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lunes, junio 1, 2026
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“Para mí, todo es ficción, al final”: Andreu Martín

“Cuando alguien conoce una historia y la cuenta, está convirtiendo esa realidad en ficción”, expresó a ZETA el autor de “Cabaret Pompeya”

 

Los años trágicos del pistolerismo en España, específicamente en Barcelona, entre las décadas los 20 y 40 del Siglo XX, es lo que el reconocido narrador Andreu Martín cuenta en su afamada novela “Cabaret Pompeya”, publicada en 2023 por Siruela, con la que obtuvo el Premio Sant Joan Unnim 2011.

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“Todos los libros que escribí antes de ‘Cabaret Pompeya’, que fueron muchos, en realidad fueron ensayos para escribir ‘Cabaret Pompeya’”, reconoció Andreu Martín (Barcelona,1949) en una entrevista para ZETA donde el autor confesó algunos detalles de su tan celebrada novela, pero también los riesgos del narrador al recrear la historia no sólo desde la ficción, sino desde su ideología.

 

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“LA BARCELONA DE LAS PISTOLAS”

“Barcelona, 1920, es la época convulsa de las bombas y el pistolerismo. Fernando, Miguel y Víctor se conocen en el Pompeya, uno de los más animados music halls del Paralelo. Fernando es bandoneonista y Miguel y Víctor trabajan en el puerto; los tres tienen 20 años, son alegres, seductores, amigos de la diversión y están dispuestos a comerse el mundo, pero tampoco son ajenos a los ideales políticos que se respiran en el ambiente. La historia de su amistad, que resistirá las crueles embestidas de la Guerra Civil y la posguerra, es el hilo conductor de esta novela de trama trepidante y adictiva, de agentes dobles, tanguistas, comisarios, anarquistas y maquis, de odio, amor, injusticias y venganzas”, tal como Siruela presenta la obra de Andreu Martín, el narrador que reconoció que originalmente escribiría una novela de los años 20 que al final se convirtió en una obra donde se ven retratados algunos familiares suyos en medio de aquellos años convulsos inmersos entre el franquismo y la república, entre la derecha y la izquierda, tal como reveló a este Semanario:

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“La génesis de ‘Cabaret Pompeya’ es aquellos años 20. En realidad, yo empecé queriendo escribir una novela de los años 20, que son los años del pistolerismo en Barcelona, unos años en que se mataba más gente en Barcelona que en Chicago; se ha hecho más famoso Chicago, pero se mataba más gente en Barcelona. Era una época muy turbulenta y de la cual mi padre me había hablado. Me había hablado porque él lo vivió en su juventud”.

“Yo quise escribir eso inicialmente, pero de repente buscando documentación, preguntando a unos, preguntando a otros, se extendió mi pretensión a escribir sobre la Barcelona de las pistolas; porque si la Barcelona de los años 20 fue muy turbulenta y hubo muchas pistolas en la calle, después de los años 20 vinieron los años 30, que fueron los años de la guerra, y evidentemente durante los años de la guerra también hubo muchas pistolas y muchas armas corriendo por Barcelona, y muchos muertos”.

“Pero después de los años 20 y de los años 30, vinieron los años 40, cuando Franco ganó la guerra; y algo que se sabe poco es que quedaron resistentes, quedaron resistentes anarquistas que pistola en mano se dedicaban a hacer atentados y a cometer atracos para poder pagar las fianzas de la cárcel de los compañeros. Y entonces esto se me extendió y me dio lugar a escribir sobre la Barcelona de las pistolas”.

“La novela que tenía que empezar siendo una de mis novelas típicas de 120 páginas, se extendió y se extendió y se extendió. Y si la tendría que haber escrito en un año, como normalmente me dura una novela, estuve cinco años escribiendo ‘Cabaret Pompeya’. Además, resultó que a medida que la iba escribiendo, me daba cuenta que inconscientemente iba recreando la vida de mi padre. Mi padre no es ninguno de los personajes que aparecen aquí, pero podría ser cualquiera de ellos. La historia está bastante inspirada en un tío mío que era músico, que tocaba bandoneón, tocaba tango usando bandoneón, pero también en la vida de mi padre con su servicio militar en África, la guerra tal como la vivió él, el momento en que se casó, etcétera, y a partir de ahí se convirtió en una novela familiar. O sea, lo que pretendía era al principio una novela de gangsters; se terminó convirtiendo en una novela familiar, donde hay mucho de mí, de mi padre, de mi madre y de toda mi familia en general”.

Cortesía

 

CAMBIARSE DE BANDO PARA SALVAR LA VIDA

En tiempos de guerra, lo importante es salvar la vida. Fernando, Miguel y Víctor, los protagonistas de “Cabaret Pompeya”, sobreviven entre la república y el franquismo, donde Andreu Martín también explora los límites de la bondad y la maldad:

“En realidad ‘Cabaret Pompeya’ es una historia de amistad donde no hay buenos ni malos y donde lo que hay son supervivientes, y tiene mucho que ver con la manera como me contaba la historia mi padre, donde no había buenos ni malos y lo que había eran supervivientes y cada uno hacía lo que podía. Mi padre no se apuntó voluntario al ejército; igual que el personaje de Fernando en la novela, no se apunta voluntario al ejército de los republicanos por una cuestión de ideología. Él lo hace porque hace dos meses que se ha casado con mi madre y si se presenta voluntario, puede elegir quedarse en Barcelona y así verá más a mi madre que si se va al frente, igual lo matan. Pues mi padre se apunta a eso como superviviente y como superviviente pues ahí vivió lo que vivió como pudo y escapó. ¿Cómo escapó?, como pudo y le prometieron que si volvía no le pasaría nada y terminó en un campo de concentración donde sufrió torturas”.

“Fernando es trasunto al mismo tiempo en unos aspectos de la vida que vivió mi padre en los años 20 con su servicio militar en el norte de África y al volver del servicio militar se casó como se casa Fernando; pero también es un poco trasunto de aquella autobiografía que pillé de mi tío, el músico. Porque mi tío, el músico, dejó una autobiografía que literariamente no era muy aceptable, pero tenía un contenido absolutamente delirante de sus aventuras por Europa durante los años 40. Entonces, esta es la historia de esos dos”.

Entre uno y otro bando, siempre la idea es salvarse, continuar viviendo; tal es el papel de Miguel Jinete, el personaje que, por salvar la vida, la ideología queda en segundo término:

“Miguel Jinete es el personaje que los une y que, sobre todo, yo quise jugar con ese personaje porque es el amigo íntimo que los salva de todo, le salva la vida. Qué malo es Miguel Jinete, qué falso es, qué envidioso es, pero a la vez qué suerte tienen los otros dos de tenerlo como amigo, porque gracias a que es un falso y un traidor y que se pasa continuamente al bando de los ganadores, pues está salvando la vida continuamente y evita que los maten tanto al uno como al otro”.

 

“SIEMPRE SE HACE ALGUNA DISTORSIÓN AL CONTAR LA HISTORIA”

Al leer “Cabaret Pompeya”, de repente el lector corre el riesgo de tomar partido entre uno y otro bando en tiempos de guerra. Andreu Martín reconoce los peligros del narrador al contar la historia desde la ficción, sobre todo cuando se escribe desde la ideología.

— ¿Cuál es el principal riesgo al contar la historia desde la ficción?

“Siempre se hace alguna distorsión al contar la historia, y muy evidentemente las creencias y la ideología del autor influye en la manera como cuenta aquella historia. Hoy día, en España, los que cuentan la Guerra Civil se cuenta de una manera según quien sean unos, y se cuenta de alguna manera según sean otros”.

“Hasta hace poco, los que tenían más la palabra contando la Guerra Civil, o los años trágicos de pistolerismo en España, eran la izquierda, y la izquierda dio unas razones. La izquierda, debido a su manera de ser, a su manera de interpretar el mundo, trata de ser ecuánime; y al ser ecuánime dice: ‘Los malos hacían tantos disparates, pero nosotros también cometíamos disparates’. En cambio, la derecha dice: ‘Los malos son malos y los buenos son buenos; nosotros todo lo hicimos bien y los rojos todo lo hicieron mal’. Es una diferencia, pero siempre se distorsiona. Entonces, a la hora de poner una cosa al lado de otra, una versión al lado de la otra, resulta que los dos están de acuerdo en que los rojos hicieron cosas malas, pero no están de acuerdo en que los que no eran franquistas hicieron cosas malas. La parte franquista dice: ‘Nosotros no hicimos nada mal’. Siempre hay ese riesgo de que la ideología del que lo explica, influya”.

“Yo me pretendo -pero es mentira, no es cierto- muy ecuánime, porque yo en ‘Cabaret Pompeya’ no me acabo casando con nadie. Es evidente que la época del capitalismo salvaje que vivía Barcelona en los años 20 requería una intervención de los anarquistas. Los obreros, cuando tomaron las armas, no hacían más que defenderse, diríamos. Entonces, cuando llega la guerra es verdad que tenía que haber una reacción contra unos anarquistas que quizás se habían pasado, y entonces alguien tomó una decisión, pero los que tomaron la decisión también se pasaron de la raya y, entonces, en Barcelona los anarquistas volvieron a tomar el poder. Y para que los anarquistas no tuvieran el poder, los comunistas vinieron y arremetieron contra los anarquistas”.

“Y si los comunistas eran buenos que trataban de poner orden en una especie de caos loquísimo que se había producido, los comunistas también se pasaron de la raya, influenciados por el espíritu soviético de Stalin: montaron unas checas y unas zonas de torturas muy lamentables. Entonces, para que esto no ocurriera, vinieron los franquistas y los franquistas peor que peor; ellos también trataban de poner orden, pero entonces fueron peor y recurrieron a los nazis para que formaran una policía a la manera de las SS nazis. Y así fue como se construyó España”.

“Yo trato en mi novela de que se vea todo este proceso y de que cuando te enamoras de todo lo que hacían los anarquistas, que era mucho y muy bueno, llegue un momento en que digas: ‘Pero hombre, esto no se hace’. Y entonces vienen los comunistas, y cuando llegan los comunistas dicen: ‘Bueno, ahora tendremos paz y gloria’, pero tampoco; y cuando llegan los franquistas, tampoco. Yo creo que ésta es la pena de la humanidad. En estos momentos, ahora, muchos años después de haber escrito ‘Cabaret Pompeya’, también estamos viendo cómo llega alguien que quiere poner orden, y pone muy buena fe y la acaba cagando; y viene otro para corregir lo que hacía el anterior, y la acaba cagando. Ahora estamos abocados a un ultraderechismo global liderado por el loco del Trump que ya veremos a dónde nos conduce”.

 

“PARA MÍ TODO ES FICCIÓN”

Pero recrear algunos pasajes de la historia de hace un siglo por supuesto que conlleva algunos riesgos, entre ellos que una versión de la realidad finalmente desemboque en ficción, tal como propone Andreu Martín.

— ¿Qué papel juega la ficción al contar la historia?

“Para mí, todo es ficción, al final. Quiero decir que cuando alguien conoce una historia y la cuenta, está convirtiendo esa realidad en ficción. La ficción es la realidad corregida y mejorada. La ficción es una distorsión de la realidad para convertirla en paradigma, en un ejemplo. La realidad, al fin y al cabo, es una cosa que sucedió un día, exactamente a tal hora y en tal sitio. La realidad es completamente caótica, desordenada: no tiene finales, ni felices ni no felices; o aparecen los finales al cabo de los años cuando ya a nadie le interesa”.

“La realidad no tiene puntos de giro: tiene muchos conflictos, pero desordenados, y cuando la literatura se inspira en esa realidad y la pasa a la ficción, es cuando empieza a poner orden en la realidad, hacer que nos sea comprensible, y le da explicaciones y le da motivaciones y nos habla de conflictos concretos a personajes concretos, y le da un final feliz o no; eso es la ficción. Al fin y al cabo, toda historia tomada de la realidad, cuando la narras se convierte en ficción”.

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Autor(a)

Enrique Mendoza
Enrique Mendoza
Enrique Mendoza Hernández estudió Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) Campus Tijuana. Premio Estatal de Literatura 2022-2023 en la categoría de Periodismo Cultural, otorgado por la Secretaría de Cultura de Baja California; Premio Nacional de Periodismo Cultural FILEY 2025, otorgado por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), a través de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, y Manos Libres Periodistas. Ha sido incluido en diversas antologías, entre otras, en “Relatos de frontera y otras costumbres. Crónica joven de Tijuana”, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Centro Cultural Tijuana (CECUT) en 2013. Autor del libro “Poetas de frontera. Anécdotas y otros diálogos con poetas tijuanenses nacidos en las décadas de 1940 y 1950”, publicado por la Secretaría de Cultura de Baja California en 2024. Es periodista cultural en Semanario ZETA, en Tijuana
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