El exmandatario difundió un video desde Palenque con el pretexto de presentar su publicación. En su discurso abordó pasajes históricos, la relación con Estados Unidos y medios de comunicación. López Obrador defendió los resultados de la Cuarta Transformación
El 30 de septiembre de 2026, a las 19:00 horas, el expresidente Andrés Manuel López Obrador reapareció mediante la difusión de un videomensaje grabado desde su finca en Palenque, con el propósito central de presentar su nuevo libro titulado Pueblo.
La divulgación del material audiovisual ocurrió a un día de cumplirse dos años de que concluyó su mandato constitucional, en un contexto marcado por informaciones y presiones dirigidas hacia su hijo Andrés Manuel López Beltrán.
En el inicio de la grabación, el exmandatario declaró encontrarse muy contento y feliz en su jubilación, al tiempo que ratificó estar apartado de la función pública y sin pretensiones de desempeñarse como caudillo o jefe máximo de la política nacional.
Durante el mensaje, López Obrador expuso que la obra Pueblo aborda la historia política de México y constituye el complemento del marco ideológico formulado en su texto previo, denominado Grandeza, dedicado a las raíces culturales, los valores y la espiritualidad del país.
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Explicó que la nueva publicación estuvo proyectada inicialmente bajo el título Gloria, pero resolvió nombrarla Pueblo con la fundamentación de que en una democracia auténtica el poder soberano reside en la población, a pesar de que dicho vocablo genere incomodidad en sectores opuestos.
Sostuvo que con ambos volúmenes concluyó la sustentación teórica del denominado Humanismo Mexicano, sintetizado en el precepto de otorgar prioridad a los sectores con menores ingresos económicos en el marco de la Cuarta Transformación.
Al abordar la situación de los medios de comunicación, López Obrador afirmó que las plataformas digitales experimentaron transformaciones en su funcionamiento.
Recordó que en etapas precedentes definió a redes sociales como Twitter y Facebook con el término “benditas redes sociales”, al considerar que permitieron romper el cerco informativo impuesto por la radio, la prensa escrita y la televisión.
Sin embargo, aseveró que dicha libertad operativa perduró únicamente diez años y que en el escenario contemporáneo tales espacios fueron tomados por corporativos internacionales y por los hombres de mayor riqueza en el mundo.
En ese sentido, calificó a los medios de comunicación tradicionales como instrumentos de manipulación e indicó que el control informativo se trasladó hacia los entornos virtuales.
En el ámbito de la política exterior, el exjefe del Ejecutivo efectuó un recuento histórico del vínculo bilateral entre México y Estados Unidos.
Declaró que la mayoría de los diplomáticos enviados como embajadores por el gobierno estadounidense ejercieron actos de injerencia y presión sobre las administraciones mexicanas.
Dentro de esa relación, hizo excepción de los expresidentes Abraham Lincoln y Franklin Delano Roosevelt, a quienes atribuyó una postura de respeto hacia la soberanía nacional.
Por otra parte, al referirse al problema del consumo de drogas en territorio estadounidense, sostuvo que las autoridades de esa nación aplican medidas de fuerza e ignoran la atención a las causas sociales y la integración familiar.
Asimismo, expresó su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum en las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), elogiando su gestión al actuar con prudencia y mantener la cabeza fría ante presiones internacionales.
En materia de historia política, López Obrador aseveró la existencia de un pacto secreto entre el expresidente Ernesto Zedillo y el mandatario estadounidense Bill Clinton en el año 2000 para entregar la Presidencia de la República al Partido Acción Nacional.
Para sustentar esta afirmación, invocó señalamientos vertidos por el excandidato del Partido Revolucionario Institucional, Francisco Labastida, a quien atribuyó una postura de cobardía por omitir la presentación de denuncias formales sobre los hechos en su momento.
Adicionalmente, definió el periodo neoliberal y de transición como una oligarquía con fachada de democracia.
Al realizar un balance comparativo de su gestión gubernamental, el exmandatario contrapuso los indicadores económicos de su periodo con los del mandato de Vicente Fox, señalando que en dicho sexenio el salario mínimo únicamente se incrementó en dos pesos con 56 centavos.
Respecto al combate a la corrupción, afirmó que su objetivo consistió en erradicarla, asegurando que logró disminuir su incidencia, aunque admitió su persistencia por estar arraigada en las estructuras estatales.
Finalmente, sostuvo que durante su administración se registró por primera vez en la historia un número superior de personas en la clase media que en condición de pobreza, atribuyendo el resultado al modelo social que mantiene la actual titular del Ejecutivo.





