Morena ha definido claramente a aspirantes a ocupar la mayoría de las candidaturas, y en el resto de partidos nadie ha levantado la mano, a un año de la elección
Una de las realidades que se ha alterado a raíz del arribo de los gobiernos de Morena en Baja California es el adelanto electoral, los actos anticipados de campaña y nuevos esquemas para intentar burlar la Ley, con el objetivo de mejorar la percepción en las “encuestas” con las que se definirán candidatos.
Esto no quiere decir que anteriormente no ocurría, como cuando el entonces panista, Óscar Vega Marín, pagó una serie de espectaculares donde se promovía la revista Campestre, en el año 2012, unos días después de concluido el proceso electoral presidencial de ese año, donde resultó airoso el priista Enrique Peña Nieto. La acción fue mal vista incluso por el panismo de aquel entonces, dado que a José Guadalupe Osuna Millán todavía le quedaba un año de gobierno.
En épocas más recientes podemos hacer mención de Erik “Terrible” Morales, mediante espectaculares por todo Tijuana; o incluso la hoy senadora Julieta Ramírez Padilla, la cual tapizó Baja California con bardas y folletos, con el objetivo de que la ciudadanía la “conozca”.
Aunque aún estamos a más de un año de la elección, en Morena está muy definido quienes aspiran a competir por la gubernatura y las alcaldías de la mayoría de los municipios. Sin embargo, en el resto de los partidos, pareciera que nadie tiene interés en levantar la mano para competir.
No hay definiciones ni actos que pretendan promover la imagen o el proyecto de algún candidato en prácticamente ningún espacio.
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Es decir, a poco más de un año, el PAN no ha definido a un posible aspirante a la gubernatura, donde su único interesado era el hoy fallecido Gustavo Sánchez Vásquez, el cual prácticamente abandonó sus intenciones desde finales del año pasado, cuando una terrible enfermedad consumió su vida de manera anticipada.
Tras su muerte, Margarita de Sánchez, su esposa, anunció su interés por contender por la Alcaldía de Mexicali en Canal 66, pero después simplemente se esfumó del escenario público.
Lizbeth Mata Lozano, dirigente estatal del PAN, ha sostenido reuniones con el influencer Gustavo Macalpín, con la intención de llevarlo a competir en las urnas en 2027 con las siglas azules en su espalda por la Alcaldía de Mexicali, pero es un acuerdo que aún no se concreta; mientras tanto, el exconductor de Canal 66 también se reúne con Movimiento Ciudadano para escuchar sus ofertas.
A su vez, el diputado Diego Echevarría intenta colocar su nombre mediante algunos espectaculares, para ser sugerido como posible contendiente por Mexicali. Sin embargo, su interés, sugieren, se orienta más en una reelección en el Cuarto Distrito.
PRI y PES, no han hecho un sólo ejercicio en busca de la gubernatura o las alcaldías; tampoco es visible un trabajo territorial para cualquier otro cargo de elección popular.
El Partido del Trabajo presume reuniones de comité diariamente en las oficinas de Jaime Bonilla Valdez, en Tijuana, pero ninguno ha levantado la mano abiertamente en busca de un puesto de relevancia. Salvo la diputada Yohana Gilvaja, el resto de los militantes se encuentran agazapados.
El PVEM ya colocó en la mira como posible candidato a gobernador a Jorge Ramos Hernández, quien tiene mayor interés en promocionar el grupo coercitivo Quantum y su proyecto Abracadabra, que en construir una estructura electoral y obtener la simpatía popular en la entidad.
El empuje electoral se relaciona más a una forzada especulación para que los opositores al régimen muestren vida que a una certeza para competir, lo que confirma que, al menos en papel, ninguno de los organismos políticos tiene una propuesta o proyecto electoral construido desde sus bases, sino que buscan erosionar el respaldo popular de Morena como una posibilidad para beneficiarse del voto de castigo.
La oposición no ha entendido que la sociedad mexicalense, antes del voto de castigo, prefiere el abstencionismo, lo que beneficia, en términos generales, al partido que se encuentra en el poder. Mientras menos vota la ciudadanía, mayor peso tienen las estructuras electorales… y, para bien o para mal, Morena las tiene todas.






