Dentro de México también podría haber problemas en regiones, entre estados y municipios; convirtiéndose el agua en una limitante para el desarrollo
José Carmelo Zavala, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental México (CIGAMX), previó más conflictos serios por agua entre México y Estados Unidos en un futuro, debido a la sequía y la deuda de líquido que tiene nuestro país con su vecino del norte.
“Los conflictos serán más serios por el agua, no solamente en fronteras internacionales, sino en fronteras subnacionales, al interior del país, entre las regiones, estados o municipios del país, lo cual es preocupante no sólo en cuanto al consumo humano, sino porque el agua se puede convertir en una limitante para el desarrollo”, declaró.
Con base en el Tratado de Aguas de 1944, México está obligado a entregar a Estados Unidos un tercio del caudal de seis afluentes del Río Bravo, lo que equivale a un mínimo de 2 mil 158 millones de metros cúbicos cada cinco años, mientras que Estados Unidos debe entregar a México del río Colorado 9 mil 250 millones de metros cúbicos cada cinco años.
Sin embargo, México tiene un déficit histórico en la entrega de agua a los Estados Unidos por el río Bravo como consecuencia de las sequías severas y del alto consumo de agua del sector agrícola, por lo que Estados Unidos ya empezó a usar esta insuficiencia como argumento para negarse a entregar agua a Tijuana.
En 2025, por primera vez, el Departamento de Estado del país vecino señaló que esa “insuficiencia” en el cumplimiento del Tratado de 1944 está diezmando la agricultura estadunidense y a los productores del valle del Río Grande, y rechazó la solicitud del gobierno mexicano para que le fuera entregada agua a Tijuana por un canal especial de distribución, fuera del tratado. Aunado a ello, Estados Unidos ha entregado menos agua a México por el río Colorado como medida de ahorro por la sequía de la cuenca, detalló.
Alfonso Andrés Cortez Lara, director de El Colegio de la Frontera Norte Unidad Mexicali, observó que falta adecuar la norma nacional y binacional para que contemple sequías prolongadas, gestión de aguas subterráneas, conservación de agua, salinidad, azolves y distribución justa del agua.
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La clave para la adecuada gestión del agua en la región es impulsar una gobernanza democrática del agua para activar, ciudadanizar y efectivizar el trabajo de los Foros Ciudadanos de la CILA y los –hoy prácticamente detenidos– Consejos de Cuenca de la Conagua, además de una vigilancia social que corrija el actuar de autoridades del agua.
Advirtió que, sin una gobernanza democrática del agua, la toma de decisiones es errónea, porque no está priorizándose adecuadamente las alternativas. En ese sentido, reiteró la necesidad de que las autoridades permitan que participen otros actores sociales y productivos de una región, para impedir que la toma de decisiones recaiga en los de siempre y de manera vertical.
En tanto, Luis Gerardo Domínguez, subdirector del CIGAMX, coincidió en que los desafíos hídricos en Baja California son cada vez más complejos. Tijuana es una de las ciudades con mayor crecimiento poblacional en México, lo que ha elevado la demanda del agua potable, ejemplificó.
En general, la región norte de nuestro país enfrenta condiciones de estrés hídrico severo, agravadas por sequías prolongadas y sobreexplotación de acuíferos, además de que el cambio climático es otro factor que podría reducir aún más la disponibilidad del agua en el noroeste del país, según proyecciones de la Comisión Nacional del Agua.
“Las discusiones sobre la Ley de Aguas Nacionales 2025 e incluso la Ley General de Aguas cobran relevancia, ya que podrían redefinir aspectos relacionados como la gobernanza hídrica, derechos humanos del agua, participación social y, sobre todo, sustentabilidad”, concluyó en la sesión 161 del Seminario Permanente para el Desarrollo Sustentable, según un comunicado difundido este 1 de junio de 2026.







