“La brevedad es lo de hoy: cápsulas informativas, fichas bibliográficas, más que textos con hondura y perspectiva, a la usanza de la comunicación gráfica o telegráfica de las redes sociales”, expresó a ZETA el autor de “Días inhábiles”, título ganador del Premio Estatal de Literatura 2024 en el género de Periodismo Cultural
Con “Días inhábiles. Aproximaciones a la poesía y otras formas de abducción”, el poeta y ensayista Jorge Ortega (Mexicali, 1972) ganó el Premio Estatal de Literatura (PEL) 2024 en el género de Periodismo Cultural, cuyo título impreso, editado este año por la Secretaría de Cultura de Baja California, fue presentado el pasado jueves 28 de mayo de 2026 en el Foro Central de la Avenida Revolución de Tijuana.
Ortega compartió la primera presentación de “Días inhábiles”, una obra que “apuesta por la crítica de poesía, algo poco habitual en el medio cultural mexicano, porque el autor tiene conocimiento de varias generaciones poéticas y da cuenta de ellas y al hacer un mapa de las literaturas regionales, las vincula con tradiciones universales”, de acuerdo con el Jurado del PEL 2024 en el género de Periodismo Cultural que estuvo integrado por Vicente Alfonso Rodríguez Aguirre, Eduardo Huchín Sosa y Ernesto Reséndiz Oikión.
ENTRE LA POESÍA Y EL PERIODISMO CULTURAL
Jorge Ortega ha ganado el Premio Estatal de Literatura 2000 en el género de Poesía, con “Baladas para combatir la inanición”, y en 2004 en la categoría de Ensayo Literario, con “Tríptico arbitrario”. Y a propósito de su Premio Estatal de Literatura 2024, ahora en el género de Periodismo Cultural, por “Días inhábiles”, Jorge Ortega valoró en entrevista para ZETA:
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“Se trata del primer reconocimiento público en un género que llevo practicando discretamente más de 30 años: el periodismo cultural. Junto a la publicación de mis poemas iniciales, allá por 1991, muy pronto aparejé la redacción y publicación de reseñas sobre libros de poesía en suplementos culturales y revistas especializadas de México y la región noroeste del país, tales como Tierra Adentro, Esquina Baja, Trazadura, Inventario y Contraseña. De modo que la reflexión sobre la poesía de mis contemporáneos siempre ha caminado, de forma paralela, junto al trayecto de mi creación poética. Gracias al puente del pensamiento poético, crucial en la tradición lírica occidental, y que he cultivado desde mi primera juventud, la creación poética y la crítica literaria han sido en mí concurrentes por más de tres décadas”.

— ¿Cómo o por qué empezaste a escribir y publicar sobre poesía?
“Comencé escribiendo poesía y la poesía ha sido, a lo largo de casi siete lustros, el lenguaje, la sensibilidad y el destino que sostiene toda mi obra en su conjunto, tanto la investigación filológica y el ensayo, en el mundo de la academia y de los libros, como el reseñismo y el articulismo en medios de comunicación impresos o digitales. La transición de la poesía al periodismo cultural fue automática, inconsciente, como si hubiera un impulso, una fuerza o una predisposición ya innata que me condujera del hemisferio de la imaginación poética al del raciocinio, del territorio del delirio inducido al de la lucidez apasionada. En el fondo, la energía creadora es una sola y toma distintos canales según la voluntad del autor y el grado de efervescencia que le inspira su objeto de estudio, como la sangre que bombea el corazón al resto del cuerpo a través de las diferentes arterias. La intuición poética es la sístole que funde la poesía con la deliberación, la inventiva con el juicio estético”.
LOS “DÍAS INHÁBILES” DE JORGE ORTEGA
Además de sus libros de poesía, Jorge Ortega también ha publicado diversos títulos de ensayo sobre el género lírico, como “Fronteras de sal. Mar y desierto en la poesía de Baja California” (2000), “Litoral de prosa” (2001), “Tríptico arbitrario” (2005), “El ancla y el arado. Apuntes sobre poesía iberoamericana y otras afinidades” (2014) y, el quinto, “Días inhábiles. Aproximaciones a la poesía y otras formas de abducción” (2026).
“Las colaboraciones más lejanas de ‘Días inhábiles’ se remiten a 2020, ese parteaguas en la historia del tercer milenio timbrado por el brote de la pandemia que clausuró al mundo por más de doce meses. Y el material más reciente apareció todavía al despuntar 2025, antes del cierre de la convocatoria del certamen. Durante dicho lapso, la mitad de un decenio, escribí y difundí reseñas de novedades de poesía de voces pertenecientes a la órbita local, nacional e internacional, pero también obituarios y valoraciones de poetas de variadas generaciones, lo mismo que prólogos, artículos especulativos sobre poesía y acerca de libros anómalos de índole poética. Si bien la materia dominante es la expresión lírica, la aproximación al tema cambia en función del sesgo de las múltiples poéticas abordadas”.
Entre los textos contenidos en “Días inhábiles” figuran, por ejemplo, “Juan Gelman: Vida y poesía”, “Jerome Rothenberg: Un espacio más hondo”, “Retrato de José Vicente Anaya”, “Plenitud y tránsito de Julio Trujillo”, “Ángel Ortuño: La obstinación del carbunclo”, “Jorge Alvarado Robles: La huella de la poesía”, “Rasgos comunes: Siete poetas jóvenes de Tijuana, 45 años después”, “Jorge Ruiz Dueñas o la errancia sin límite” y “Ruth Vargas Leyva: Unir los puntos”.
Así como “Rosina Conde: La literatura que vino del norte”, “Gaspar Orozco o la pantalla de papel”, “Antonio León: Mascarada y catarsis”, “Carlos Alberto Rodríguez o la autopista de la memoria”, “Pura López Colomé: Toda la poesía”, “Alessio Brandolini: Rastros de una expedición”, “José Javier Villarreal: poeta de provincia, hijo pródigo”, “La rapsodia de Jorge Humberto Chávez”, “Luis Armenta Malpica: El aire y la pólvora”, “Arturo Gutiérrez: Balance general”, “Mercedes Luna Fuentes: La casa del ser”, entre otros.
— ¿Qué tienen en común los poetas de los cuales escribes en “Días inhábiles”? ¿O por qué han sido de tu interés en estos últimos años los poetas incluidos en este libro?
“La muestra a la que aludes es un tanto aleatoria. Responde a la coincidencia de las fechas de conmemoración luctuosa, de las necrológicas y de publicación de los libros de los poetas de los que me ocupo. No obstante, más allá de esta casualidad cronológica, hay en el índice un aire de familia, además del indiscutible criterio de calidad: la heterogeneidad estilística de la sinfonía que componen las voces ahí recogidas, lo que habla de la representatividad de un gusto, el que he urdido con el tiempo como lector indiscriminado de todo tipo de poesía y no únicamente de la que pudiera ser afín a mi concepción de lo poético, y lo digo tanto por la poesía que escribo como por la que leo o con la cual me identifico”.
“Me considero un lector de poesía que halla la fruición en la desemejanza: retórica, discursiva, idiomática, etaria, geográfica. La nobleza y la prerrogativa del periodismo cultural radica en la libertad de encargarse de las diversas propuestas de una realidad literaria, por disímbolas que sean”.
— ¿Por qué “Días inhábiles” constituye “una defensa de la poesía”, como mencionaste en la presentación?
“‘Días inhábiles’ implica una defensa de la poesía, a la manera de Shelley, en la medida que reivindica de principio al fin al género poético frente a la afluencia de otras disciplinas y la alternativa de hacerse cargo de ellas. El primer artículo establece la tónica. Denominado ‘La poesía y las artes’, postula ya de entrada la categoría de lo poético como el estado al que aspira, más allá de la naturaleza de su propio lenguaje, cada una de las especialidades del genio artístico: pintura, música, escultura, danza, arquitectura, cine. Y lo que sigue a eso es una constelación de textos que enfocan numerosas apuestas, en el ecosistema de la lírica, unidas, a la vez, por la pluralidad y la singularidad. Por lo demás, el jurado del concurso descifró esta tentativa, concediéndole un voto de confianza al decidir premiar una obra que privilegia a la poesía como una expresión fundamental, necesaria y perenne del acontecer cultural de nuestra época”.

EL POETA QUE ESCRIBE PERIODISMO CULTURAL
“Días inhábiles” está compuesto por ensayos, artículos, reseñas, prólogos o notas en diversos medios digitales o impresos, como Arquetipos, Carruaje de pájaros, El Septentrión, La Gualdra, La Santa Crítica, Laberinto, Letras Libres, Luvina y Periódico de Poesía, en cuyos espacios Jorge Ortega ha ejercido el periodismo cultural.
— Considerando la tradición del periodismo cultural que han ejercido diversos autores mexicanos desde el siglo XIX, cuando el periodismo cultural lo ejercían esencialmente escritores, ¿qué posibilidades de creación o de expresar tus ideas sobre poesía desde el ensayo, la crítica o la reseña, te ha brindado el periodismo cultural?
“Escribo sobre los libros que me prendan, vaya, de los que me resultan estimulantes y que en ocasiones, o quizá más de las veces, se encuentran en las antípodas, es decir, en un espectro o un polo estético ajeno, cuando no opuesto, al mío. Opero sin prejuicio y sin la acuciante férula del sectarismo. Hablo de la poesía con la que puedo inaugurar y mantener un diálogo franco, una complicidad imprevista, pero grata y perdurable, mediante libros que busco por una curiosidad genuina o que caen en mis manos por una suerte de predestinación”.
“Escribo sólo de lo que me atrae, no de lo que no me cautiva, y con el afán de compartir en voz alta mis hallazgos, no de ofrecer un juicio de valor sobre lo que vale o no la pena leer. En todo caso, el valor de los libros o de los poetas que exploro radica en la atención que les dedico. La crítica es antes que nada análisis razonado y no sólo dictamen favorable o desfavorable. Antes de llegar a la tinta, llevo a cabo la criba del trabajo poético de los otros que exploro y examino. Mi compás de selección del periodismo y el ensayo que desarrollo, como afluentes de mi receptividad poética, se rige por esa convicción, donde la sensibilidad y la inteligencia enlazan su camino”.
— ¿Por qué crees que “hay poco periodismo cultural en los medios”?, tal como afirmaste en la presentación editorial de “Días inhábiles”…
“Salvo honrosas excepciones, el espacio que la prensa escrita o los medios impresos dedican al periodismo cultural, y ya no se diga a la crítica literaria, y aún más al reseñismo de la poesía, es cada vez más restringido, por no decir nulo. El margen para ello se ha vuelto también más limitado en los suplementos del orbe hispano, donde hay poco lugar para dar a las reseñas o a los artículos la profundidad que merece el tema en cuestión. La brevedad es lo de hoy: cápsulas informativas, fichas bibliográficas, más que textos con hondura y perspectiva, a la usanza de la comunicación gráfica o telegráfica de las redes sociales, la nueva divisa de intercambio mediático con el planeta. Sin embargo, ciertas plataformas digitales disponen de mayor holgura para auspiciar, muchas veces sin tope de caracteres, una literatura del registro crítico que es, sin duda, la mejor forma de preservar la memoria histórica de la creación lírica, y, por supuesto una conciencia pública del quehacer literario de una lengua, un país, una comunidad de lectores”.
“Como sea, es y será desde luego siempre bienvenido, a través de las generaciones emergentes o venideras, el arribo de proyectos de revistas de papel o virtuales que resuciten esa cultura de la difusión artística y del debate intelectual que tanto arraigo tuvo en México, y que lo sigue teniendo, claro, por el precedente de una tradición hemerográfica, editorial, que parece estar por ahora en un limbo”.
— ¿Cuál es tu postura sobre el papel del periodismo cultural en la actualidad en México, condicionada ya por la Inteligencia Artificial, las redes sociales, la violencia y la polarización política?
“Soy partidario de que lo que se escribe y publica, asumido como literatura, tenga su origen en la mente humana. La Inteligencia Artificial puede asistir acaso los procesos de indagación periodística, mas no sustituir la pulsión creadora, sentiente y cognitiva del autor, sujeto vital. Y, por otro lado, el periodismo cultural debe ser a su modo una especie de conciencia grupal del tiempo que vivimos, concediendo relevancia a las poéticas abocadas a la radiografía y el testimonio de la hora cruenta que podríamos experimentar como sociedad, lo mismo que lo hacemos con la exaltación de la alegría y la celebración de la naturaleza desde el enclave del poema, la más destilada forma verbal de la emoción y la conmoción”.
“EL PERIODISMO CULTURAL ES PARA MÍ ENSAYO COMPACTADO”
Poeta y ensayista, Jorge Ortega pertenece a la estirpe de autores que escriben poesía y reflexionan sobre el género; reflexiona sobre la obra de otros autores, tradición que también han contribuido poetas como Antonio Machado, T. S. Eliot, Paul Valéry, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Yves Bonnefoy, Rosario Castellanos, Olvido García Valdés, Mario Montalbetti, María Auxiliadora Álvarez.
— ¿Por qué escribir sobre la obra poética de los demás o de otros autores? ¿Escribes nada más sobre los poetas que te gustan?
“Me considero heredero de un extenso y sólido linaje de poetas ensayistas que se remonta al siglo XIX, con Baudelaire, y que se desenvuelve hacia el porvenir con otros nombres ilustres, algunos de los cuales indicas en tu pregunta, que serían de los más señeros. De esa progenie desciende mi prosa crítica, tanto en el campo del periodismo cultural como del ensayo”.
“El periodismo cultural es para mí ensayo compactado, y, el ensayo, prosa periodística dilatada y planteada a un ritmo más desahogado. Lo que el periodismo cultural gana en concentración sustanciosa, el ensayo en amplificación profundizadora. Pero la estatura del lenguaje debe en mi opinión sostenerse. La calidad de la escritura de una reseña o un artículo enaltece la obra o el tema bajo asedio. Con Alfonso Reyes, uno de los maestros de la prosa reflexiva en toda Hispanoamérica, es deseable que hasta la mínima y modesta nota crítica renueve los votos del género del periodismo cultural escrito como una prolongación de la creación tan digna como la prosa del mejor ensayo que, a la par, recurre eventualmente al bagaje teórico y a los recursos compositivos de la poesía, como lo vemos en los tratados de literatura piadosa o prosa mística de Teresa de Ávila o Juan de la Cruz”.

— El jurado del Premio Estatal de Literatura 2024 en el género de Periodismo Cultural argumentó que “Días inhábiles” “apuesta por la crítica de poesía, algo poco habitual en el medio cultural mexicano”. ¿Qué opinas de la crítica de poesía en la actualidad en el periodismo cultural mexicano, en relación con otros tiempos como en el siglo XIX o el XX?
“El lugar de la crítica de poesía en el presente mexicano forma parte más de la conversación informal y la oralidad coloquial que de la escritura. Existe, pero no es tan común o frecuente como lo era, dada la reducción de tribunas para publicarla. No obstante, hay publicaciones periódicas especializadas, sobre todo electrónicas, que invitan a elaborarla como parte de un compromiso generacional y brindan la oportunidad de divulgarla. El desafío es propagarla a fin de que se vuelva una verdadera consola de orientación para la curiosidad lectora, las almas expectantes, que hallan ya la poesía, o más bien lo poético, en la música, el cine o las artes visuales y escénicas”.
“La procuración de lo poético, sustrato y atributo del más primordial indicio de la condición humana, es y podría ser aún más el salvoconducto para descubrir o redescubrir la poesía como una llama interior que siempre está y ha estado encendida adentro de nosotros”.







