En la frivolidad morenista dos de sus aspirantes a coordinador estatal, organizaron cierre de “pre pre precampaña” para demostrar que los ciudadanos, para ellos, son recursos para satisfacer el ego
El pasado domingo, los punteros de las encuestas en Baja California para el nombramiento de coordinador de la Defensa de la 4T, que se convertirá en el próximo candidato de Morena a la gubernatura, dieron cátedra de la frivolidad, del valor que le tienen al ser humano y de la indolencia en torno al derroche de recursos públicos o privados que representan una inversión futura para contratos gubernamentales.
En lo que evidentemente se trató de un sinsentido, la senadora Julieta Ramírez Padilla y el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz, ambos con licencia, encabezaron eventos políticos construidos en el aire, sin ningún propósito más que el culto a la personalidad y la demostración de un poder de convocatoria artificial, en el que demuestran que, para ellos, las personas son un insumo como el combustible.
Ambos usaron argumentos emanados del discurso morenista para pervertirlo, denigrarlo y demostrar que las frases del vinotinto son sólo herramientas sofistas para obtener sus fines. Por un lado, la senadora, quien recibe gran parte de su apoyo y movilización del exsecretario del Bienestar, Netzahualcóyotl Jáuregui Santillán, usó un argumento debatible como la defensa de la soberanía (un tema que ha sido complicado para la Presidenta Claudia Sheinbaum en los últimos meses), y lo convirtió en su estandarte. Esto, a pesar de que las camisetas, pancartas y gritos de los asistentes, eran en favor de ella y su posible nombramiento de coordinadora.
A todos se les olvidó simular que su pretexto de precampaña era apoyar a la Presidenta, un apoyo no pedido y que bien pudo hacer mucho mejor desde el Senado de la República, puesto que abandonó para emprender su campaña.
Que, por cierto, a pesar de que Julieta Ramírez anunció la convocatoria de más de 11 mil personas, según los registros oficiales de la Policía Municipal, apenas alcanzó los cinco mil 500 asistentes.
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Por otro lado, Ismael Burgueño Ruiz organizó una asamblea comunitaria con -según dijo- 10 mil personas, donde no hubo un verdadero espacio para la conversación y el análisis de las carencias de la comunidad.
El evento realizado en la Zona Este de Tijuana, una de las más morenistas, pero también de las más precarizadas y violentas de Baja California, se llevó a cabo esa misma mañana, donde Burgueño llegó tarde, movilizó ciudadanos (tal y como lo hizo Julieta a través de camiones) y rindió un discurso, lo que confirma que su evento no fue ni remotamente una asamblea ciudadana donde se escuchan las problemáticas de residentes de dicha comunidad.
Burgueño y Julieta, dejaron claro ese día que las personas para ellos son insumos: son herramientas para mostrar un músculo político y simular una simpatía popular. En un evento que nadie pidió, que no tenía sentido y que se puede considerar un cierre de una campaña ilegal e inexistente, donde hicieron todo lo que sus estatutos y convocatorias rechazan.
No cabe duda que estos nuevos perfiles morenistas son la representación clara del PRIAN, manifestado dentro del vinotinto.
Este domingo 30 de agosto se definirá, tentativamente, la candidatura en Baja California. Curiosamente, Morena ha utilizado un sistema en el que prácticamente todos los días que anuncia candidatos, lo hace de forma paritaria, por lo que si en Baja California Sur se decantan por mujer, lo más seguro es que sería hombre en nuestra entidad, y viceversa.





