Unas 2 mil 295 personas fallecieron a causa de los dos terremotos que sacudieron zonas de Venezuela el 24 de junio de 2026, informó el 1 de julio de 2026 el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, en un discurso transmitido por la televisión estatal.
Según el funcionario, las personas heridas por los sismos ascienden a 11 mil 267, mientras que los rescatados llegan a 6 mil 461. Rodríguez agregó, en una declaración difundida por la estatal Venezolana de Televisión, que se han contabilizado 12 mil 841 personas damnificadas.
Los movimientos telúricos, de magnitud 7.2 y 7.5, tuvieron como epicentro la zona costera del estado La Guaira, donde el colapso de cientos de edificaciones concentró la mayor parte de las víctimas. En Catia La Mar, balneario ubicado a unos 40 kilómetros de Caracas, decenas de edificios en ruinas fueron marcados con la letra D de “deceased” (muerto), nomenclatura internacional que indica que el inmueble ya fue inspeccionado por los equipos de rescate.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional en homenaje a las víctimas, mediante un mensaje difundido en Telegram. “Venezuela tiene el alma rasgada por las pérdidas humanas causadas por los devastadores terremotos”, escribió la mandataria. En una publicación en su cuenta de X, añadió que “en estos momentos de profunda tristeza, abrazamos a quienes sufren esta tragedia”.
Un balance oficial previo, difundido antes de la cifra reportada por Jorge Rodríguez, había ubicado el número de muertos en mil 943, mientras que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estimó en unos 50 mil las personas desaparecidas. El Gobierno venezolano contabilizó, en ese mismo corte, unos 16 mil damnificados, cifra considerablemente menor al estimado de la ONU de hasta siete millones de personas en esa condición.
Javier Rodes, coordinador de un grupo de rescate de España, señaló que la búsqueda de sobrevivientes se acercaba a su fin. “No se pierde el tiempo en un lugar donde no se espera recuperar personas con vida”, declaró. Añadió que la gran mayoría de los edificios afectados en La Guaira ya habían sido marcados por los equipos de rescate.
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Un equipo de rescatistas estadounidenses recorrió, la noche del 30 de junio de 2026, un residencial de dos torres en Catia La Mar sin detectar supervivientes. Las redes sociales continúan con publicaciones de fotos de niños, ancianos y parejas, junto con sus nombres, descripciones físicas y números de contacto para recibir información.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advirtió que miles de personas que perdieron su vivienda no cuentan con suficiente alimento, y que muchas permanecen en estacionamientos, canchas deportivas o campamentos improvisados a la intemperie.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU solicitó a la comunidad internacional 50 millones de dólares para asistir a unas 500 mil personas durante un periodo de tres meses. Antes de la tragedia, la ONU calculaba en casi 8 millones las personas que necesitaban ayuda humanitaria en Venezuela, país que atravesaba ya una grave crisis humanitaria. La oficina para los refugiados de la ONU había alertado sobre tensiones en aumento por el acceso limitado a la ayuda.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre la presión extrema que enfrentan los servicios sanitarios venezolanos, así como el riesgo de propagación de enfermedades virales e infecciosas prevenibles mediante vacunación.





