciones concretas para detener este fenómeno de violencia en Baja California Sur.
El mandatario se ha comprometido públicamente a reforzar el acompañamiento y el respaldo a las familias buscadoras, pero no hay respuestas sólidas a peticiones básicas como el incrementar el número de elementos en la Dirección de Servicios Periciales de la PGJE.
Iris Manríquez, líder del colectivo Búsqueda x La Paz ha denunciado que los procesamientos de las fosas clandestinas tardan hasta cinco días, un proceso que califica como lento y que atribuye a que sólo cuentan con cuatro peritos en el área.
Aunque han pedido públicamente al gobernador que garantice presupuesto para aumentar la plantilla de esta Dirección, a unas semanas de entregar el Paquete Económico 2027 no hay garantía de ello.
Ante protestas de madres buscadores de Cabo San Lucas, Castro Cosío se comprometió a reforzar las investigaciones que estén a cargo de la PGJE, insistiendo en que sólo puede comprender y atender.
Asimismo, reconoció que el delito de desaparición es el asunto más delicado y terrible que ha enfrentado desde que comenzó su administración en 2021.





