El empresario se reservó los detalles de lo que habló con sus captores, ya que es parte de las investigaciones que sigue la FGE en Playas de Rosarito.
Luego de cuatro días de haber sido privado de la libertad y dos de haber sido liberado, el martes 25 de agosto reapareció el empresario Jesús Molina Vargas, con la firme convicción de continuar trabajando y atender a los niños que acuden a su parque ecológico Pikin Parque de Altura, en Playas de Rosarito.
Molina Vargas fue privado de la libertad la a tarde del sábado 22 de agosto al sur de Playas de Rosarito y liberado 26 horas más tarde en el Sauzal, en el acceso norte de Ensenada. Con la voz entrecortada y agradecido, compartió parte de su experiencia en cautiverio.
“Pues se subieron videos, que la gente se enteró, y acá estas personas se enteraron de los niños, lo que hacemos, pues no sé, o sea, gracias a Dios, yo no tengo, porque económicamente no tengo dinero. Yo digo, soy una persona normal como todos, un empresario normal y no sé si para los demás que quieran unirse a Canaco para que se haga algo más fuerte”, expresó Molina Vargas.
El empresario agradeció a las autoridades, tanto a la Fiscalía General del Estado (FGE) Ma. Elena Andrade Ramírez, como a la alcaldesa Rocío Adame y a su equipo; así como el secretario de seguridad Laureano Carrillo. “Pues se aportaron bien, pues bien”, dijo antes de agradecer a Dios.
Molina descartó que esté involucrado algún trabajador en la privación de la libertad que sufrió por más de 24 horas ya que él ve por “ayudar a los trabajadores bien, para que no haya represalias de ex trabajadores, y yo creo que podemos hacer algo positivo, así como uniéndonos todos”, dijo.
Molina Vargas profundizó en su experiencia tras haber sido liberado y abandonado a pié de carretera en el Sauzal en Ensenada, dijo que al quitarse la benda de los ojos hubo mucha impotencia al ser ignorado por los automovilistas.
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“Me dejan a mí en la carretera y sin ver, no sabía dónde estaba, no sabes qué puede suceder. Y por fin ya después me quito la venday ya digo “¡ay Dios!” pero estaba todo desolado. Pasaban carros que no te ayudan por acá. Vamos perdiendo el humanismo que tenemos, por tener miedo a la gente que están en una situación de auxilio por el miedo que tenemos los ciudadanos de auxiliar al prójimo”, dijo.
Molina recordó “pedía auxilio, no va nadie. Yo no sé si es para el sur, para el norte, yo no sabía dónde estaba. Entonces pasó alguien, me ayudó con el teléfono, con mi teléfono y pude marcarle a mi hijo y de inmediato me sorprendió. Y vino el helicóptero y gracias a la fiscal Vera, al vicealmirante. Pero pues pasan así, hasta que te localizan y ahí me llegan unas patrullas y que me dio pánico, la verdad. Y ya me dice, “No, no, no somos buenos”. Me sentí más calmado”, expresó.
El empresario acordó medidas cautelares de seguridad y advirtió que seguirá trabajando en su parque ecológico en donde atiende a organizaciones civiles en atención a personas con diversas condiciones motrices y de salud mental.
“De verás gracias porque como siempre estamos abiertos, yo creo que está bien la seguridad para lo que se nos dé y que cumplan con su chamba los municipales. Pero yo no puedo dejar el trabajo con los niños que están y que sigan más activos, pero yo no puedo dejar, o sea, yo estoy aquí, no me puedo ir porque hay muchos niños que vienen y padres de familia que me piden que que no vayan solos. Tengo que atender y seguir con esto. O sea, esto no me va a doblar, sí me pega. Luego vienen todos los grupos de asociaciones civiles con niños especiales que me han hablado desde Tijuana y no voy a no voy a flaquear”, dijo.





