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martes, septiembre 8, 2026
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Sheinbaum defiende metodología para medir homicidios dolosos; presume 53% menos en dos años

CIUDAD DE MÉXICO.- La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que durante sus dos años de gobierno los homicidios dolosos se redujeron 53 por ciento,  lo cual se traduce en 43 homicidios dolosos menos cada día, al tiempo que defendió la metodología utilizada para medir estas tendencias.

“Si medimos de septiembre del 2024, llegamos al primero de octubre de 2024, agosto de 2026 la reducción es del 53 por ciento. Cuarenta y seis homicidios menos cada día. Y la forma de medir es la misma, exactamente la misma, no hay diferencia”, dijo ante una pregunta sobre cómo creer realmente en estas cifras.

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Por ello, explicó la forma en que se contabilizan los homicidios dolosos. De acuerdo con la mandataria el Secretario Ejecutivo de Seguridad Pública, cuyo origen tiene en el año de 1997, recaba la información sobre este ilícito de las Fiscalías Generales de Justicia de las distintas entidades de la República y la Fiscalía General de la República.

“Cuando fallece de manera violenta, pues es un homicidio doloso. Es una tipificación del Código Penal. Es la misma tipificación en todas las entidades de la República y a nivel federal. Todos los días las Fiscalías informan al secretario, que coordina a Marcela Figueroa, los homicidios dolosos, todos los días”, detalló.

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CADA SEMANA SE ACTUALIZAN LOS DATOS DE HOMICIDIOS DOLOSOS

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Agregó que cada semana se actualiza, porque muchas veces lo que reportan en un día no son todos los homicidios que ocurrieron, es entonces que a la semana se hace una actualización y terminando el mes se esperan diez días más o menos, o menos dependiendo de cada mes, pero por lo menos una semana para que las Fiscalías actualicen su información. Una vez que la actualizan, se publica en el portal del secretariado los homicidios.

Dijo que a diario se publican los homicidios. “Por ejemplo, el diario ha sido uno de los días de más bajos homicidios dolosos desde hace mucho tiempo, fueron 25. El día más bajo en homicidios en nuestra administración fueron 20 homicidios, ayer fueron 25”.

Explicó que así todos los días se reportan los homicidios y se cierra la información una semana más o menos después de que terminó el mes, cuando las Fiscalías ajustan, normalmente ajustan al alza.

“Son más homicidios de los que reportaron diarios, que por alguna razón no fueron reconocidos ese mismo día, o en fin, se reportan una semana después. ¿Es así, Marcela? Bueno, eso ocurre desde 1997”, dijo.

SHEINBAUM ACEPTA QUE CIFRAS DEL INEGI DIFIEREN CON LAS DEL SNSP

Añadió que el INEGI hace una contabilidad distinta que sale publicada un año después, más o menos, del cierre del año anterior, luego de que se revisan todas las actas de defunción de los registros civiles de todo el país.

“Entonces, si hay un acta de defunción que reportó un homicidio violento, entonces se contabiliza. Al cierre del INEGI normalmente suben más los homicidios. Muchas veces, por ejemplo, cuando hay un homicidio contra un elemento de seguridad, no se contabiliza ese homicidio, porque es en defensa propia, digamos, en términos de las fiscalías. Pero el INEGI sí lo contabiliza, entonces ahí hay una pequeña diferencia”, reconoció.

ACUSA A CALDERÓN DE AUTORIZAR “MUERTES EN CALIENTE”

“Entonces, en la época de Calderón, la guerra contra el narco subió de 28.6 en 2006 a 70.9 en 2012, un incremento de 148 por ciento en los homicidios. He dicho y sostengo que en aquella época fue con un exaltado de excepción sin declararlo, porque el que fue comandante en jefe de las Fuerzas Armadas dio la autorización para que se eliminara a un presunto responsable, sin juicio, sin detención. A eso le llamaban la guerra contra el narco”, dijo.

También aseguró que se aliaron además con un grupo delincuencial, el Cártel de Sinaloa, en contra de los otros grupos, por lo que Genaro García Luna está detenido,

Dijo que Peña Nieto entra y reduce de 63.2 a 54.8 el primer año. Sin embargo, los siguientes años llegó hasta 100 homicidios dolosos, ya que siguió una política similar a la de Calderón.

Agregó que el resultado en lo que respecta a homicidios dolosos. Peña Nieto no es tan abierto, pero la política es similar, mientras que cuando llega el presidente Andrés Manuel López Obrador, los primeros tres años se sostiene, ya no crece, sino que por lo menos se contiene.

“Y luego comienza a disminuir. El 2024 cierra con 91.7 homicidios diarios, una reducción del nueve por ciento. Nosotros, considerando hasta agosto del 2026, llevamos una reducción del 48 por ciento. Si medimos de septiembre del 2024, llegamos al primero de octubre de 2024, agosto de 2026 la reducción es del 53 por ciento. Cuarenta y seis homicidios menos cada Y la forma de medir es la misma, exactamente la misma, no hay diferencia”, explicó.

ESTUDIOS ACADÉMICOS CUESTIONAN LA METODOLOGÍA

Aunque los indicadores difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) perfilan una caída sin precedentes en las cifras de homicidios durante el último año —tras casi una década de estancamiento en índices críticos—, analistas e investigadores advierten que la presunta pacificación del país esconde severas anomalías metodológicas, manipulación de registros e inconsistencias en la integración de las carpetas de investigación.

Un diagnóstico elaborado por el Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana (Ibero) difundido recientemente, llama a recibir con escepticismo el desplome en los registros administrativos de criminalidad.

Si bien los datos preliminares contabilizan 27 mil 989 homicidios (lo que redujo la tasa nacional de 25.8 a 21.4 casos por cada 100 mil habitantes en el último periodo anual), los especialistas enfatizan que esta contracción estadística no equivale a una pacificación real sobre el terreno, sino a una creciente distorsión en la captura y procesamiento institucional de las muertes violentas.

De acuerdo con los expertos, la discrepancia central radica en la brecha entre los certificados médicos de defunción procesados por el INEGI y las investigaciones abiertas por los ministerios públicos.

“Mientras que en 2024 la diferencia entre ambas fuentes era del 8.5% a favor del organismo estadístico, para el siguiente ejercicio la distancia se duplicó al 15%, dejando un vacío de aproximadamente 3 mil 600 víctimas fatales que jamás fueron asentadas en las pesquisas de las fiscalías locales”, establece el estudio.

Se agrega que el fenómeno resulta agudo en entidades con supuestos “éxitos” en seguridad como Quintana Roo y San Luis Potosí, donde las actas de defunción por homicidio certificado llegan a multiplicar hasta por siete los casos que las fiscalías reconocen formalmente.

Agrega que este subregistro ministerial se suma la denuncia constante de colectivos y periodismo regional en zonas de alta confrontación delictiva, como Sinaloa, donde se documenta la omisión deliberada de víctimas y la alteración de escenas.

Ante la falta de explicaciones públicas por parte de las autoridades sobre estos desfases, la Ibero subraya que la drástica caída en los registros de las fiscalías —significativamente más pronunciada que la reducción en los certificados de defunción— compromete la credibilidad de la estadística oficial.

HOMICIDIO DOLOSO VS. CULPOSO

Para comprender la gravedad de estas anomalías estadísticas, resulta indispensable precisar la diferencia jurídica entre ambas modalidades del delito: mientras que el homicidio doloso implica la intención deliberada, consciente y voluntaria de privar de la vida a una persona (el indicador central para medir la violencia delictiva), el homicidio culposo se refiere a muertes no intencionales derivadas de la negligencia o imprudencia, como en los accidentes de tránsito.

En este contexto, la reclasificación técnica de un expediente se convierte en una herramienta opaca.

Registrar la muerte de una víctima con disparos como un hecho “imprudencial” o “accidental” en lugar de un ataque deliberado permite restar casos del conteo oficial de violencia criminal, generando una ilusión de reducción de la delincuencia violenta en las métricas de gobierno.

RECLASIFICACIÓN DE DELITOS Y MAQUILLAJE ESTADÍSTICO

Detrás del descenso en la tasa de homicidio doloso subyace un sospechoso repunte en otras categorías de muertes violentas.

Los datos revelan que el homicidio culposo cometido con armas de fuego, armas blancas u otros objetos se incrementó un 37% al comparar los primeros semestres, pasando de 1,166 a 1,598 víctimas.

El foco más alarmante se ubica en los homicidios culposos perpetrados con arma de fuego, categoría que casi se quintuplicó en el periodo analizado, mostrando repuntes atípicos en entidades como Guanajuato y Quintana Roo.

El ajuste en los manuales de registro institucional también ha fracturado la continuidad de las series históricas.

La implementación del catálogo del Registro Nacional de Incidencia Delictiva (RNID) alteró la comparabilidad anual al fragmentar las tentativas de homicidio y eliminar rubros clave como “otros delitos que atentan contra la vida y la integridad corporal”.

Esta maniobra contable invalida el seguimiento longitudinal del fenómeno delictivo y entorpece el diseño de políticas públicas sustentadas en diagnósticos reales.

Frente a este escenario de opacidad, la Ibero urgió a someter el sistema de información criminal a una auditoría integral bajo estándares internacionales.

Entre las recomendaciones prioritarias figuran la estandarización estricta de las métricas estatales, la desagregación puntual de los tipos de violencia, la aplicación de evaluaciones independientes y el establecimiento de mecanismos de rendición de cuentas que impidan el uso político de la estadística criminal.

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