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martes, septiembre 1, 2026
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Nuevo ataque con “narcomina” deja un militar muerto; 18 detonaciones en dos años

Un agente de Fuerzas Especiales murió en Tumbiscatío por una mina antipersona; Michoacán acumula 18 explosiones desde 2024, reflejo de la disputa criminal entre CJNG y Cárteles Unidos.

CIUDAD DE MÉXICO.- El eco de una detonación volvió a sacudir la región de Tierra Caliente. En las primeras horas del lunes, un agente de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano perdió la vida tras la explosión de una mina antipersona durante un operativo en la zona serrana del municipio de Tumbiscatío, Michoacán.

El incidente, ocurrido en un área de difícil acceso, refleja el nivel de riesgo que enfrentan las fuerzas federales en su intento por contener la violencia criminal que domina la región.

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UNA ZONA MARCADA POR LA GUERRA ENTRE CÁRTELES

La detonación se registró en las inmediaciones del poblado Playitas, un punto estratégico en la geografía criminal de Michoacán. De acuerdo con la 43 Zona Militar, con sede en Apatzingán, el operativo formaba parte de las acciones para desmantelar células delictivas vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y a remanentes de los Caballeros Templarios. En esa zona, los caminos rurales se han convertido en trampas mortales, donde las minas ocultas bajo tierra esperan el paso de los convoyes militares.

EL SOLDADO CAÍDO Y LA CONTINUIDAD DEL OPERATIVO

El militar fallecido fue identificado como Juan Manuel B. M., integrante del Primer Batallón de Fuerzas Especiales. Tras la explosión, su cuerpo fue trasladado por vía aérea a las instalaciones de la 43 Zona Militar.

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A pesar del impacto emocional entre sus compañeros, el operativo continuó en las zonas serranas de Tumbiscatío, donde las autoridades mantienen presencia permanente ante la actividad de grupos armados que disputan el control territorial.

EL AVANCE DE LAS “NARCOMINAS” EN MICHOACÁN

Con este caso, las autoridades estatales contabilizan 18 explosiones de minas antipersona desde 2024, con un saldo de 14 muertos y 20 heridos, entre ellos 10 militares y cinco policías.

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El fenómeno ha transformado la estrategia de seguridad en Michoacán, obligando al Ejército a desplegar equipos especializados en detección y neutralización de explosivos. Las llamadas “narcominas” se han convertido en un símbolo de la guerra silenciosa que se libra en los caminos rurales.

UNA TÁCTICA DE GUERRA IRREGULAR

El secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, explicó que el uso de estos artefactos está directamente relacionado con la confrontación entre el CJNG y los grupos locales agrupados en Cárteles Unidos.

Según el funcionario, las organizaciones criminales recurren a la instalación de minas para impedir el avance del CJNG hacia Tepalcatepec y Coalcomán, zonas clave para el tráfico de drogas y armas. La estrategia busca frenar el ingreso de convoyes militares y rivales mediante el terror y la destrucción.

EL PASADO DE PLAYITAS Y LA HERENCIA DE “LA TUTA”

El poblado Playitas, donde ocurrió la explosión, fue durante años un bastión de Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, líder de los Caballeros Templarios. Aunque el capo fue detenido y extraditado, su influencia dejó una red de células que aún operan en la zona. La región se mantiene bajo tensión constante, con desplazamientos forzados de familias y comunidades enteras que huyen de la violencia y las amenazas.

UNA REGIÓN MINADA POR EL MIEDO

Desde 2024, los ataques con explosivos han cobrado la vida de 18 militares en distintos municipios de Michoacán y Jalisco. Los dispositivos no solo se colocan en caminos, sino también en vehículos y drones adaptados para lanzar cargas explosivas. En 2025, el Ejército neutralizó más de 1,600 artefactos improvisados, una cifra que revela la magnitud del problema y la sofisticación de las tácticas criminales.

EL DESAFÍO PARA LAS FUERZAS ARMADAS

La presencia de minas y explosivos ha modificado las condiciones de los operativos militares. Los recorridos terrestres se realizan con extrema precaución, mientras los equipos de desactivación trabajan bajo riesgo constante. La Tierra Caliente se ha convertido en un campo minado, donde cada paso puede ser el último. La muerte del agente Juan Manuel B. M. es un recordatorio del costo humano que implica la lucha contra el crimen organizado.

 

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