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lunes, agosto 31, 2026
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Cae turismo de bodas en Valle de Guadalupe

Valle de Guadalupe dejó de ser un destino exclusivamente vitivinícola hace más de dos décadas para convertirse también en uno de los principales escenarios para bodas de destino en México, un segmento turístico que hoy enfrenta desafíos por nuevas tendencias, falta de infraestructura y percepción de inseguridad.

El boom de la región fue tan importante a nivel internacional que personalidades del medio artístico solían elegir Valle de Guadalupe para contraer matrimonio. Una de estas celebridades fue Alan Page, productor y escritor vinculado a la serie The Walking Dead, cuyas nupcias se llevaron a cabo en el complejo Bruma, en Valle de Guadalupe.

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Entre los invitados, donde la mayoría pide estrictas medidas de confidencialidad, estuvo el productor y director Alejandro González Iñárritu.

El festejo se prolongó hasta las seis de la mañana del día siguiente, y posteriormente, a las 12:00 horas se realizó la tornaboda.

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Varias celebridades asistieron a la celebración, la cual incluyó birria de borrego, esquites y paletas mexicanas, describió Guadalupe Cordero, presidenta de la Asociación de Profesionales de Bodas y Reuniones de Destino (APBRD).

Para recuperar el mercado, otros organizadores de bodas consideraron urgente que el gobierno estatal de Marina del Pilar Ávila Olmeda, active un protocolo de acción para situaciones de crisis, como sucedió en febrero pasado cuando murió Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, ​alias el Mencho, en Jalisco, pero que tuvo repercusión en varios estados, como en Baja California.

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Indicaron que en la actualidad no existen acciones por parte de la autoridad para contrarrestar el efecto negativo que deja en el sector turístico un evento violento en México y que en Estados Unidos se magnifica.

Un ejemplo de la desaceleración de bodas se refleja en el periodo de 2024 y 2025, cuando las empresas dedicadas a la organización de estos eventos en la Ruta del Vino realizaron, en promedio, entre 22 y 35 al año. Para este 2026 la actividad registra una disminución, de entre 15 a 25 celebraciones programadas, de acuerdo con una encuesta realizada a tres negocios del sector.

El mercado opera bajo distintos niveles de formalidad porque mientras algunas se encuentran registradas ante la Secretaría de Hacienda, otras aún trabajan en la informalidad. En total, se estima que son más de 40 las empresas que actualmente operan en la región.

La cantidad de bodas que se celebran contrasta con la cifra de permisos que ha expedido el Ayuntamiento de Ensenada a través de la Dirección de Alcoholes y Espectáculos Públicos, ya que en el 2024 registro 95 permisos, en el 2025 fueron 89 y en lo que va del 2026 sólo 67.

Hay una desaceleración en la organización de bodas en el VDG, Foto: Cortesía

EMPRESAS DEDICADAS AL TURISMO DE ROMANCE TIENE HISTORIAL DE RESTOS

Hay otros factores que han tenido consecuencias directas en la decisión de las parejas de viajar a Ensenada para contraer matrimonio, como las restricciones de horario hasta la medianoche, competencia nacional y mejor publicidad.

Guadalupe Cordero, dirigente de la asociación, explicó que el auge de los matrimonios en Valle de Guadalupe comenzó entre 2003 y 2004, cuando parejas de Estados Unidos, Inglaterra, España, Brasil y hasta Dubái comenzaron a viajar a Ensenada exclusivamente para casarse.

Uno de los primeros retos será el de posicionar al municipio como destino para bodas sustentables, ya que ésta es una nueva tendencia y dejar de lado los eventos masivos.

Aunque reconocen que el número de nupcias en Valle de Guadalupe ha disminuido, el sector identifica una nueva oportunidad: las llamadas bodas petite, con menos de 100 invitados.

La tendencia internacional apunta hacia celebraciones más pequeñas, de 50, 70 u 80 personas, enfocadas en experiencias y sostenibilidad.

Un estudio realizado entre 2022 y 2023 estimó que las bodas destino generaron alrededor de 142 mil visitantes y más de 120 millones de dólares, además de involucrar a unas 989 empresas de servicios relacionados y generar aproximadamente 10 mil empleos directos y 36 mil indirectos.

La cadena de proveeduría abarca desde pequeños negocios de alimentos hasta chefs, floristas, transportistas, hoteles, fotógrafos y otros servicios especializados.

Cordero señaló que ahora trabajan para certificar a Ensenada como destino de bodas de romance. Las certificaciones están previstas para entregarse en noviembre. Además, en septiembre participará en el Pabellón de Romance y Viajes de Destino en Nueva Jersey, donde México busca ampliar su presencia en este mercado.

El mejor aliado para vender el destino a los contrayentes engloba: el clima templado, los viñedos y la cercanía con la frontera, que fueron algunos de los principales atractivos que permitieron competir con destinos como Cancún, Los Cabos e Isla Mujeres.

A diferencia de otros segmentos turísticos, las bodas destino generan una estancia de entre dos y tres noches, debido a que, además de los novios, implica trasladar y hospedar a decenas o cientos de invitados, contratar proveedores y organizar actividades durante varios días.

Para demostrar que la publicidad en el extranjero funciona, Cordero recordó que antes de que Ensenada se convirtiera en un destino atractivo para contraer matrimonio, ella pagó cuatro mil dólares en el 2012 para aparecer en una revista especializada de Estados Unidos, La publicación incluyó fotografías de diferentes escenarios, un mapa de ubicación e información turística de Ensenada.

La publicación parteaguas en la promoción del VDG en EU, Foto: Cortesía

La promoción ayudó a colocar al destino en el mercado nacional e internacional, pero posteriormente llegaron nuevas crisis.

La influenza de 2008 provocó cancelaciones masivas y obligó a los proveedores a renovarse para sobrevivir. Muchos organizadores y empresas relacionadas con las bodas no lograron superar ese periodo y tuvieron que cerrar.

Poco más de una década después llegó la pandemia por el virus de COVID-19, que nuevamente paralizó la actividad, pero esta vez con más complicaciones, por el periodo de aislamiento.

A esa crisis de salud, se le sumaron cambios en la regulación de los valles vitivinícolas con la publicación del Reglamento de Zonificación y Usos de Suelo para el Programa Sectorial de Desarrollo Urbano Turístico de los Valles Vitivinícolas de la Zona Norte del Municipio de Ensenada, Baja California.

Cordero señaló que anteriormente los eventos podían prolongarse hasta las seis de la mañana, pero posteriormente se establecieron restricciones de horario y actualmente el límite para concluir los festejos es la medianoche.

El cambio generó problemas para organizadores que ya tenían contratos firmados con parejas que habían planeado celebraciones de mayor duración.

 

LA INSEGURIDAD CANCELA BODAS

Uno de los problemas que enfrenta actualmente el sector es la percepción de inseguridad, afirmó Cordero, quien aseguró que algunos clientes han cancelado hasta cuatro bodas programadas para 2027 debido a la difusión de hechos violentos ocurridos en México.

“Con lo que se está publicando, pues ya sabes que en EE.UU. México estornuda y allá lo hacen neumonía”, expresó como metáfora para describir el impacto que tiene la información sobre la percepción de todo un estado.

A su juicio, el gobierno estatal y municipal tienen que implementar una estrategia de manejo de crisis que permita responder rápidamente ante acontecimientos de alto impacto y evitar que éstos afecten la imagen turística de Ensenada.

También pidió mejorar la infraestructura carretera y contar con puestos de auxilio, ya que los visitantes que sufren una avería en el valle pueden recorrer kilómetros sin encontrar una llantera o personal que pueda auxiliarlos.

Para Cordero, además de la profesionalización, el sector necesita fortalecer la ética empresarial para evitar que los problemas de unos cuantos afecten a toda la industria.

A pesar de los desafíos, los organizadores consideran que Valle de Guadalupe conserva ventajas competitivas importantes y que el futuro estará en atraer celebraciones más pequeñas, sustentables y especializadas, al tiempo que se recupera la confianza de los mercados internacionales.

 

BODAS SÍ, PERO CON REGLAS

Para Fernando Pérez Castro, empresario viticultor y propietario de Finca La Carrodilla, este debate sobre las bodas en Valle de Guadalupe no debe plantearse como una oposición entre vitivinicultura y turismo, sino un acuerdo para mejorar la calidad de vida de quienes viven en la zona.

“No es una cuestión de a mí no me gusta que haya bodas o a mí no me gusta que haya conciertos”, aclaró, al advertir que el propósito debe ser proteger el patrimonio de las familias que durante años han invertido en viñedos y que dependen económicamente de la producción de vino.

Pérez Castro reconoció que las bodas representan una actividad complementaria importante para la región de Valle de Guadalupe y puso como ejemplo su propio proyecto, donde tiene una iglesia en la que se realizan ceremonias matrimoniales.

El expresidente del Consejo Estatal de Productores de Vid, se pronunció en contra de los organizadores que incumplen los horarios establecidos en el reglamento y prolongan los eventos hasta altas horas de la madrugada.

Organizadores buscan certificación de sustentabilidad, Foto: Cortesía

“Nosotros estamos a favor de las bodas, siempre y cuando se lleven en el marco de lo que establece el reglamento”, reiteró, ya que se trata de normas para mejorar la convivencia con el sector agrícola.

El empresario consideró que quienes eligen Valle de Guadalupe para celebrar una boda deben entender que se trata de una zona rural y que las celebraciones deben desarrollarse con respeto hacia quienes viven y trabajan en la región.

Negó que el argumento de que la reducción de horarios sea la causa de una supuesta disminución en el número de celebraciones matrimoniales.

“No tengo la impresión de que haya menos bodas”, afirmó, y propuso recorrer el valle cualquier sábado para observar la cantidad de jardines que aún mantienen sus eventos.

A decir de Pérez Castro, el problema no es la existencia de bodas, conciertos o actividades turísticas, sino la falta de cumplimiento de las reglas por parte de algunos operadores.

En este contexto, el desafío para los organizadores y empresarios no parece ser elegir entre viñedos y turismo, sino encontrar un equilibrio que permita que las bodas continúen generando visitantes, empleos e ingresos sin rebasar los límites establecidos para la convivencia en el valle.

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Lorena Lamas
Lorena Lamas
Inició sus estudios en la carrera de Periodismo de la Universidad de a Morelia (UDEM) y egresó de la licenciatura en Comunicación del Centro Universitario de Tijuana (CUT). Desde el 2014 colabora en el Semanario ZETA. Se ha desempeñado como reportera en los municipios de Ensenada y San Quintín.

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