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domingo, junio 28, 2026
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Se dice despojado de negocio gastronómico en Tijuana y continúa huelga de hambre

Mario Alberto Rodríguez sigue manifestándose al exterior de La Casa del Mole en Zona Río; acusa a sobrina y bufete de abogados de apropiarse de empresa restaurantera. Lleva más 100 horas en huelga

Mario Alberto Rodríguez Amador, quien se identificó como propietario de la Casa del Mole, con ubicación en la colonia Libertad, así como en la Zona Río de Tijuana, emprendió una huelga de hambre en un afán de llamar la atención de la autoridad, ante lo que denominó “una serie de maniobras” ejercidas para dejarlo fuera de la empresa restaurantera.

“Yo lo que busco aquí es justicia para recuperar nuestro negocio, que se lo apoderó una sobrina con el contubernio de un bufete de abogados, RBL”, manifestó en entrevista con ZETA.

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Detalló que su pariente y el equipo jurídico cambiaron la razón social del restaurante, de tal suerte que pasó de ser La Casa del Mole S. de R.L. a Ami Milanés Rodríguez.

“No sabemos qué hicieron. No sé qué pasos llevaron a cabo. Mi duda es esa, cómo pudieron cambiar de nombre sin nuestra autorización. Nosotros no hemos vendido, no hemos cedido ningún beneficio, no hemos otorgado ningún permiso para que se cambiara de nombre ni la razón social ni el contrato de arrendamiento ni los servicios”, sostuvo el manifestante, quien procedió a llevar a cabo la huelga al exterior del establecimiento ubicado en Zona Río.

Se solidarizan con huelguista. / Foto: Eduardo Andrade

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“Cómo pudieron lograr hacer todo eso y si lo hicieron y están entre comillas legalmente operando, entonces la cosa está más difícil para la sociedad. Yo considero que se estaría gestando en estos momentos el nacimiento de un cártel, pero ahora en el sector restaurantero”, afirmó.

Aseguró ser socio fundador de La Casa del Mole y sostuvo haber abierto el restaurante en conjunto con una hermana suya, de nombre Ana Lilia Rodríguez, y de quien dijo que falleció hace alrededor de dos años y medio.

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Reveló que a su consanguínea le sobreviven dos hijas, en cuyo caso “son herederas” y por consiguiente socias suyas.

En referencia a Ami Milanés Rodríguez explicó: “Es hija de otra hermana, pero no tiene ninguna relación legal en el negocio”.

Establecimiento en Zona Río / Foto: Eduardo Andrade

De acuerdo con el entrevistado, su antigua socia no dejó testamento, de manera que las hijas contrataron al bufete de abogados RBL en el ánimo de tener acceso a los bienes de la empresaria restaurantera, en la parte que les correspondía.

“Llevaron a cabo el sucesorio, sin embargo, también se confabularon con Ami Milanés para empezar a ver cómo quedarse con el negocio. En ese limbo que hubo en el proceso a mí me sacaron de la jugada y al poco tiempo a las dos socias también las quitaron y de repente le dijeron a ella ya no estás aquí, ya está a nombre de Ami Milanés y vete de aquí porque si no, llamamos a la patrulla”, mencionó Rodríguez Amador, quien el día de hoy se hizo acompañar de una de las hijas de su antigua socia.

Del bufete de abogados, la sobrina acompañante indicó que está conformado por Anastacio Eduardo Beltrán Espinoza, Cruz Manuel Rejón Sánchez, Enrique Núñez Vázquez, Francisco Armenta Laguna, Karen Alejandra Rejón.

El huelguista estableció que para sustentar la propiedad que dijo tener del negocio “existen dos razones sociales”, tratándose de La Casa del Mole S. de R.L., correspondiente al establecimiento de la colonia Libertad, y La Casa del Mole Río, respectiva a la otra ubicación. Señaló que Ami Milanés Rodríguez se apoderó de los dos establecimientos.

Expuso que en su contra se llegó a emitir una orden de restricción, medida que finalmente ya perdió vigencia: “Ahorita ya no está vigente, pero recurrieron a eso para mantenerme alejado del restaurante”.

Aseveró que a causa de la huelga de hambre a la que procedió la clientela en Zona Río disminuyó en 90%.

Este domingo, 28 de junio, el establecimiento se encontraba operando, aparentemente con escasa clientela y una cartulina en la fachada, en la que podía leerse: “Estamos abiertos”.

“Afortunadamente desde que inicié la huelga de hambre la sociedad de Tijuana me ha apoyado bastante. Estoy sorprendido del apoyo que me ha brindado la ciudadanía”, profirió.

A decir del manifestante, ya lleva cuatro días en huelga; sus fuerzas comienzan a decaer y presenta síntomas como mareo, dolor de cabeza.

En cuanto al propósito de llevar a cabo la huelga asentó: “Hay dos: el recuperar el negocio, que las autoridades me apoyen para hacerlo y la otra es que la gente me apoye en dejar de consumir aquí”. Sostuvo que se mantendrá en ese plan hasta que la autoridad competente tome parte en el asunto o su estado de salud se lo demande.

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Autor(a)

Eduardo Andrade Uribe
Eduardo Andrade Uribe
Licenciado en Comunicación por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México; con certificado de terminación de la maestría en Cultura Escrita otorgado por el Centro de Estudios Sor Juana. Activo en semanario ZETA dese 2005.
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