“Es cuestión de horas”, dijo la gobernadora Marina del Pilar Ávila, para empezar a construir las obras de la desalinizadora de Playas de Rosarito, que podría empezar a operar a finales de 2029.
Antes de terminar el mes de septiembre de 2026 empezará la construcción de la desaladora en Playas de Rosarito, una obra que podrá convertir el agua salada en “dulce” casi en la misma cantidad del líquido que recibe Baja California por el Río Colorado desde el Valle de Mexicali.
La obra completa podría operar hasta 2029, pero en el gobierno de Marina del Pilar Ávila Olmeda se gestionó para abarcar las primeras dos fases. Con recurso federal se construirá y equipará la planta, y con el recurso estatal se harán las vías para enviar el agua tratada en Playas de Rosarito a Tijuana y a Ensenada.
“En términos generales, va a desestresar las necesidades de agua”, dijo la directora de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana, Mónica Vega.

“Estamos hablando de 15 mil millones de pesos con recurso federal y estatal sin que tenga ningún impacto en la tarifa del agua y ¿cuál sí será el impacto? Que estamos garantizando el desarrollo de nuestro Estado. No solo es la planta, sino los conductos para su distribución. No podemos seguir con una fuente de agua, y no podemos seguir con los tandeos”, argumentó la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda.
La construcción será de 36 meses, proyectando dar atención por 30 años. “Vamos a tener la planta desalinizadora más grande de Latinoamérica… este es un verdadero legado, un derecho humano, estamos hablando de agua”, abundó el secretario del agua, Víctor Amador Barragán.
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“Del total de agua que se tome del mar, el 50% se hace agua dulce y el proceso de energía es amigable, lo que podría provocar unos ahorros del 20 a 25% de energía…. El agua de mar sale demasiado limpia y se deben aplicar minerales para que logre con la máxima tecnología, será una planta amigable”, precisó Amador Barragán.

La obra estatal
La distribución del agua entre los tanques Morelos y Herrera será una de las obras más importantes para Baja California, pues se trata del transporte de 25 mil metros cúbicos con tuberías de 54 pulgadas por 86 kilómetros de extensión.
“La planta tendrá 2 mil 200 metros por segundo y un almacenamiento de 53 mil metros cúbicos”, explicó Mónica Vega.
“La primera parte va a corresponder a la parte sur de Rosarito y en Ensenada… en total van a ser 19 kilómetros de infraestructura y 432 millones de pesos y con esto vamos a garantizar las obras de conducción. La segunda parte nos va a permitir conducir el agua a la parte norte de Tijuana desde el tanque de Rosarito. Se contemplan 45.07 kilómetros de obra con 2 mil 612 millones de pesos”, detalló la directora de la paraestatal
Pero será al próximo gobernante de Baja California a quien le toque: “la tercera etapa es del tanque Morelos a la Presa y Zona Rio, pero eso ya le corresponde a otra administración”, dijo Vega.
En la parte federal, ya se etiquetaron 10 millones 134 millones de pesos de recursos federales, subsidiados. La primera etapa ya fue licitada a empresa Cox Energy.
“Ya está el compromiso, ya vienen dos millones para 2027, adicionales a los 6 mil del 2027… la primera etapa, son estudios complementarios de ingeniería. La construcción de todo el terreno y de construir la obra de conducción”, explicó Andrés Pulido Saveedra, secretario de Hacienda de Baja California.

La desoladora de Kiko Vega
Tanto Andrés Pulido como la gobernadora Marina Ávila Olmeda reiteraron que el proyecto de la desaladora se retrasó debido a pleitos legales en los que tuvieron que conciliar con la empresa que ganó la licitación hace ocho años.
“Este juicio de arbitraje contra el país, nosotros teníamos implicaciones y lo que se logra es concluir y se adquirió el terreno”, explicó Pulido sobre la inversión de 596 millones de pesos como parte de la solución entorno a la licitación hecha por Francisco Vega de Lamadrid”, explicó el secretario Andrés Pulido.
La gobernadora fue insistente en que la desoladora no afectará la tarifa del agua potable, pues se trata de un proyecto hecho con recurso federal y que de la venta del agua se va a financiar el proyecto por parte de los organismos operadores.
Aunque no hay fecha para la instalación de la primera piedra, será Efraín Morales, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), quien vendrá a Playas de Rosarito y pondrá la simbólica “primera piedra”.





