El “Ave María” lanzado por Evangelina Moreno para “tumbar” a Julieta Ramírez de Coordinación en BC no parece tener futuro; su motivación no es descabellada: el partido ya ha mentido
Evangelina Moreno Guerra, diputada federal con licencia y exaspirante a la Coordinación de la Defensa de la 4T en Baja California, acaba de lanzar un “Ave María” en busca de “tumbar” a Julieta Ramírez Padilla del simbólico nombramiento para la próxima candidata de Morena a la gubernatura de Baja California.
Como se ha visto en las últimas designaciones, Ariadna Montiel y Citlali Hernández, dirigente nacional y encargada del proceso de elecciones de Morena, respectivamente, han visto afectada su credibilidad con varios de los nombramientos, los cuales han generado inconformidad en los aspirantes. En Baja California sólo una de ellas presentó una queja ante autoridades electorales para revertir el proceso.
Evangelina está haciendo lo que nadie se atrevió en este proceso, y aunque su justificación y alegato (jurídicamente hablando) carecen de sentido y de fundamentación legal, su conducta se vuelve noticiosa. Moreno argumentó inequidad en la contienda por el excesivo gasto de la senadora con licencia; atribuye temas de género por no ser considerada en la encuesta final, y una serie de elementos sustentados en versiones y supuestos que difícilmente serán ponderados por los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, quienes —muy seguramente— lo desecharán porque ni siquiera inició su procedimiento en los canales oficiales del partido, además de que previo a su registro firmó un documento donde dijo que aceptaría el resultado de la elección.
A pesar de ello hay algo innegable: Evangelina Moreno tiene muchos motivos para sospechar de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, y de las dirigencias nacionales que optan por las negociaciones políticas por encima de las encuestas.
Desde 2021, en este Semanario documentamos cómo el mismo partido vinotinto engaña en lo que respecta a encuestas y designaciones en Baja California. En la primera, la entonces alcaldesa, Marina del Pilar Ávila Olmeda, participó en el proceso electoral interno en busca de la candidatura a la gubernatura por recomendación del entonces dirigente, Mario Delgado.
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Marina del Pilar fue reconocida como la ganadora de las encuestas y se registró como candidata; meses después arrasó en la campaña con 20 puntos encima de su competidor más cercano, el exconvicto Jorge Hank Rhon. Un año después, y tras una lucha legal ante el INAI, ZETA confirmó en el oficio MORENA/OIP/0691/2022 que nunca hubo encuestas:
“Si bien la realización de una encuesta se encuentra contemplada en la Convocatoria, esto no significa que la misma deba realizarse obligatoriamente, sino que es una situación que puede suceder o no, en virtud de que la realización depende de la aprobación del número de aspirantes registrados”.
“Con base en lo anterior, dicha cantidad es una limitante para el número de perfiles aprobados simultáneamente, no un número que necesariamente deba agotarse”.
“Es importante mencionar que al existir únicamente un registro aprobado para el Estado referido, dicha persona posteriormente obtuvo el carácter de candidato; en consecuencia, no se materializó el supuesto descrito en las convocatorias respecto a aprobarse más de un registro y hasta cuatro por parte de la Comisión Nacional de Elecciones”.
A pesar de presumir victoria en las encuestas, Morena aceptó que no se llevó a cabo ninguna.
Tres años después, pero ahora teniendo como protagonistas a Julieta Ramírez Padilla y Armando Ayala Robles, ocurrió lo mismo cuando compitieron en busca del escaño en el Senado de la República. Según el oficio 330032124000001, también recabado mediante una petición de transparencia, se versa lo siguiente:
“Aunado a lo anterior y en apego al principio de máxima publicidad, se informa que en términos de la base novena, ‘De La Definición De Candidaturas’, la Comisión Nacional de Elecciones aprobaría, en su caso, un máximo de cuatro registros que participarán en las siguientes etapas del proceso; en caso de que sólo se aprobara un solo registro para la candidatura respectiva, se consideraría como única y definitiva en términos del inciso t. del artículo 44° del Estatuto de Morena, situación que aconteció”.
En aquella ocasión, Morena Guerra también impugnó a Julieta Ramírez, pero mediante una negociación decidió retirar la queja y logró su reelección como diputada federal.
Dos ejemplos claros de cómo en Morena pueden simular, engañar y salirse con la suya aprovechando una falsa premisa de disciplina partidaria.
No podemos establecer que haya ocurrido lo mismo en este proceso, pero de que la historia demuestra que en Morena mienten descaradamente, incluso ante sus mismos principios y militantes, no queda duda que lo hacen.





