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sábado, septiembre 26, 2026
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Menos presupuesto para CFE, más apagones y más pérdidas para usuarios

Con crisis energética por fallas de redes de distribución, Sheinbaum reduce presupuesto de CFE 8.5%. Apagones traen pérdidas de 400 MDD al año a industria, comercio y hogares en BC

 

 

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Si el usuario de energía eléctrica incumple con el pago, le cortan la luz y lo sancionan con un cobro por la reinstalación. Pero cuando la CFE incumple, a través de apagones o variación de voltaje, el costo de las afectaciones también lo deben pagar los clientes.

Después del corte energético del 8 y 9 de septiembre en algunas zonas de Tijuana, Víctor Izquierdo Blanco, ejecutivo de TTN Energía, informó a la prensa local que especialistas estadounidenses estiman que los cortes de energía en Baja California, tienen un costo anual de 400 millones de dólares por pérdidas en el sector industrial, comercial y residencial.

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Tras el apagón del pasado 30 de agosto en los cinco estados de la Península de Yucatán, registraron pérdidas calculadas en 124 millones de pesos.  Mientras la suspensión de energía eléctrica, entre el 25 y 26 de junio, en colonias de Hermosillo, resultó en mercancía echada a perder con un valor de 11 millones para los micro y pequeños negocios, reportó la CANACOPE sonorense.

Especialistas en servicios energéticos han informado a la prensa nacional que, en México, los cortes de luz en hoteles y restaurantes pueden costar de 200 mil hasta tres millones de pesos por hora, y en el sector industrial; son pérdidas de hasta 200 millones de dólares por hora.

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Hoy, los usuarios son forzados a pagar todos los costes vinculados a la CFE, a la ineficiencia en los tiempos de respuesta porque no tienen personal suficiente; a la falta de mantenimiento y renovación de transformadores y subestaciones obsoletas que explotan constantemente, y líneas de transmisión insuficientes que se quedan sin energía periódicamente.

Gastos relacionados con el incumplimiento de la CFE, de su obligación legal de cortar árboles alrededor de los postes quebrados o ladeados con cables flojos, que también, por Ley, debían mantener en óptimo estado. Pero no lo hacen, y en esas condiciones resulta imposible que soporten los fenómenos meteorológicos.

Desembolsos provocados por las emergencias operativas de la Comisión Federal de Electricidad, y las sobrecargas por clima extremo que se pueden evitar con la modernización tecnológica, un sistema inteligente de monitoreo, mantenimiento preventivo masivo y la automatización de redes, que se han planeado, pero evidentemente no se aplican.

Para las entidades en las penínsulas de Baja California y la de Yucatán, la problemática es más complicada y añeja, porque el proyecto, “Línea de Transmisión de Corriente Directa en Alta Tensión (HVDC)”, que planeaba vincular ambas zonas, con el Sistema Interconectado Nacional, que fue licitado a finales del gobierno de Enrique Peña Nieto, para combatir los apagones, acrecentar el suministro, instalando tecnología de punta para transportar grandes volúmenes de electricidad, fue suspendido por el expresidente Andrés Manuel López  a su llegada, cancelado en el primer trimestre del año 2019 (y evidentemente, no ha sido retomado en ocho años).

Sheinbaum y Emilia Calleja, directora general de la CFE, han declarado una y otra vez que la capacidad instalada la empresa pública es superior a los 70 mil megavatios, y suministra sin problema la demanda actual de 55 mil megavatios; aseguran que “el sistema eléctrico mexicano está garantizado”.

Pero la realidad de los apagones en Baja California, Baja California Sur, Nuevo León, Sonora, Chiapas, Quintana Roo, Yucatán, Tabasco, Campeche, Hidalgo, San Luis Potosí, Tamaulipas, Veracruz, Morelos, Puebla, Coahuila, Querétaro, Oaxaca, Chihuahua, Zacatecas (20 de los 32 estados mexicanos), además de las suspensiones intermitentes en zonas del Estado de México, Ciudad de México y Tlaxcala, refleja “otros datos”, y el gobierno no asume la responsabilidad.

De poco sirven esos 70 mil megavatios si se distribuyen a través de equipo obsoleto y no hay líneas suficientes para transportar y distribuir la energía adecuadamente a los hogares.

Ahora, aunque Sheinbaum prometió una inversión histórica para el periodo 2025-2030 para la construcción de 275 líneas de transmisión, más de seis mil 700 kilómetros de circuitos y 524 subestaciones eléctrica, previo a una revisión de los detalles, los diputados de oposición en el Congreso de la Unión se han quejado, porque en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2027, como en el de 2026, no se contempla un aumento en los recursos para nuevas líneas o la transmisión.

Al contrario; en su propuesta, la Federación redujo lo asignado a la CFE de 554 mil 567.5 millones de pesos en 2026 a 523 mil 747.9 millones para 2027, quitando 30 mil 819.6 millones de pesos (un 8.5 por ciento menos). Incluso, el presupuesto asignado al programa Pensión para Adultos Mayores, que es de 543 mil 498.4 millones de pesos, es casi 18 millones de pesos más alto que el recurso de la CFE. Y la inversión en los programas sociales —clientelares—, que en total suman poco más de un billón de pesos, sí tuvo un aumento del 3.3 por ciento con base en la inflación.

En ese contexto, de frente al análisis del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2027, los diputados de Morena y sus partidos aliados que controlan el Congreso y representan a los 20 estados que están padeciendo la crisis energética, deben ser presionados por los votantes para incrementar los recursos para fortalecimiento y expansión de la Red Nacional de Transmisión.

Este septiembre, Movimiento Ciudadanos y el Partido Acción Nacional presentaron propuestas para que las empresa y familias afectada por los apagones puedan reclamar la reparación del daño a la CFE. Mientras, Acción Nacional entregó dos proyectos; proponen compensaciones automáticas por apagones, en los casos que establezca la ley; tarifas de luz más bajas en las zonas donde el calor supere los 28 grados centígrados; y mejores condiciones de acceso a la energía para quienes trabajan el campo. Bien, pero el problema de fondo está en la inversión en redes de distribución, y tienen que entrarle.

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Rosario Mosso Castro
Rosario Mosso Castro
Editora de Semanario ZETA.

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